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    Linajes vascos en Chile
     Pedro Javier Fernández Pradel
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ArribaAbajoVascos Franceses: Benabarre, Laburdi, Zuberoa

Son los tres Estados Vascos Pirenaicos comprendidos hoy en el territorio francés, departamento de los Bajos Pirineos, cuya tercera parte de población y superficie les corresponde.

Forman los distritos de Baiona y Mauleón en la geografía oficial.

En 1789 los vascos de Laburdi, Zuberoa y Benabarre, reunidos en Junta extraordinaria, acordaron enviar diputados a las Cámaras del rey Luis XVI, para exigir al Parlamento de Versalles, el mantenimiento de su independencia «en tanto que los Estados Generales de la Nación Francesa no se hayan dado una Constitución tan buena o mejor que la de los vascos y hayan tomado las medidas convenientes para rendirla firme y estable...»

Pero a pesar de una Constitución tan buena o mejor que la oposición del país, la Asamblea Nacional consumó el atentado en 1790 y formó el Departamento de los Bajos Pirineos con Baiona, Laburdi, Zuberoa y Benabarre, el Bearn y 32 Parroquias de la generalidad de Burdeos; la parte vasca fue dividida en 3 distritos: Mauleón, Saint-Palais y Urtaritz; más tarde los dos primeros formaron el único de Mauleón, y Baiona vino a ser la cabeza del departamento marítimo.

Esta región vasca está circunscrita aproximadamente: al N. por el Adour; al S. por los Pirineos, al O. por el Cantábrico y al E. por una línea curva contorneando los cantones bearneses de Sauveterre, Navarrens, Sainte-Marie d'Olorón y Aramitz.

Abarca los valles del Bidasoa que desembocan en el Cantábrico; del Nive y del Bidouze que vierten sus aguas en el Adour y del Saison, afluente del riacho que viene de Olorón.

Los citados ríos reciben numerosos afluentes de las pintorescas montañas, encerrando valles deliciosos.

En Laburdi, como en (V) y (G), los pueblos de la costa se dedican a la pesca.

Las montañas más notables son La Rhune (963 m.), Mendibelza (1.183 m.), el Puerto de Roncesvalles (1.759 m.) y el Pico de Anie o Auñe-Mendi (2.584 m.).

El aspecto general del país es idéntico al de (G).

Tiene playas de gran moda, concurridísimas durante el verano: Hendaya, S. Juan de Luz, Getari, Biarritz, etc.

Las poblaciones vascas limítrofes son: Sainte-Engrace, Montori, Eskiule, Hospital-Saint Blaise, Arrast, Charritte de Bas, Arone, Arbouet, Ilharre, Bengonei, Viellenave, Aierre, Bardos, Briskus, Lanouce, Bacusari y Bidart.

Los vascones, retirados de las márgenes del Zadorra y del Ebro, se cobijaron en los Pirineos y aliados con sus hermanos de Benabarre, Laburdi y Zuberoa, pelearon heroicamente por su independencia.

Graves daños sufrieron los vascones en sus guerras con los francos hasta que fueron sometidos por Dagoberto (635).

El sistema de gobierno que se siguió fue el nombrar duques de raza franca y romano-aquitánica y finalmente de estirpe euskariana.

Laburdi tuvo Señores particulares y con carácter electivo en los siglos XII y XIII; Zuberoa los tuvo y con el mismo carácter hasta el S. XIII, así como también Benabarre.

La soberanía, sin embargo, residía en el pueblo, representado por el Batzarre o Asamblea.

Épocas aciagas obligaron a estos Estados a elegir un caudillo común que denominaron Duque de Vasconia.


ArribaAbajoBenabarre

Benabarre o Basse-Nabarre o Baja Navarra, que ocupa el centro de este territorio vasco, al N. de los Pirineos, no es sino una porción del Reino de Navarra; así conserva el mismo Escudo de Armas.

Su capital era S. Juan de Pie de Puerto.

Estaba limitado al N. y al N. O. por Laburdi; al S. y S. O. por la Alta Navarra; al E. por el país de Zuberoa (Soule) y al N. E. por el Bearn.

Tenía cerca de 46 Km. de largo por 28 de ancho, y comprendía el país de Cize, el valle de Baigorri, el valle de Osés, el país de Irisarri, el valle de Arberone, el valle de Ostabat y el país de Soule (Zuberoa).

El Parlamento se reunía en Pau y llevaba el título de Parlamento de (N).

Era esta parte de territorio una de las merindades de (N) y se separó cuando Fernando el Católico conquistó dicho reino.

Continuó perteneciendo a los Condes de Bearn.

Enrique IV incorporó oficialmente la (N) al Reino de Francia en 1607.

Topográficamente Baja Navarra no es la parte baja: acaso se le dio este calificativo por alteración de la palabra baso, basa, que significa montañoso.

Comprendía los Cantones o Partidos de Iholdi, St. Jean Pied de Port, St. Etienne de Baigorri, gran parte del Cantón de St. Palais, la anteigl. de Eskos, del distrito de Orthez y 8 del distrito de Baiona (Bergoney, Viellenave, Meharin, St. Esteban, St. Martin D'Arberone, Aiherre, Isturitz y Labastide-Clairence).

De los 150.000 vascos que habitan la región Pirenaica, menos de la tercera parte corresponde a la Baja Navarra, cuya población es de 40.839.



Iholdi

Cantón en el distrito de Mauleón que comprende 14 Municipios con 6.835 hb.

El mun. de Iholdi tiene 761 hb.

En su término se hallan los castillos de Elizabelar y Olze.



Arhansus

Mun. con 125 hb.

Armendarits

Mun. con 600 hb.

Su Castillo es notable.

Bunus

252 hb.

Melette

Mun. de 870 hb.

Hosta

Mun. de 291 hb.

Ibarrolle

165 hb.

Es Mun.

Irisarri

Mun. con 1.123 hb.

Cast. de Jauregia y de Ospitalia.

Iuxue

Lug. con 346 hb.

Lantabat

Mun. con 553 hb.

Está en su término el Castillo Etchebestía.



Larceveau, Arros, Zibits

Mun. con 508 hb.

Antigua Plaza-Fuerte cuyas defensas no han desaparecido completamente.

Tiene los Castillos de Afalona y de Iturbidia.



Ostabat, Asme

394 hb.

Sant-Just, Ibarre

557 hb.

Posee el Castillo de Donaiki.

Sueskun

Mun. con 290 hb.



Garazi, Saint Jean Pied de Port

San Juan Pie de Puerto es el Cantón del país de Cize, llamado por los vascos Garazi, que tiene por capital a Donibane Garazi, por otro nombre S. Juan Pie de Puerto.

Pertenece al distrito de Mauleón y en lo antiguo formó parte de la Baja Navarra.

El Cantón tiene 19 Municipios y 9.074 hb.

La capital se halla a orillas del Nive de Beherobie, al pie del pico de Arradoi; la población es de 1.566 hb.

Merecen atención la iglesia y restos de muralla del S. XV, y una casa de granito rojo, del Renacimiento.

Se atribuye la fundación de la ciudad a García Jiménez, a principios del S. VIII; y su nombre de S. Juan Pie de Puerto lo debe a estar situado cerca del Puerto de Roncesvalles.

A los naturales del Cantón de Garazi se les llama garaztar, y en francés Cizain o habitantes de Cize.

Fue Donibane Garazi capital de la Baja Navarra, recibiendo también los nombres de Doña Johana o Don Iban Garazi.

La hizo fortificar Luis XIV y todavía conserva en perfecto estado antiguas murallas, caminos de ronda y la ciudadela.



Ahaxe, Alciette, Baskassau

Mun. con 545 hb.

Aincille

211 hb.

Ainhice-Mongelos

355 hb.

Cast.: Andurain y Schiltenia.

Arnegi

Mun. con 696 hb.

Beorlegi

148 hb.

Busunaritz-Saraskete

364 hb.

Cast. de Apat.

Bustince-Iriberri

217 hb.

Caro

167 hb.

Esterenzubi

Mun. con 678 hb.

Gamarte

192 hb.

Ispoure

546 hb.

Jaxou

Mun. con 273 hb.

Lakarre

174 hb.

Pal. del Mariscal Harispe.

Lekumberri

468 hb.

Cast. de Lafaurie.

Mendibe

Mun. con 504 hb.



Saint Jean le Vieux

Fue ciudad en tiempos muy remotos.

Allí se elevó la primera capital de Benabarre.

Pereció cuando la ola sarracena invadió el norte de la cordillera pirenaica; 922 hb.

Castillos de Harriette, Salha e Irumberri.



Sant Michel

471 hb.

Uarte-Cize

596 hb.

Castillo de Uhart.



Baigorri, Saint Etienne de Baigorri

Cantón del distrito de Mauleón con 10 Municipios y 9.838 hb.

La población de St. Etienne-Baigorri tiene 2.627 hb.

Castillos de Echaux, Licerasse, Urdos, y el D'Abbadie, a orillas del Nivelle.



Aldudes

Mun. con 1.008 hb.

Anhaux

387 hb.

Askarat

354 hb.

Cast. de Fargues.

Banca

Mun.; 815 hb.

Bidarral

A orillas del Nive; 962 hb.

Tiene un hermosísimo puente de piedra de estilo gótico, revestido de yedra, llamado «Puente del Infierno».

Irulegi

Mun. con 291 hb.

Lase

559 hb.

Cast. de Jauregia.

Oses

Mun. con 2.089 hb.

Urepel

746 hb.



Saint Palais

Llamado también Don-Aphalen, es hoy cantón del distrito de Mauelón, constituído por 29 municipios y 12.700 hb.; pero en la antigua división histórica no pertenecían al Estado de Benabarre más que 23 mun., con un total de 9.979 hb., y otros 6 mun. corresponden a Zuberoa y los incluiremos al ocuparnos de dicha región.

St. Palais es mun. de 1.856 hb. y en su término se hallan los castillos de Aicirits, Arberats, Arbouet, Beiri e Ithorrotz.



Aicirits

238 hb.

Amendenix-Oneix

360 hb.

Pal. de Berabia.

Amorots-Succos

358 hb.

Pal. Jauregia.

Arberats-Sillegue

Mun. 242 hb.

Arbouet-Sussante

Mun.; 479 hb.

Pal. de Jauregia.

Beguios

470 hb. Palacio de Lacroix.

Behasque-Lapiste

234 hb.

Casas Sen. de Agerria y Green-Cottage.

Beirie

654 hb.

Castillo de Beiri.

Camou-Mixesuhast

Mun.; 274 hb.

Gabat

292 hb.

Garris

296 hb.

Ilharre

310 hb.

Labets-Biskai

318 hb.; aguas termales; Cast. de Biskai.

Larri Bar Sorhapuru

303 hb.

Luxe-Sumberrante

358 hb.; Cast. de Alsumartako-jauregia y Lukuzeko-jauregia.

Masparrante

408 hb.

Oregue

Municipio con 881 hb.

Palacios de Castremont y de Oregue.

Orsanco.

223 hb.

Osserain-Rivareyte

421 hb.; Cast. de su nombre.

Uhart-Mixe

312 hb.

Casa Solar de Uhart.

Escos

Mun. perteneciente a Benabarre, aunque según la división actual corresponde al distrito de Orthez, cantón o partido de Saliesde-Béarn 430 hb.; Palacios de Ondurrain y Carrere.

Bergonei

286 hb.

Viellenave

Corresponde al cantón de Bidache.

108 hb.

Meharin

Mun. del cantón de Hasparren; 4.717 hb.; Cast. de Belsunce.

Sant Esteban

Id. id.; 578 hb.

Pal. Señorial de Jaureria.

Sant Martin de Arberouet

Id. id.; 458 hb.

Pal. de Aguerria.

Labastide-Clairence

Cantón con 1.241 hb.

Igl. Parr. con bello pórtico gótico florido.

Ayherre

Mun. con 1.127 hb.

Isturitz

Id. con 420 hb.

Pertenece al Cantón de Labastide-Clairence.

Esta población se halla dominada por ancha torre cuadrada.




ArribaAbajoLaburdi

Antiguo territorio en la Gascuña, cuya capital era Baiona.

Comprendía el territorio sit. entre el Adour, la frontera de España, la Baja Navarra y el mar; estaba limitado al N. por el país de Marenne, al E. por la Baja Navarra, al S. por Alta Navarra, al S. O. por el territorio vasco-peninsular y al O. por el océano.

Hoy corresponde al departamento de los Bajos Pirineos.

Fue Vizcondado dependiente del Condado de Gascuña, y debe su nombre a Lapurdum, ciudad que se cree fue Baiona.

Sin embargo, Laburdi, Laphurdi o Lapurdi, es voz que viene según algunos, de Lau ur: «Cuatro aguas», es decir, de los 4 ríos de la región: Adur, Nive, Nivelle y Bidasoa.

Este Estado, el más occidental de los tres pirenaicos, estaba formado por los actuales cantones de S. Juan de Luz, Ustaritz, Espelette, Baiona Sudeste y Noroeste (menos Baiona y el Boucau) y de los Municipios de Bardos, Guiche, Bouloc, Asparren, Macaye, Mendionde y Briscous, con un total de 109.913 hb.

Armas:

Part.: 1º oro, león ramp. gules, armado de azagaya en su diestra; 2º azur, lis de oro.



Baiona

Ciudad, plaza fuerte y puerto, capital de distrito y cantón en el departamento de los Bajos Pirineos, sit. cerca de la desembocadura del Adour y en la confluencia del Nive, a 32 Km. de la frontera de España; 27.886 hb.; es población muy comercial e industriosa.

Probablemente, como acabamos de decir, es la Lapurdum de los romanos (ciudad de la Galia, en el país de los Tarbelios).

Fue obispado desde el año 900.

Alfonso I de Aragón tomó posesión de esta ciudad en 1130, tomando el título de Rey de Bayona y la agregó a (N).

En el siglo XIII la incorporó Juan Sin Tierra al Ducado de Guyena.

Perteneció a Inglaterra hasta 1298 y en 1361 recibió de nuevo guarnición inglesa hasta que en 1451 la recobraron los franceses.

En Bayona se avistó Napoleón I con Carlos IV y Fernando VII, en la cual obtuvo el primero la cesión de todos los derechos a la corona de España (1808).

También allí, por decreto de 6 de junio, proclamó Napoleón a su hermano José rey de España e Indias.

El distrito de Baiona comprende 9 Cantones: los 2 de Bayona y los de Biarritz, Labastide-Clairence, Bidache, Espelette, Hasparren, S. Juan de Luz y Ustaritz, con 53 municipios y un total de 122.512 hb.

Pero como según la división histórica, corresponden a Benabarre los municipios de Bergoney y Viellenave del Cantón de Bidache, los de Meharin y Saint Martin de Hasparren y gran parte del Cantón de Labastide-Clairence, la población del distrito de Baiona, correspondiente a Lapurdi es de 39.553 hb.

El Cantón de Baiona-Nordeste tiene 24.680 hb. y 6 municipios y el de Baiona-Sudeste 20.153 hb. y 4 municipios.

El más hermoso de los monumentos de Baiona es la Catedral, construcción de los siglos XIII, XIV y XV, restaurada en nuestros días, que presenta al exterior dos altas flechas modernas, un bonito ábside y un elegante pórtico.

Al interior tiene 3 naves de estilo gótico, artísticas vidrieras y buenos claustros.

El Castillo Viejo flanqueado de torres en sus ángulos, está construido en parte sobre restos de murallas romanas.

Son notables otros edificios, las fortificaciones, paseos, el hipódromo muy concurrido por los elegantes de Biarritz en Septiembre, etc.



Lahonce

Mun. con 520 hb.

Monguerre

1.286 hb.; Pal. de Aguerria.

Saint Pierre d'Irube

787 hb.

Pal. de Iriart, Oiarzabal y Lisague.

Urcuit

Mun. con 968 hb.

Baiona (Sudoeste)

Cantón del distrito del mismo nombre que comprende 4 municipios con 153 hb.

Los municipios son:



Anglet

6.627 hb.; 10 Palacios.

Arcangues

1.093 hb.; 5 Palacios.

Bassussarri

386 hb.; 4 Palacios.



San Juan de Luz (Donibane)

Ciudad, capital del Cantón de su nombre, distrito de Baiona; el Cantón comprende 8 municipios con 19.732 hb.

La ciudad se halla sit. en el Golfo de Gascuña o mar Cantábrico, es una de las más bonitas de esa costa.

La iglesia de S. Juan Bautista, del S. XIII; la Casa Marolles o Ezkerrenía, anterior a 1558; el Castillo Luis XIV; el del Infante; la Casa St. Martín, con torre al centro; los Palacios Ametsenia, Etchebiague, Fagosse, Ortiz-Adarra; Urkijobaita y otras construcciones merecen citarse.

San Juan de Luz es hoy día una elegante estación de baños de mar.



Askain

Mun. de 1.240 hb.

Pal.: Askoubia y Doria.

Bidart

1.668 hb.

Estación veraniega con hermosísimas villas.

Biriatou (Biriatu)

Mun. con 555 hb., posado a gran altura sobre el Bidasoa.

Ciboure (Ziburu)

Población veraniega con 2.167 hb.

Guetary (Getari)

Mun. con 719 hb.



Hendaya (Endaia)

4.213 hb.

Es la última población de Francia por la costa del mar limítrofe con (G).

Su iglesia es obra del siglo XI.

En su término están las ruinas del Cast. de Endaia y el Cast. de Abbadie, propiedad del célebre vascófilo.



Urrugne (Urruña)

3.348 hb.

Pal. de Arkosenea, Berueta y Urtubie.

Pertenece a este Mun. Beobia, con 490 hb.



Ustaritz (Ustaritze)

Ciudad, capital del Cantón a que da nombre; distrito de Baiona; tiene 8 Mun. y 8.840 hb.

Sit. a orillas del Nive, con muchos buenos edificios, pudiendo citarse entre ellos los Palacios de Doupategia, Haitze, Irigoina y Larregi.

Fue cabeza administrativa del país de Laburdi, cuya capital nominal era Baiona.

Anualmente se reunían allí los Estados o Bilzaar (Consejo de ancianos), bajo la presidencia de un Baile, cargo que era hereditario.

Durante mucho tiempo esta función fue codiciada por dos familias cuyas disensiones ensangrentaron el país; sus partidarios se llamaban Sabelchurri (vientres blancos) y Sabelgorri (vientres rojos).



Ahetze

Mun. con 537 hb.

Arbonne

788 hb.

Pal. de Pony.

Halsou

299 hb.

Casa S. de Iturrartenia.

Jatxou

Mun. con 330 hb.; Pal. de Istiartenia.

Larressore (Larresoro)

605 hb.

Pal. de Gazteluberría y St. Martín.

Saint Pee Sur Nivelle

2.397 hb.

Villefranque

Mun. Pal. de Larralde y Miotz.

Espelette (Ezpeleta)

Cantón del distrito de Baiona formado de 7 Mun. con 8.605 hb.

Ainhoa

685 hb.

Ultimo pueblo de la región vasco-francesa sit. en el camino que une a España con Baiona, por Cambo.

Cambo Les Bains (Kambo)

2.087 hb.

Estación invernal con aguas termales.

Itxassou

Mun. con 1.453 hb.

Pal. Etchedoia, Soubeleta y Teilleriena.

En sus cercanías está el célebre «Pas de Roland».

Louhossoa

529 hb.

Pal. de Etchelandia.

Sare (Sara)

Mun. de 1.996 hb.

Notable por la pureza de la raza vasca.

Souraide

Mun. con 535 hb.

Briscous

Id. con 1.133 hb.

Macaye

Id. con 678 hb.

Pal. de Echeandia.

Mendionde

Id. con 1.066 hb.

Pal. de Garro.

Bonloc

Id. con 181 hb.



Hasparren (Asparren)

Cantón con 7 Mun. de los que Hasparren, Bonloc, Macaye y Mendionde pertenecen a Laburdi y Méharin, St. Esteban y St. Martín a Benabarre, con una población total de 8.863 hb.

El Mun. de Hasparren, con 5.431 hb., es célebre por la inscripción romana que se encontró en 1660 y que se conserva frente a la iglesia.

De ella se desprende que es la villa más antigua del país.



Bardos

Mun.; 1.662 hb.; pertenece al Cantón de Bidache.

Pal. Salha.



Guiche

Id. id.; 1.210 hb.



Biarritz

Cantón constituido por el Municipio de su nombre; 18.260 hb.

Su capital es el célebre Balneario, de fama mundial; humilde pueblo de pescadores hasta 1850.

Dista 7 Km. de Baiona.




ArribaAbajoZuberoa

País de la antigua Gascuña, hoy del distrito del Mauleón, departamento de los Bajos Pirineos; comprende los Cantones de Mauleón y de Tardets y 8 Municipios del Cantón de St. Palais.

Estaba limitado al N. y al E. pro el Bearn, al O. por la Navarra francesa y al S. por los Pirineos.

Se dividía en Soule soberano al S., Arbaille al S. O. y Barhone en el centro y N.

Este país llamado por los vascos Zuberoa y por los extraños Soule, fue un Vizcondado, reunido a la corona por Felipe el Hermoso en 1306.

Tenía su jurisdicción especial. Población total: 25.366 hb.; correspondiendo 14.102 al Cantón de Mauleón, 7.941 al de Tardets y 3.323 a los 8 Municipios de St. Palais.

Zuberoa era un país de poca extensión (30 leguas cuadradas), pero de muy compleja organización política: se dividía en 3 Messageries, las que a su vez se dividían en vics, o pequeños cantones, etc.



Armas

Gules, león ramp. oro.



Mauleon-Licharre

El Distrito de Mauleón lo forman 6 Cantones con 107 Municipios y un total de 60.490 hb.; pero según la división histórica solamente los Cantones de Mauleón y Tardets y 8 Municipios del de St. Palais pertenecen a Zuberoa, correspondiendo los restantes al Estado de la Baja Navarra.

El Cantón de Mauleón-Licharre lo forman 19 Municipios con 14.102 hb.

La ciudad de este nombre, sit. a 214 m.s/m., dista 60 pm. de Pau y 791 Km. de Paris.

El río Saison la divide en Villa Nueva o Baja y Villa Vieja o Alta.

En esta última queda el Palacio Maitía de Anduraín, grande y noble morada del S. XVI, de un carácter soberbio.

Su alta techumbre recuerda la quilla de un navío invertido.

Notables son también las ruinas del imponente Castillo de Mauleón, verdadera fortaleza, que según las leyendas fue el antro de un león malvado, del que vino el nombre a la villa que se extiende a los pies de las murallas.

Uno de sus descendientes, Auger, Vizconde de Soule, debió ceder, con su Señorío, su nido, en el S. XIII, a Eduardo de Plantagenet, rey de Inglaterra.

Hasta el S. XV el Castillo de Mauleón estuvo en poder de los ingleses, recuperándolo Luis XI para más tarde entregarlo a los Condes de Foix.

A orillas del Saison, bajo un nogal se celebraban las Juntas de Zuberoa.



Ainharp

294 hb.

Mun.

Arrast-Larrebieu

285 hb.

Pal. Gaztelu.

Aussurruco

Lug.; 518 hb.

Barcus

Mun.; 1.602 hb.

Pal. de Aphathia.

Berrogains-Larruns

128 hb.

Charritte de Bas

Mun. de 327 hb.

Pal. de su nombre.

Cheraute

1.059 hb.

Pal. Bellevue y Karrikaburu.

Espes-Undurein

Mun. de 502 hb.

Pal. Libarrenx.

Hospital Saint Blaise

134 hb.

Idaux-Mendi

315 hb.

Menditte

Mun.; 368 hb.

Pal. Berteheche.

Moncayolle-Larrory

495 hb.; Casas Solares Dartigaux y Goieneche.

Musculdi

457 hb.

Ordiarp

Mun.; 781 hb.

Pal. D'Ahetzia.

Roquiague

261 hb.

Viodos Albense de Bas.

802 hb.

Pal. de Isabelle, Apalaspé, Onismendi y Albenso.

Tardets-Sortholus

Cantón del Distrito de Mauleón constituido por 16 Mun. y 7.941 hb.

La población de este nombre tiene 1.191 hb.

Alzay Alcabehety Sunharette

Mun.; 520 hb.

Alos, Sibas, Abense

453 hb.

Camou-Cihigue

253 hb.

Etchebar

204 hb.

Haux

231 hb.

Lacarry, Ahau Charritte de Haut

575 hb.

Laguingue Restone

308 hb.

Larrau

790 hb.

Lichans Sunharry

178 hb.

Licq-Atherey

670 hb.

Montory

830 hb.

Ossas-Suhare

228 hb.

Sain Engrace

889 hb.

Antigua población con notables ruinas y leyendas.

Sanguis St. Etienne

371 hb.

Trois Villes

250 hb.

Aroue

326 hb.

Pal. de Elgart y Joantho.

Arraute Charritte

644 hb.

Domezain-Berraute

850 hb.

Etcharry

301 hb.

Pal. Lehimas y Tartas.

Gestas

187 hb.

Ithorontz Olhaiby

196 hb.

Pal. de Ithorots.

Lohitzun-Oiercq

415 hb.

Pagolle

404 hb.






ArribaAbajoAntiguas montañas de Burgos y Santander


ArribaAbajoHistoria

La historia, la geografía, las organizaciones, las costumbres y la heráldica de los cántabro-montañeses, tienen muchos puntos de contacto con las de los vascos.

En efecto, este pueblo de origen ibero, identificado con los vascos por Humboldt y otras eminencias, fue independiente hasta que las águilas romanas se posaron en los riscos de Cantabria el año 19 A. de J. C.; pero aún en ese entonces conservó sus costumbres pastoriles y políticas13.

Los godos que llegaron con Ataulfo como auxiliares de los romanos en 415 y de los cuales se emanciparon en 476 (con Eurico), parece no dominaron sino Amaya, pues no dejaron huellas de su civilización, ni siquiera lápidas sepulcrales, y de Cantabria surgieron los primeros guerreros que alzaron la bandera de la independencia.

Los árabes tampoco dejaron huellas de su dominación, como la dejaron los romanos en Vasconia y en Cantabria.

Es decir que Muza y Tarik pretendieron establecerse en el N. de España y que fueron derrotados por Pelayo en Covadonga; pero es casi indudable que los hijos del desierto sólo pretendieron ese dominio para obtener la necesaria libertad de acción para marchar sobre las Galias.

En cuanto a la organización político-social montañesa fue en sus comienzos patriarcal y democrática y los cantábricos lucharon siempre denodadamente con los invasores cada vez que vieron amenazada su independencia.

Los primeros Jefes que tuvieron se denominaron Duques, palabra latina que significa, guía, capitán o caudillo, del verbo duco, ducis (conducir).

Con esta significación gobernaron Pelayo y Alfonso I, hijo de Pedro, Duque de Cantabria.

Otra clase de dominio no se aviene con las primitivas Behetrías.

Estos fueron el tronco de la principal nobleza castellana.

Los Condes no tuvieron título hereditario sino que ejercieron un cargo como el de Virrey o Gobernador y eran elegidos a voluntad del Jefe del Estado; pero de ellos, de los Condes de Castilla, procedió la familia real.

El único Código que existió en Cantabria en el S. VIII fue la costumbre, pues no puede admitirse que llegara hasta aquel lejano rincón la influencia de la legislación de los conquistadores de España.

Al menos no se encuentran vestigios en las llamadas Asturias de Santillana.

Los Duques de Cantabria, en tiempo de los godos, fueron solamente militares que cuidaban de la tranquilidad de la provincia y los Condes que los sucedieron, aunque tenían cierta independencia, obedecían a los reyes de Asturias y Castilla.

Cantabria perdió su nombre desde el principio de la Reconquista y esa parte de España se denominó Asturias y Castilla, nombre que nació de las fortificaciones con que sus habitantes se defendían de los autrigones y vascos14.

Las villas principales de Cantabria gozaban desde remotos tiempos de fueros que demuestran el espíritu democrático que después influyó en las Hermandades (regidas por el régimen foral) y el carácter municipal palpita en ellos.

Algunas de estas Villas, como Castro Urdiales, se unió a las villas vizcaínas para constituir una Hermandad, aprobada en la Junta Gral. de Guernica en 1394.

Las Behetrías Montañesas fueron de origen cántabro y perduraron a través de la dominación romana y de la época visigoda y en la reconquista se extendieron por las Merindades castellanas.

La esencia de la Behetría consistía en la libre elección del Señor que debía regir los pueblos aunque este derecho fue primeramente personal, después fue popular y su jurisdicción era doble: la del Señor elegido que administraba justicia y la del Rey que nombraba el Merino en cada Merindad.

Durante la Edad Media los habitantes de la región que nos ocupa se dividieron en cuanto personas jurídico-político-sociales en de estricto señorío y de behetría.

Los primeros fueros de realengo, abadengo y señorío, en cuanto eran vasallos del rey, de algún monasterio o de algún señor particular.

Estos Señoríos podían los reyes donarlos y los Señores venderlos, partirlos en la herencia o regalarlos y sus vasallos estaban sujetos a ciertas contribuciones pero no los de behetría15.

Es cierto que dichos vasallos podían abandonar a su Señor y ponerse bajo la protección de otro que les fuera más grato.

Los vasallos de behetría tenían, pues, el derecho de elección y para defenderse de los Señores eligieron al Rey.

Por esto los llamaron realengos, pero sin perder por ello su libre condición de hidalgos.

El derecho de hidalguía fue el mismo de behetría, transformado con el transcurso del tiempo y, al derecho de elegir Señor, sucedió el de elegir Procuradores de los pueblos y valles.

A tal extremo llegaban las libertades y franquicias de estos vasallos que se permitieron decir:

«Las órdenes del Rey son de acatar porque son del Monarca, pero no son de obedecer si son contra fuero».



Así los pobres eran primero de behetría y después los hidalgos, como lo confirman todos los padrones de hidalguía.

Por estas razones no debe creerse que hidalgo significa persona rica entre los montañeses.

También la palabra solariego no debe entenderse únicamente en el sentido de dueño de un Solar sino: habitante del Solar de otro, en algunos casos, como se desprende de una Ley de Partida.

No hubo, pues, Señores Feudales en las Montañas, entendiendo por feudalismo la autoridad o capricho que tenía el Señor de mandar a voluntad a sus súbditos.

Las luchas de banderías no tuvieron allí la intensidad que en las provincias vascas, pero la sangre corrió a raudales.

Estas luchas de Casa a Casa y de pueblo a pueblo dieron origen a la destrucción de torres y castillos que aún se ven en algunos lugares, como los de Obeso y Cabanzón.

Estas fortalezas se distinguieron por su planta cuadrada, de unos 10 metros por lado, con una sola puerta que cerraba interiormente con una palanca de corredera que para dejar libre la entrada se enfundaba en la pared; a la puerta convergían las saeteras del frente; las laterales estaban en línea perpendicular al cuadrado.

En el primer piso tenían una o dos ventanas y en el último las almenas que coronaban el edificio.

Estaban situadas en una altura, rodeadas de un foso ancho, a veces lleno de agua que lamía la barbacana, muralla de unos 4 metros, llena de saeteras; en seguida el contrafoso y por fin la ferrada puerta.

El suelo con el primer piso se comunicaban por medio de una escalera que desaparecía cuando el invasor lograba atravesar la puerta y llegar al plano de la torre: empresa harto difícil por estar aquellos separados por una apreciable altura.

Entre las más encarnizadas luchas de banderías podemos citar: la de los dos bandos de los Villota, en 1401; la famosa de los Giles y Negretes; la de los linajes de Alvarado, Carasa y Alvear; la de los Solórzano y Agüero, etc., etc., casi todos con descendencias en Chile.

Desde los comienzos del reinado de la Casa de Austria, la Montaña formó parte integrante de la Monarquía Española, pero conservando su gobierno municipal, que desde el S. XVI al XIX consistió en el Concejo abierto, régimen que convenía perfectamente con el de behetría.

Las primitivas sociedades nacieron y se desarrollaron en forma casi igual a las de los vascos.

La vida de la familia giraba en torno del padre que era el sacerdote del culto doméstico, el legislador, juez y caudillo.

Las familias consanguíneas se unieron y nació el concepto de vecindad y la autoridad del Jefe de la Tribu que administraba justicia bajo el árbol sagrado, repartía las tierras laborables y decidía sobre el aprovechamiento de los bosques y pastos.

La agrupación orgánica de varias tribus obedeció a un sentimiento religioso y a la necesidad de defenderse de los enemigos comunes.

Son las behetrías el origen de la constitución social primitiva y del régimen verdaderamente patriarcal.

Hemos dicho que se transformaron en hidalguías y he aquí el proceso de su evolución: Para defenderse de los Señores poderosos, los hidalgos buscaron la protección de los reyes, perdiendo con esto su atributo esencial: la elección superior, pero no los demás elementos: régimen municipal y Consejo abierto, y aún pudieron conservar el gobierno económico y administrativo.

Los montañeses, como los vascos, sostuvieron en varias ocasiones que la hidalguía no estaba reñida con las artes mecánicas, y así muchos de ellos eran carpinteros, albañiles, canteros, labradores, marineros, etc.

En un Memorial presentado a D. Carlos III el año 1762 por D. Marcos de Vierna, Comis. de Guerra de los Reales Ejércitos, por sí y en virtud de la nobleza de sangre de las 4 Villas de la Costa del Mar de Cantabria, con motivo de haberse obligado a los hidalgos a alistarse en el Regimiento de Milicias de Laredo juntamente con los pecheros, se encuentran estos curiosos conceptos:

«Dos noblezas se conocen: una de sangre y otra de privilegio.

La primera natural, que por excelencia se llama hidalguía; la segunda accidental que en rigor no es de hidalguía.

Esta presupone siempre nobleza de sangre... La nobleza no siempre es argumento de hidalguía: entre las dos hay la notable diferencia de que la de privilegio se oculta, se adormece y se suspende por el ejercicio de los oficios mecánicos, porque siendo accidental, un accidente la ofusca y la anubla...

Pero la nobleza de la sangre no es ofuscable; es natural y no puede menoscabarse por oficios civiles.

Sería iniquidad si por el ejercicio del oficio mecánico se pusiese falta alguna vez en la hidalguía.

La esterilidad y pobreza del país imposibilita a los hidalgos de las Montañas de Santander, Quatro Villas, Vizcaya y Provincia, de vivir sin oficios.

Hay en ellas hidalgos muy notorios que los ejercen, y por este ejercicio no degeneran en su hidalguía...

Por no permitir lo impetuoso de su país que alcance ésta (la cosecha) para la subsistencia de su familia, se ven precisados a hacer fuera lo que les falta para ello, y fuera permanecen en el oficio que saben por el tiempo que no hacen falta a sus labores domésticas...»





Marina Cántabra

Desde muy antiguo sobresalió por los grandes servicios que prestaron sus navíos.

Recordaremos el cerco y bloqueo de Bayona por el Rey Alfonso I de Aragón (1130-1131); la conquista de Sevilla, en tiempos de S. Fernando, en cuya ocasión D. Ramón Bonifaz, al mando de 13 naos y 5 galeras, arremetió contra el Puente de Triana partiéndolo en dos, éxito famoso que obligó a la morisma a entregar la perla de Andalucía.

Se atribuyen esta hazaña para sus naves todos los puertos de la costa cántabra.

Martínez de Isasti reclama parte de la gloria para Pelegrín de Uranzu, Caballero de Irimal, a quien concedió cierta renta en Fuenterrabía el Rey Fernando.

Iturriaza dice que de Vizcaya fueron a este sitio 30 galeras al mando de Juan Íñiguez de Ibargüen.

Desde esa época prosperó mucho el comercio con Andalucía, costas del Mediterráneo, Inglaterra y Flandes.

La exportación se reducía a artículos hilados, arroz, azafrán, cueros, cera, azogue, sebo, vino, comino, anís, aceite, miel, azúcar, lanas y frutas, y la importación a paños, escarlatas, sargas, frisos y otros tejidos de lana y seda fabricados en Montpellier, Ruan, Gante, Brujas, etc.

Estaba prohibido sacar del Reino metales preciosos, monedas, pan, legumbres, carnes vivas y muertas, que se necesitaba para abastecer en tierra la guerra contra los moros.

Terminó el S. XIII con la institución de la Hermandad de los Consejos de Santander, Laredo, Castro, Vitoria, Bermeo, Guetária, S. Sebastián y Fuenterrabía.

Fuertes los cántabros con esta unión ya no temieron a sus enemigos los marinos de Aquitania e Inglaterra y siguieron las emprendidas luchas de presas, que debían durar largos años, a pesar de los tratados que se firmaron.

Del poderoso convenio con el Norte nació el Consulado, cuerpo constituido para hacer prosperar el comercio y que también servía para dirimir las contiendas judiciales (aprobado por los Reyes Católicos en 1494).

En 1443 figuran ya con gran honor los Cónsules Burgaleses: Burgos era representante de todo el comercio vasco-castellano.

En 1449 Bilbao se separó y fundó Consulado aparte (Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Vitoria).

A Burgos correspondieron: las «Cuatro Villas de la Costa», Logroño, Nájera, Medina de Pomar y de Rioseco, Segovia, Valladolid, etc., etc.




ArribaAbajoLas Villas de la Costa

Santander (Sancti Emetheri)

Alfonso VIII le concedió fuero en 11-VII-1187 y le dio en Señorío al Abad, proveyendo también en dicho documento a la administración de justicia y regimiento de los pobladores vecinos.

Ya en 1608 el Conde D. Sancho dio un privilegio en el que trata del Puerto de San Emeterio y en el que consta que estaban sujetos a éste varios Cenobios.

En 1099 el mismo Rey dio otro privilegio en que manifiesta haber regalado al Abad de San Emeterio un Lignum Crucis y el cuerpo de un Santo, por lo cual concede a este Monasterio y a sus anexos el derecho de pastar libremente sus ganados sin pagar montático16.

La villa de Santander continuó, a pesar de estas concesiones, siendo realenga y no abadenga.

Hoy día Santander es la Capital de la provincia de su nombre, disgregada de la de Burgos en 1802.

Lo que hoy la constituye estuvo dividido en las Cuatro Villas de la Costa, provincia de Liébana, Asturias de Santillana, Asturias de Trasmiera, Condado de Castañeda, Marquesado de Agüero, parte de la antigua Merindad de Campóo, Pas y la parte comprendida entre Reinoso e Iguña, que podemos llamar Peñas al Mar.

Armas:

En la Era 1334 (año 1296) a 4 de Mayo, se firmó la «Carta de Hermandad entre los Concejos de Santander, Laredo, Castro Urdiales, Vitoria, Bermeo, Guetária, S. Sebastián y Fuenterrabía», para terminar sus querellas y hacer prosperar su comercio, como acabamos de decir.

Todas las villas adoptaron por sello:

«Un castillo e so el castillo fondas, e las letras de el dicen: «sello de la Hermandat de las Villas de la marina de Castiella con Vitoria».



El escudo usado hoy día por Santander es el siguiente:

«Azur, la nave a velas desplegadas, quebrantando una cadena puesta sobre el Guadalquivir, atada por un extremo a la puerta de una torre, y por el otro, a la ribera opuesta; en jefe 2 cabezas.

Timbre: Corona de Marqués».



(Armas concedidas a las villas de la costa por S. Fernando, después de la conquista de Sevilla, aunque no existe documento q. lo acredite).

En su Crónica de la Provincia de Santander dice el Sr. Escagedo:

«El escudo de Santander, tal como se usa hoy día está falseado desde el jefe hasta la punta y no es más que un capricho heráldico, hecho por algún rey de armas que desconocía nuestra historia...

Está en la portada del título de ciudad concedido a Santander y se guarda en el Archivo Municipal, pero muy mal dibujado.

La Corona de Marqués es un baldón para Santander, pues esta villa jamás fue de Señorío, ni llegó a ser perfectamente de abadengo.

No estará de más recordar que luchó denodadamente contra el Marqués de Santillana y que, desobedeciendo la concesión y privilegio que el Impotente Enrique IV había dado al autor de las «Serranillas», pegó a las huestes y partidarios de aquél una serrana paliza en las calles de la villa...

Precisamente por no querer ser del Marquesado luchó y el voluble rey concedió a la villa el título de Muy Leal.

¿A qué nos pintan sobre el escudo una corona de marqués?»



No seguiremos al erudito Sr. Escagedo en sus disertaciones sobre el escudo de Santander pero sí recordaremos aquello de:


    «No es cosa poco usada
el vencedor ser vestido
del despojo del vencido».17



Esta antigua costumbre justificaría plenamente la Corona en referencia adoptada por la villa, precisamente por haber vapuleado y descoronado al Marqués.

Tenemos a la vista un folleto de 42 páginas del mismo Sr. Escagedo, titulado: Informe acerca de la Memoria del Sr. Fresnedo de la Calzada presentado al Exmo. Ay. santanderino sobre el blasón de la Ciudad de Santander. (1921): Después de un prolijo estudio en el cual prueba que dicho escudo no sólo es falso históricamente, sino ilegal, por no constar la indispensable sanción oficial de sus modificaciones, propone el siguiente, que cree ser el legítimo y verdadero:

«Partido: 1º una torre; 2º un navío sobre ondas; por orla puede ponerse por reales concesiones el lema: 'Muy Noble y Muy Leal', y una celada por timbre.

Si se ha de usar corona que sea la real, pidiendo las debidas autorizaciones para ello».





Laredo

Alfonso VIII otorgó a Laredo en 1201 el llamado «Privilegio Viejo», por el cual le concedía el fuero de Castro Urdiales, o sea, el mismo otorgado por Alfonso VI en 1095 a Logroño, fuero general para Rioja y las Provincias Vascongadas.

Por este se gobernaron: Miranda del Ebro, Castro Urdiales, Vitoria, Briones, Laredo, Salvatierra de Álava, Medina de Pomar, Frías, Santa Gadea, Orduña, Tolosa de Guipúzcoa, Arciniega, Lasarte, Azpeitia, Elgóibar, Plencia (¿Placencia?), Peñacerrada y otros pueblos y villas.

Fija el vencedor de las Navas en dicho fuero los límites de Laredo en tal forma que:

«...todas las heredades e todo lo que tengo e debo tener dentro de dichos términos e villas... a vosotros e a todos vuestros sucesores lo tengáis e poseáis perpetuamente con los solares poblados e yermos e tierras cultivadas e por cultivar, con los prados, pastos, yerbas, ríos, molinos, bosques e dehesas, con sus entradas e salidas, con todos sus derechos e pertenencias... de tal modo que nadie sea osado a contradeciros.

«E también doy e concedo el fuero de Castro Urdiales para lo cual doy e concedo a vos, don Pelegrín, mi amado clérigo, por razón de que empezaste a poblar esta villa de Laredo e que para aumento de aquella población pusisteis gran diligencia, cuidado e solicitud, todas las Iglesias que están en Laredo...»



Conviene recordar aquí que estos fueros y privilegios se concedían para evitar la despoblación de las villas, porque si no se concedían, todos se iban a las fronterizas tras los grandes privilegios de que gozaban.

También repetiremos lo que dijimos de Santander: Laredo existía desde mucho antes de fundarse la población de que habla Alfonso VIII.

Armas:

Cuartelado: 1º Un Castillo; 2º Un árbol; 3º Un navío de 3 palos; 4º una ballena.



Castro Urdiales

Castro, la antigua Varduliael, que en el S. IX empezó a llamarse Castilla, fue también una de las Villas de la Costa que el previsor Alfonso VIII restauró y dio fueros.

Flavióbriga, colonia romana situada fuera de Cantabria, tuvo por concesión de dicho monarca el fuero de Logroño en 1163, extendido a Laredo en 1291, como hemos visto.

Este como los demás fueros de la época, demuestran el espíritu democrático que después influyó en las Hermandades, y en ellos resaltan los principios liberales más amplios que debían regir las modernas municipalidades.

Castro Urdiales, sit. en la región de los várdulos, entre Vasconia y Cantabria, perteneció alternativamente a las dos.

Hasta fines del S. XV estuvo unida a lo que más tarde constituyó la Provincia de Trasmiera (entonces Merindad).

Las luchas de banderías, que ensangrentaron aquellas tierras, hicieron que la villa castreña se uniese a los vizcaínos y a las 72 anteiglesias llamadas Tierra llana del Señorío, para constituir una Hermandad, aprobada en la Junta Gral. de Guernica de 1394.

Bajo este régimen foral vivió hasta 1471 en que solicitó y obtuvo la separación de Vizcaya, por cédula despachada en Vitoria por D. Íñigo Fernández de Velasco, Sr. de la Casa de Salas, Conde de Haro y Camarero Mayor de D. Juan II.

Con Castro pertenecieron también a (V) Limpias y Colindres.

Esta última, separada más tarde, se volvió a incorporar al Señorío, pero hasta 1678, en que pidió la restitución de los fueros, no hizo nada importante por conseguirlo.

En esa fecha, reinando el Hechizado, comenzó una larga lucha jurídica entre Castro y Vizcaya.

En 1738, por decreto de Felipe V, se unieron Castro y Sámano con sus jurisdicciones a (V); pero los vascos se resistieron tan tenazmente y sostuvieron con tanto tesón su punto de vista de ser solos, que consiguieron la anulación del decreto en referencia en 1741.

Este ruidoso pleito llegó hasta el año 1763 en que, vencida Castro, fue separada definitivamente del Señorío de Vizcaya.

En 1641 Felipe IV, en pago de grandes beneficios, había concedido a Castro un privilegio real para que ella misma nombrase su Alcalde.

Armas antiguas:

Cuartelado: 1º Un puente; 2º una ermita; 3º dos navíos; 4º una ballena en el mar.

Así lo contiene su divisa:


«Castro soy y Castro he sido,
me asiento en firme montaña
y a la corona de España
con lealtad siempre he servido.
Armas, escudo y señal,
castillo, puente y Sta. Ana,
naves, ballena y mar llana,
son de Castro la leal».



Otra versión de esta divisa usó en el tiempo que estuvo incorporada al Señorío Vasco:


«Castro soy y siempre he sido,
Vizcaya firme en mi asiento,
y a España con noble aliento
y lealtad siempre he servido».





San Vicente de La Barquera

El antiguo «Veresueca Portus» de los cántabro-romanos, tiene tan brillante historia como las otras villas costeñas.

Su recinto estuvo rodeado de murallas que tenían por término y defensa al E. el roquero Castillo que aún se conserva en gran parte y al O. la torre militar (hoy torre de la iglesia) de 12 metros por lado.

Esta villa fue el paso obligado para ir de las Asturias de Santillana a las de Oviedo.

Su nombre de S. Vicente lo tomó tal vez por el titular de la primitiva parroquia, añadiendo de la Barquera por ser el paso en barca.

Así figura en el fuero y carta puebla que le concedió el vencedor de las Navas de Tolosa en 1210, confirmado por los reyes sucesores de Castilla y de la Casa de Austria.

Armas:

Sobre ondas un navío de un palo con bandera al tope; bordura con la inscripción en caracteres monascales: «V. Ï S (igilum) concelli desant bicent de la barquera». (Sello de plomo que se conserva en la que fue Colección de Pedraja).

Terminaremos esta reseña de las Cuatro Villas de la Costa diciendo dos palabras sobre otra villa costeña de importancia histórica:



Santoña, (Sandonia)

Del éuskaro, pie y desembocadura de Sanda o Sanga, como Plinio llamó al Asón.

Difíciles de resolver son las cuestiones históricas que se plantean respecto del origen de esta villa.

En los primeros años de la Reconquista la vemos figurar con el nombre de Sta. María de Porto (de Portum, de Portu), Monasterio que está citado en un documento del año 863.

El fuero de Santoña que suponen concedido en 1042, dice Escagedo que ni es tal fuero y que no pasa de ser una burda falsificación cluniacense.

Las confirmaciones de Alfonso VII (1122) y Felipe IV (1467) dan valor jurídico a dicha Carta, pero no histórico.

Los monjes de Nájera tuvieron la jurisdicción civil en Santoña y en los términos de su Abadía, hasta que Felipe II en 1579 desmembró la villa del Puerto de la jurisdicción del Abad de Nájera.

Armas: Le cuelgan las concedidas por el Rey Fernando a las Villas de la Costa (?) con la variante siguiente: la cadena no enlaza con la ribera del río sino que se pierde en el mar.

Este no es el escudo primitivo: Santoña existió antes de la conquista Sevillana.

El ayuntamiento usa las armas de Castilla y León, las tres flores de lis de los Borbón y la granada; el sello que atribuyen a la villa y alrededor del todo la inscripción: «Alcaldía constitucional de Santoña».



Monasterios Montañeses

La vida monástica fue muy intensa en las Montañas, sobre todo en los dos primeros siglos de la reconquista.

Desde el S. IX empieza la unión de los Monasterios con los Cenobios de Castilla.

Los primeros documentos (fundaciones y agregaciones de los Monasterios) prueban que éstos existieron en la época visigótica y las repetidas y numerosas donaciones monasteriales prueban que los Reyes Castellanos eran de estirpe montañesa y que los Patronatos eran heredados.

Estos Monasterios tenían reglas especiales y no puede decirse que fueran benedictinos, carmelitanos, agustinos ni jerónimos: eran Monjes Montañeses.

Entre los más antiguos merecen citarse, por su importancia: Santillana, Abadía.

Fernando I y su mujer Sancha concedieron a la villa de Sta. Juliana fueros en 1045.

Dio al Monasterio la villa y vasallos.

San Martín de Tarma, año 762; firma Rodrigo Frolaz la donación.

San Vicente de Estaños (Fístoles) en Muriedas; en 816 firma Gonzalo Munioz.

San Román de Moroso, unido a Silos en 1119 por la Reina Da. Urraca, con sus 11 anexos.

San Emeterio (Santander), al que estuvieron agregados 8 más antes de 1082.

Santa María del Puerto (En Santoña), al que pertenecieron otros 29, donados entre los años 836 y 1121.

Santa Cruz de Castañeda, que esconde su origen en la oscuridad de los tiempos.

Abadía poderosa que construyó el hermoso templo de Santa Cruz, joya de la arquitectura religiosa en las Montañas. Su archivo ha desaparecido.

«Más de 100 arrobas de documentos, papeles y pergaminos se emplearon para envolver puntas y quesos», dice con justa indignación el Sr. Escagedo.

El de Oña, fundado por D. Sancho García y Da. Urraca, su mujer.

Agregados a este célebre Monasterio había muchos más.




ArribaAbajoCostumbres pastoriles

No terminaremos estos apuntes sin referirnos al antiguo sistema usado por los pueblos de llevar los ganados a pastar en verano a los puertos altos y en invierno bajarlos a la costa.

Primitivamente hubo reciprocidad, pero después se siguieron interminables litigios: famosos fueron los sostenidos durante siglos entre Cabuérniga y Campóo, dos hermosos valles.

Los Reyes y los Condes concedieron estos derechos a los ganados de los Monasterios, los que constan de curiosos privilegios.




ArribaAbajoGeografía

Por no habernos sido posible conseguir algo más completo sólo daremos aquí lo que hemos extractado de la obra del Sr. Escagedo y que se refiere especialmente a la actual Provincia de Santander.



Situación, límites, etc.

Tiene esta Provincia la figura de una foca que ocupa una extensión aproximada de 5.471.50 Kms²., siendo su población de 277.000 hb.

Limita al N. con el Océano Cantábrico, al O. con la Provincia de Oviedo, al S. O. con la de León, al S. con las de Palencia y Burgos y al E. con Vizcaya.

Las montañas cántabras son ramificaciones de los montes Pirineos que entran en España por (N) y vienen a ocupar gran parte de la provincia de (A) y casi todas las de (G) y (V).

Las más notables son las llamadas Picos de Europa, baluarte formidable que forma tres grandes macizos con alturas superiores a 2.600 m., como el llamado Torre de Carriedo que es el punto culminante, con 2.678 m.

Como se ve, la topografía montañesa es muy accidentada.

Sus alturas al disminuir acercándose a la costa, forman bellísimos valles, unos con nieves perpetuas y otros con exuberante vegetación.



Hidrografía

Como la principal cuenca orográfica es de E. a O., los ríos marchan generalmente de S. a N., buscando las aguas del Cantábrico y para llegar a él penetran muchas veces por estrechas gargantas.

Llevan sus aguas al Mediterráneo, y, aunque nacen en esta provincia, apenas la bañan: el Ebro, que brota en Fontibre (Fons-Iberi), a 853 m.s/m., pasa por Salces y divide en 2 partes a Reinosa; más abajo de la villa recibe por la derecha el Híjar que tiene su origen al pie de Peña Labra.

También afluye al Ebro, poco después del anterior, el Izara que nace a 1.200 m., en la falda de los montes del Bardal, por debajo del Collado de Somahoz.

El río Vilga brota en el Páramo de este nombre y se une al Ebro antes de Montes Claros; el Carrales también va al Ebro, pero por el lado izquierdo.

Al Cantábrico van: el Deva, que brota en los Picos de Europa, al Pie de Peña Vieja (2.368 m.); sirve de límite en algunos kilómetros a Oviedo y Santander; baña a Espinama, Santibáñez, Vega de Liébana, Potes, Ogedo, Castro, Lebeña, La Hermida, Buelles, Muñorrodero, Bustio y Unquera, donde forma el puerto y ría de Tina-Mayor.

Recibe como afluentes el Cereceda, el Valdeprado y otros.

El Nansa, que brota al pie de Peña Labra (1.800 m.); recorre los valles de Polaciones, Tudanca, Ríonansa y Herrerías y sale al mar en Pesués, formando la ría de Tina-Menor.

Recibe varios afluentes.

San Vicente y Bustriguado, que terminan juntos su curso en S. Vicente de la Barquera.

El Río Turbio; brota en el monte Corona y va a la ría de La Rabia.

El Saja, que se bautiza en el pueblo de su nombre; riega los valles de Cabuérniga y Ruente, corta el Escudo de la Hoz de Sta. Lucía, baña luego a Cabezón, Mazcuerras, Puente S. Miguel, y se une al Besaya cerca de Torrelavega.

El Besaya tiene sus fuentes en Avadillos, a 2 Km. de Reinosa.

Cruza los valles de Santiurde, Pesquera, Hoces de Bárcena, Molledo, Sta. Cruz, Las Fraguas, Los Corrales, Las Caldas, etc.

El Pas y el Pesueña forman la ría de Mogro, a donde llegan unidos.

El Miera llega a la bahía de Santander después de haber pasado por S. Roque, Miera, Mirones, Liérnagas, La Cavada, Solares y Cubas.

El Río Ajo que entra en el mar formando la ría de este nombre.

El Asón, baja a Arredondo.

Más abajo de Carasa se le une el Clarión; en Ramales el Soba, el Calera, el Carranza y otros.

El Oriñón (o Guriezo, por cruzar este valle).

Atraviesa Villaverde y el Valle de Trucios; corta la sierra de Castro y Guriezo y sale al mar.

Las aguas minerales son abundantes y de clases variadísimas:

Las hay salinas, acídulas, ferruginosas, sulfurosas, etc.



Minerales

Las minas son tan antiguas que Plinio habla del hierro cántabro y los romanos beneficiaron el de Reocín.

También hay cobre y zinc.




ArribaAbajoCantabria

Sus límites no fueron siempre los mismos.

Los romanos la dividieron el año 197 A. de J. C. en dos Provincias, Cantabria perteneció a la España Citerior; Augusto (27 años A. de J. C.) la subdividió en tres y perteneció a la España tarraconense; Caracalla (año 216) la volvió a dividir y la entregó a la nueva España Citerior, que más tarde se llamó Galicia (comprendía: los cántabros, astures, trasmontanos y augustanos).

En el S. V. cuando los pueblos bárbaros se derramaron sobre España y ésta se dividió en 9 provincias, se formó una denominada «Cántabra» (vascones, várdulos, caristos, verones o autrigones, turmódigos y cántabros).

Los árabes redujeron a 4 las provincias españolas, incluyendo a Cantabria en la Celtiberia y dijeron a toda esta región Prov. de Zaragoza.



Geografía cántabra de los siglos XIV, XV, XVIII y XIX

Quince Merindades señala el famoso libro llamado Becerro de las Behetrías (Fuente histórica del siglo XIV).

Mencionaremos algunas que tenían pueblos en la actual Provincia de Santander.



Merindad de Aguilar de Campoo

En la parte más mediterránea de aquella, hasta el portazgo que estaba en pie de Concha, o sea, las actuales regiones de Valderredible, Val de Olea, Los Carabeos, Las Hermandades de Campóo, Reinosa y los Ayuntamientos de Aguayo, Santiurde y Pesquera.

De aquí nació llamarse campurrianos a los habitantes de la parte alta y montañeses a los de la parte marítima, nombres que aún se usan.

Los reinosanos llaman Montaña a la parte del N., que es precisamente la menos montañosa.

En la parte de esta Merindad, perteneciente a la actual provincia de Santander, son más los lugares de behetría que los solariegos y abadengos; no así en la que corresponde a las actuales de Palencia y Burgos.

Los pueblos más notables eran:

Solariegos: Mata-morisca o Matamorosa, Ribiella, S. Martín de Helines (de los Manríquez y Villalobos) y Sobrepenilla.

Abadengos: Salsediello y Lambraña, Brañosera, Fuente-Vellida o Fombellida, Camesa, Fontecha, Fontibre, Bolmir, Uciella, Castillo, Aldueso, Soto, Población de Sahamoz, Soano, Lantueno, Sancibrián, Renedo, Repudio, La Piedra, Villanueva, Bárcena de Ebro y Moroso.

Solariegos y Abadengos: Mazandrero Pesquera, Quintanilla de Ríocandio, Sta. María de Royuelos, Polientes, Sobrepena, Río-Candio, Campo, Quintanabañes y Entrepuentes, Población de Río Herrero y Villamoñisco.

De Behetría: La Mata, Nestares y Villapaderne.

Solariegos y de behetría: Celada de Morlantes, La Costana.

Abadengos y de behetría: Reinosa, Proaño, Ríoseco.

Solariegos, abadengos y de Behetría: Requejo, S. Miguel de Aguayo.

Yermos: Cervatos, Potancos, Lomas, Rayuelo, Verzosa, Olea y Rebolledo.

Solariego y yermo: Villota.

El número de sus habitantes varía de 1 a 30 (a que alcanza solamente Reinosa).

De los yermos, algunos como Verzosa, no tiene ninguno.



Merindad de Liébana y Pernía

Liébana pertenece a Santander y Pernía a Palencia, cuyos Obispos son Condes de Pernía.

Nos referiremos, pues, sólo a Liébana, que se distingue por carecer de realengos: todos los antiguos eran solariegos de D. Tello, a quien se los había dado su padre Alfonso XI.

Todos los lugares que van a continuación se partían en solariegos y de abadengo, con excepción de Varó que tenía una 3ª parte de behetría: Armaño, Argenoños, Barreda, Barcenilla, Barrio, Buyezo, Cabezón, Castro, Cosgaya, Cobos, Enterrías, La Lastra, Lavanza, Lerones, Monasterio, Mogrovejo, Pesagüero, Perrozo, Polayo, Quintana, Luengo, Sancibrián, San Martín de Redondo, Santo Toribio, San Andrés, San Sebastián, Someña, San Mamés, Sta. Olalla de Lon, S. Juan, Tanarrio, Torices, Tresabuela, Várago, Vedoya, Vión, Varó, Valmeo, Vejo, Yebas.

Faltan en el Becerro entre otros monasterios el famoso de Piasca, que ya en 1352 estaba agregado a Sahagún, y por esta unión precisamente tenía S. Facundo las posesiones que se reseñan en Liébana.



Merindad de Trasmiera

Perteneció Trasmiera a la Merindad de Castilla la Vieja.

Sus lugares de más importancia eran:

Solariegos: Agüero, (Señorío de Agüero); Aricos, Fresnedo, Añes, Ruesga (de los Velasco); Hoz (de los Agüero).

Abadengos: Aldea de Noja, Argoños, Arcos, Cereceda, Fadal, Heras, Nates, Padiérnaga, Sta. María de Miera, Soliano y San Mamés.

Abadengos y de behetría: Ambrosero, Castillo, Pámames, Retuerto, Sisedo.

Solariegos, abadengos y de behetría: Hermosa y Bárcena (de los Agüero).

Solariego (Señorío) y de behetría: Lergaño o Liérnages.

Realengo, abadengo y de behetría: Meruelo.



Merindad de Asturias de Santillana

La constituían 214 pueblos, desde Trasmiera a Oviedo.

Pertenecían a ella los valles de Peñamellera y Riva de Deva, o sea, los 9 Valles de Asturias de Santillana y la parte occidental de la provincia actual de Santander, excluyendo a Liébana e incluyendo los valles citados que hoy pertenecen a la provincia de las Asturias de Oviedo.

He aquí los pueblos principales:

Solariegos: Renedo, Varcenaciones, Cabuérniga (fue de behetría), Estadón, Helgueras, Posadorías, La Rollación de Merosio (Merodio), Borboleña (con Sarzadiello eran un Consejo), Anievas, Sarre, Hijares y Queveda, Cartes, Quevedo, Caviedes, Lobera, Somahoz, Ceballos (Zeballos) -solariego de este apellido- Cosío, Yuste, La Concha.

Abadengos: La Encina, Moledo y Artoras, Vargas, Morbera, La Civa, Trasvilla o Trasvía, Goluardo (Golbardo), Suanzas (Suances), Oreña, Llanes de Ferrando, La Onor de Meriego (Miengo), Cuchía, Masaverros, Huyarto, (Ubiarco) y Cortiguera, Barreda, S. Mateo de Buelna, Villapresente, Mercadal y Carranceja, Sta. María de Sesmo, Arroyal y Campliego, Bustronizo, Torres, Riaño, Cerrazo, Lobado, S. Vicente de Momilan, S. Miguel de Luena, S. Sebastián de Garabandal.

Solariegos y abadengos: Silió, Texo y Novalarte.

Solariegos y de behetría: Igollo, Maliaño, Sta. Olalla de Valdeiguña y Rasillo, Tagle, Viesperes.

Abadengos y de behetría: Polanco, Cornera (Corvera), Cuesta (2 barrios:

Sta. María, abadengo y Corrales, behetría), Ciguenza, Esles, S. Felices, Collantes, Barros.

De behetría: Guarzo.

Solariegos, abadengos y de behetría: Salcedo.

Realengos: Sarzadiello (con Borboleña, solariego, formaba un Concejo), Villagad de Val de Toranzo, Cruz, Villafufre, S. Andrés de Prases, Villa de Co, Quintana de Val de Toranzos, Castillo de Pedroso, Hayueves, Lerana, Esponcies, Carmona, Santillana, Sant-Ander, Paxayo (Pujayo), Peñarrubia, con 4 barrios: Campo, Peñera (Piñeres), Cecera (Cicera), y La Hermida.

Solariegos y realengos: Santiurde de Torranzo, (yermo), Montoto (con 3 barrios: Rebiella, solariego, Montoto, realengo y Presillas, de encartación).

Abadengos y realengos: Duña y Bustablado, Campuzano.

Solariegos, abadengos y realengos: Bivero (Revilla de Camargo), Valles e Salguera (Helgueras), Liano, Río Concha, Sta. María de Valdeiguña y San Cristóbal (2 barrios).

Realengos y de behetría: S. Felices, Hinojedo, S. Martín de Val de Toranzos, Cades, Udías y Rodezos (2 barrios), Co.

Realengos, abadengos y de behetría: Abilles, Arenas, Quijano, Cieza.

Solariegos, realengos y de behetría: Escobedo, Cabezón, Sta. Cruz y Muriedas.

Solariegos, abadengos, realengos y de behetría: Treceño, Collado y Viornales (Viérnoles).

Collaciones: de S. Yuste, con 3 barrios: Yuste, solariego; Molleda y Artoras, abadengos; De S. Vicente de Panes, con 2 barrios: Panes y Cimiano; De Ruiloba: con 8 barrios: Ruiloba, de los hijosdalgo de este nombre; Pando, id.; Gandarilla, solariego; Sta. María, abadengo; Liencres, abadengo y behetría; Sierra, abadengo; Llaviella, realengo y Alifuz, de los escuderos de Ruiloba.

De Celleriego, de realengo y behetría, con 4 barrios: Brez, Fontaimio, Ribrigero y Alebia.

De Ibio, con los barrios de Ferrera, Sierra, Meñi y La Serna, que constituían un sólo Concejo, y los de Viya (sic) abadengo, y de Riaño, de escuderos.

Además: Caigas y Miravalles (2 barrios) y Labarces y Calnares (id., id.).

Este libro Becerro prueba que las Montañas estaban casi despobladas en 1352.

Dos siglos antes la población y la fortuna fueron más intensas y llenaron las aldeas de hermosas iglesias románicas, de las que aún se conservan riquísimos ejemplares, como la de Cervantes, hoy monumento nacional, antes famosa Abadía; y la de Ríoseco.

Datos muy interesantes de la geografía de las Asturias de Santillana a fines del S. XV se encuentran en el pleito que sostuvieron los valles de dicha Merindad con la Casa de la Vega.

Según los documentos, todos los pueblos que litigaban reunían unos 10.000 vecinos, cifra que encuentra exagerada el Sr. Escagedo.

De ellos sólo mil eran caballeros hijosdalgo.

Los siguientes eran los Valles principales:



Villaescusa

Con 6 Concejos: Liaño, La Concha, Villanueva, Obregón, Socabarga y Solía, y 4 Torres: las de Liaño, Concha y Obregón (solariegas de estos apellidos) y de Villanueva (de los Ceballos).



Cayon, Penagos (un solo valle)

Con 14 Concejos: Hesles, Totero, Lloreda, La Abadilla, La Encina, La Penilla, Santecilde, Argomilla, Santa María de Cayón, Cabárceno, Sobarzo, Quintanilla, Arenal y Pino, y 4 Torres: las de Cotero, de Penilla, de Obregón y de Tahulu (de Ceballos de Escalante).



Camargo

Con 11 Concejos: Camargo La Mayor y La Menor, Guarnizo, Escobedo, Bivero (que es Revilla), Caicedo, Igollo, Herrera, Muriedas, Estaños, y Maliaño, y 8 Torres: Estaños, Maliaño (de los Herrera), Escobedo (de los Orozco), la de Herrera, de este apellido, y 4 en Igollo, (de los Porta).



Pielagos

Con 16 pueblos: Cianca, Parbayón, Renedo, Quijano, Barcenilla, Posadoríos, Oruña, Arce, Bóo, Liencres, Mortera, Rumoroso, Salcedo, Bioño, Zurita, Pagazanes, y las Torres de:

Cianca (de los Ceballos).

Arnero, Quijano (2 solariegas de este apellido), Renedo (¿de los Ceballos?), Zurita (de los Ceballos, más tarde de los Sánchez de Tagle), Arce (de Ceballos Escalante), 3 en Oruña y el Castillo de Liencres (de la Casa de la Vega), y la fortaleza de la Rueda (de los Ceballos y después de los S. de Tagle).



Cabuerniga

Con 14 pueblos: Los Tojos, Correpoco, Renedo, Selores, Terán (con la Torre solariega de su apellido, más tarde Enríquez-Calderón), Valle (con la Torre de Díaz Cosío), Sopeña (id., id.) Carmona, La Miña, Barcenillas, Ruente (con la Torre de Mier y Terán, Feudo de Cardeña); Ucieda (con la Torre, primer solar de los Terán), y Viana, (con la Torre de Sancho de los Ríos).



Alfoz de Lloredo

Con 8 pueblos: Comillas, Ruiloba, Udías, Cóbreces, Toñanes, Cigüenza, Novales, y Río de Agüera; la Casa-Fuerte de Comillas (de los de la Vega); la Torre de Ruiseñada (de los Bracho); la de Udías (de los Ceballos); la de Cóbreces (de los Villega) y las de Trasierra, Castro y Nuño.



Cabezón y Reocín

Con 14 pueblos: Reocín, Mercadas, Barcenaciones, Quijas (con las Torres Solariegas de Bustamante y Calderón); Agüera (con la Torre Solariega de Agüero, más tarde de Peredo); Villapresente; Cabezón (con la Torre Solariega de la Vega); Santibáñez; Cos (con la Torre de su apellido, más tarde de Barreda); Hontoria; Barnejo; Mazcuerras; Ibio (con la Torre Solariega de Guerra) y Periedo (con la Torre de Santibáñez de Gayón).

Otros valles aparecen en el Becerro de las Behetrías y son: Rivadeva, Peña-Mellera, con todos los de Rionansa, Tudanca, Val de S. Vicente, San Vicente y Valdaliga.

Aquí sólo se han citado los que litigaron contra la Casa de la Vega.

Hasta la fundación del «Bastón de Laredo» la provincia de Santander estuvo dividida en lo político, en provincia de Liébana, Asturias de Santillana, Reinosa, Marquesado de Argüeso, Condado de Castañeda, Merindad de Trasmiera y Valle de Mena, a quien denominaban Montañas de Burgos.

En 1787 la actual provincia de Santander estaba dividida en:

Laredo, residencia del Gobernador de las Villas de la Costa y del Provincial, perteneciente a la Merindad de Trasmiera, que comprendía las Juntas de: Cesto y Voto, Siete Villas, Rivamontán, Cudeyo y Parayas, con las villas de Escalante y Argoños.

A la Junta de Cesto correspondían los pueblos de: Cicero, Bárcena, Adal, Riaño, Ambrosero, Beranga, Prades, Hazas, Solórzano y Moncalián, éste de Señorío.

A Voto: Rada, Irías, Padiérniga, Bádames, Carasa, San Mamés, San Pantaleón, San Miguel de Aras, Bueras, Secadura, San Bartolomé, Llanos y Nates.

A Siete Villas: Noja, Isla, Castillo Soano, Meruelo, Armuero, Ajo, Bareyo, Güemes y Vierna.

A Rivamontán: Hoz, Herrero, Villaverde, Pontones, Omoño, Carriazo, Liermo, Las Pilas, Langre, Castanedo, Galizano, Suesa, Cubas, Somo y sus anejos Loredo y Cuñeda.

A Cudeyo: Miera, Los Prados, Liérganes, Ríotuerto, Sta. Marina, Navajeda, Entrambasaguas, Hornedo, Riaño, Término, Bosque antiguo, Agüero, Orejo, Setién, Elechas, Rubayo, Gajano, San Miguel de Heras, San Salvador de Heras, Santiago, Socabarga, Santa María de Cudeyo, Hermosa, Anaz, San Vítores, Pámanes, Rucandio y Pontejos, que eran de Señorío.

A Parayas: Hoz de Marrón, Cereceda, Udalla, Ojebar, Gibaja y Ramales.

Todas estas Juntas se reunían en Hoz de Anero, centro de la Merindad trasmerana.

Con las villas de Escalante y Argoños, Ampuero, Limpias, Colindres y Guadarmino gozaban el fuero de las Encartaciones de Vizcaya.

Santoña y Castro eran realengas y se gobernaban por sí solas.

Los Valles de Ruesga y Soba eran del Señorío del Duque de Frías.

Al primero pertenecían: Arredondo, Bustablado, Matienzo, Ogarrio, Mentera, Riva, Valle y Barruelo.

Al segundo: Regules, Rozas, S. Pedro de Calera, San Andrés de Aja, Veguilla, S. Martín, Cañedo, Quintana, Balcaba, Villas, Santillana, Reollo, Pilas, La Revilla, Fresnedo, La Cisterna, Herada y Prado.

Las villas pasiegas que eran tres: S. Roque de Ríomiera, San Pedro del Romeral y N. S. de la Vega, pertenecían a Espinosa de los Monteros.

A las Asturias de Santillana pertenecían los Valles de:

Carriedo, con los pueblos de Selaya, Villacarriedo, Avionzo, Bárcena, Saro, Llerena, Tezanos, Santibáñez, Pedroso, Soto, Aloños, Rasillo, S. Martín, Villafufre, Escobedo, Sandoñana y Vega.

Cayon, con Sta. María de Argomilla, S. Román, Santocildes, Esles, Lloreda, Otero, La Badilla, La Encina y la Penilla.

Penagos, con Penagos, Sobarzo, Carbárceno y el Arenal con el barrio de Llanos.

Toranzos: con Bárcena, Bejorís, S. Martín, Acereda, Santiurde, Villasevil, Iruz, Pando, Cueva, Penilla, Corrobárceno, Viesgo, S. Andrés, San Miguel de Luena, Rosconorio, Entrambasmestas, Alceda, Ontaneda, San Vicente, Espónzues, Villiga, Castillo, Pedroso, Quintana, Borlena, Prases, Cervera, Aes, El Monte, Hijas, Vargas, Las Presillas, Cartes y Santiago.

Pielagos, con Carandía, Zurita, Renedo, Cianca, Parbayón, Vioño, Salcedo, Quijano, Barcenilla, Posadoríos, Puente Arce, Oruña, Rumoroso, Liencres, Bóo y Mortera (estos 3 formaban un solo Concejo).

Villaescusa, con Obregón, La Concha, Villanueva y Liaño.

Camargo, con los Concejos de Guarnizo, Igollo, Maliaño, Revilla, Escobedo, Camargo la Mayor, Muriedas, Estaños, Herrera, Cacicedo y Camargo la Menor.

Torrelavega. (Antiguo Solar de Casa de la Vega, jurisdicción del Duque del Infantado, quien ponía en la Villa al Corregidor). Pertenecían a este Valle los Solariegos de: Torrelavega, Barreda, Polanco, Cudón, Bárcena de Cudón, Cuchía, Miengo, Sierrapando, Taños, Torres, Ganzo, Cohecillos, Lobió, La Montaña, Campuzano, Viérnoles y Yermo con sus 3 barrios: S. Miguel, El Carrial y Ríocorbo.

En S. Martín de la Arena había un Castillo y a este puesto pertenecieron: Polanco, Cudón, Cuchía, Miengo, Suances, Cortiguera e Hinojedo.

Buelna, con los Concejos de: Barros, Cóo, S. Mateo, Los Corrales, Somahoz, S. Felices, Collado, Villasuso, Villayuso y Lobado.

Iguña, con Bustronizo, Bucedo, Silió, S. Martín de Quevedo, Bárcena de Pie de Concha, S. Cristóbal, S. Vicente, Ríovaldeiguña, Pedredo, Las Fraguas, Arenas, La Serna, Sta. Cruz, Molledo, Sta. Olalla, Cobejo, Pie de Concha, Media Concha y Pujado, del Señorío de los Marqueses de Aguilar.

En este valle está S. Vicente de los Llares, de la Casa de Bustamante, más tarde de la de Mioño, Mayorazgo que hoy representa el Duque de Santo Mauro.

Anievas, de la Casa Ducal del Infantado, con 3 lugares: Castillo, Villasuso y Barrio Palacio.

Cieza, de la misma Casa, con Cieza de arriba y Cieza de abajo (Villasuso y Villayuso) y Collado.

Bustronizo, de la jurisdicción de Sto. Domingo de Silos, con Bustronizo, S. Román de Moroso, Sta. Eulalia y Sta. Locadia.

Cabuerniga, con los Concejos de Bárcena Mayor, Sajas, S. Sebastián, Tudanca, Obeso, Carmona, Los Tojos, Correpoco, Ruente, Quintanilla, La Niña, Viaña, Uciceda, Barcenillas, Celis, Cosío, Sarceda, La Fuente, Cires, Cabrojo y Terán, con sus agregados.

Cabezón, con Toporías, Duña, Bustablado, Carranceja, Ontoria, Bernejo, Periedo, Cos, Santibáñez, Mazcuerras, Ibio y la Villa de Cabezón.

Reocín, con Reocín, Barcenaciones, Quijas, Villapresente, Valles, S. Esteban, Helgueras, Bárcena, La Puente, Sumalapeña, La Veguilla, Mercadal y Cerrazo.

Valdaliga, con los lugares de S. Vicente del Monte, Roiz, Vallines, Caviedes, Lamadrid, Labarces, Villanueva, El Tejo y La Revilla.

Alfoz de Lloredo, con Cigüeña, Novales, Udías, Ruiloba, La Busta, Golbardo, Quendes, Cóbreces, Rudagüera, Ruiseñada, Soñanes y la villa de Comillas.

Val de S. Vicente, Peñamellera y Ribadeva no figuran en los «Entretenimientos de un noble Montañés», cuyas son estas notas.

Castañeda era de la Casa de Aguilar; el medio día de Iguña perteneció a la Merindad de Reinosa.

Y finalmente, en 1829 se dividió la provincia de Santander en estas Alcaldías mayores y menores:



Ayuntamientos

Vergol, Mercadillo.

Capitales primera del Valle de Mena y Tudela de Rosellona.

Capital Mercadillo; 6.577 hb.

Segunda.- Alcaldía mayor; Ayuntamientos: Veguilla, Arredondo, Ramales y Ampuero; Ramales; 13.557 hb.

Tercera.- Ay.: Castro Urdiales y Sámano; Castro Urdiales; 7.483 hb.

Cuarta.- Ay.: Laredo (cap.), Liendo, Limpias y Colindres; 6.707 hb.

Quinta.- Ay.: Santoña, Rada, Beranga, Meruelo (cap.) y Pontones; 17.918 hb.

Sexta.- Ay.: San Miguel de Aras, Entrambasaguas, Liérganes (cap.), Penagos y Sta. Ana de Cayón; 16.931 hb.

Séptima.- Ay.: Santander (cap.), Bezana, Herrera y La Concha; 20.186 hb.

Octava.- Ay.: Renedo, Socobio y Torrelavega (cap.); 9.476 hb.

Novena.- Ay.: Santibáñez, Selaya, Ontaneda (cap.), Luena, San Pedro de Romeral y la Vega de Pas; 9.935 hb.

Décima.- Ay.: Bárcena de Pie de Concha, Arenas (cap.), Villasuso y Los Corrales; 10.898 hb.

Undécima.- Santillana (cap.) y Comillas; 11.773 hb.

Duodécima.- Ay.: Roiz, Cabezón (cap.), y Valle; 11.626 hb.

Decimatercia.- Ay.: Lombraña, Celis (cap.), Linares, Llomín, Colombres y S. Vicente de la Barquera; 15.322 hb.

Decimacuarta.- La Provincia de Liébana; 7.650 hb.

Total: 162.965 (de los cuales 38.932 vecinos), incluidos los Ayuntamientos de Valdebezana, Hoz de Bricia, Hoz de Arreva, Zamangas y Santa Gadea, con el Marquesado de Argüeso, que perteneció entonces todo a la Provincia de Santander.

La actual Provincia, como está constituida corresponde a la división geográfica hecha en 1833, en que se le agregaron: Cinco Villas, Campóo, Valderredible y Los Carabeos; pero perdió a Ribadeva, Peñamellera, Mena, Tudela y otros pueblos que se unieron a las provincias limítrofes.








ArribaAbajoArqueología vascongada

Apuntes extractados de D. Félix López del Vallado, S. J.

El pueblo vasco, que por su lengua está demostrando ser el más antiguo de Europa y el que con más independencia ocupó constantemente el mismo suelo, es el que menos huellas guarda de los primitivos tiempos, habiéndose encontrado dólmenes, túmulos, menhires, crómlechs y otras construcciones análogas.

Los dólmenes de Álava fueron reconocidos, por primera vez, por los Sres. Munteli y Becerro de Bengoa.

Citaremos los de Eguilaz, Salvatierra, Euskalmendi, Auda de Cuartango, Arrizola, etc.

Son monumentos funerarios o conmemorativos de Batallas.

Otros creen que son altares druídicos en los que se ofrecía a Dios víctimas humanas.

Las peñas de S. Miguel de Arrechinaga, en Marquina (V), son 3 piedras enormes que, reunidas, forman bajo la bóveda de la ermita de S. Miguel, construida en 1741, una especie de cueva con 2 accesos.

Su aspecto es el de una construcción megalítica.

El ídolo de Miqueldi, en Durango (V), es una piedra labrada en forma de cuadrúpedo.

Los sepulcros de Arguineta, al N. de Elorrio, son unas 20 urnas funerarias de tosca estructura, de piedra arenisca, formadas de 2 piezas rectangulares: la inferior, en la que está abierta en hueco la sepultura de una persona, y la superior, o tapa, es de forma triangular en su sección transversal, descansando sobre un rectángulo de poca altura.

Carecen de labores; en 3 de ellos se ven inscripciones latinas con la fecha (S. IX).

Huellas romanas. Se han encontrado en (V) y (G), pero muy vagas, por no haber dominado aquellos el país cantábrico.

Huellas visigóticas. No existen.

Es muy probable que la invasión agarena arrasara con ellas, sobre todo en (A).

Durante los siglos IX al XI se ven aparecer en las vertientes del Pirineo y del Cantábrico, en Cataluña, en Aragón, en Navarra, en Asturias, en Galicia y en León, nuevas construcciones inspiradas en la tradición latino-bizantina de la época visigótica, conocida con el nombre de Arquitectura Asturiana.

Coinciden con ésta las construcciones muzárabes, realizadas por los cristianos, de las cuales nada queda.

Sobre las ruinas de las construcciones románicas primitivas se levantaron las del arte de transición, a fines del S. XII y comienzos del XIII, más tarde las del ojival, hasta llegar a las épocas del Renacimiento romano.

En (A) hay numerosísimos documentos que demuestran la riqueza del románico durante los 2 últimos siglos en referencia.

Como ejemplares admirables y sin rivales de la época de transición del romano al gótico, pueden citarse en (A): el templo de Tuesta, Part. Jud. de Amurrio; las iglesias de Armentia (a 2 Km. de Vitoria) y de Estíbaliz (en una altura de la aldea de Elorriaga); las puertas de Durana, Betoña y Argandoña, etc., etc.; en (V): S. Pelayo, de Bermeo; S. Miguel de Zuméchaga, en Munguía y la antigua Igl. Parr. de Sta. María de Galdácano.

En (G) quedan restos: en la Igl. de Bedoña, sit. en una altura, a 3 Km. de Mondragón; las puertas de las iglesias de S. Esteban de Tolosa, de Albacisqueta, de Idiazabal, de Zumárraga, de Astigarribia, etc.

Después viene el período en que el arte rompe sus ligaduras y se torna grandioso, y los edificios toman el nuevo aspecto que pasó a la historia con el impropio nombre de gótico, ya que los godos no fueron sus creadores.

Esta era dura en España unos 3 siglos, desde mediados del XIII hasta mediados del XVI.

El románico y el gótico pasaron de Francia a España, donde fueron modificados con elementos puramente nacionales.

Aunque no existe en ninguna de las 3 provincias un edificio gótico u ojival de primer orden, citaremos los más notables que se conservan.



En Álava

Catedral de Vitoria (S. XIV); Igl. de S. Pedro, en Vitoria; puerta de la Igl. de Estabillo, Ay. de Armiñón; portada de Sta. Cruz de Campezu; Igl. de Arciniega; Igl. Parr. de Leza; ruinas del Castillo de Mornuendi; Castillo de Guevara; las Torres de los Condes de Orgaz y del Condestable de Castilla; de los Varona, en Villamañe, etc.



En Guipúzcoa

S. Juan Bautista de Mondragón (1350): Igl. de Guetaria; Igl. Parr. de Elgóibar llamada S. Bartolomé de Olaso; Igl. de S. Vicente de S. Sebastián; S. Miguel de Oñate, que forma con las de Segura, Deva, Sta. Marina de Vergara, Azpeitía, Azcoitía, Sta. María de Tolosa y algunas más, el grupo que algunos llaman gótico-vascongado.

Como es sabido, los Reyes y las Hermandades arrasaron las fortalezas señoriales en el S. XV; pero al ser reconstruidas sus Casas, los magnates mantuvieron el gusto arquitectónico de la época.

Pocas conservaron el aspecto de antiguas fortalezas; las más fueron simples construcciones de sillería en el primer cuerpo o de ladrillo o mampostería en el segundo, con puertas ojivales y ventanas gemelas del mismo corte, al modo de la Casa de Balda, en Azcoitía.

Es notable entre estos Palacios el de Lili, en Cestona, con sus torreoncillos voladizos en los ángulos de la fachada, terminados en pináculos; con su puerta volteada de largas dovelas; con sus 9 ventanas gemelas, dividas por un parte-luz y, como la puerta, ligeramente apuntadas; todo lo cual le da el aspecto de una Casa Señorial, agradable no sólo por sus líneas, sino también por el paisaje encantador en que está colocada.

Del mismo corte, más antiguo y severo en sus líneas, es el Palacio de los Duques de Granada en las Playas de Zarauz.

Dignas son de mención: la Casa de Torre-Lucía, en dicha villa; la de Echeveste en Fuenterrabia, incorporada a la fortificación de la heroica ciudad; de Lazarraga (S. XV) en Oñate, etc.



En Vizcaya

A la primera época (1350-1450) pertenecen las hermosas Igl. de Santiago de Bilbao, Sta. María de Orduña y S. Severino de Valmaseda, únicas que conservan lo más importante de su primitiva construcción.

La 1ª es del estilo francés más puro y el modelo más apreciable de su época.

La última, en donde el churriguerismo hizo estragos en el exterior, se restauró a fines del S. XIX, conservando su belleza en el interior.

En el S. XV el arte gótico en esta provincia sufre una pequeña modificación, aceptando del arte castellano más simplicidad en su estructura y más robustez en su construcción.

Modelo de este género es Sta. María de Lequeitio, que encierra una joya preciosa: su gran altar mayor, obra de principios del S. XVI, tallado -probablemente- por el célebre Valmaseda.

Del S. XIV es la primitiva Igl. de Guernica, de la que sólo quedan el ábside y su graciosa puerta, casi igual a la de Sta. María de Lequeitio.

La Igl. de Cenarruza, fundada según se dice, en 968 por los primeros caballeros de (V), ha sufrido grandes transformaciones.

Ejemplar muy interesante del S. XV es la torre de la Igl. de Erandio.

De la transición al Renacimiento puede citarse como muestra la puerta de Sta. María de Gueñes, ya que no queda en (V) ningún edificio completo que pueda servir de modelo de este período en que el arte gótico florido se mezclaba al Renacimiento, dando a las construcciones ese sello de gusto refinado del S. XVI.

En la época que nos ocupa se levantaron en (V) innumerables Casas-Torres y Castillos.

Las guerras señoriales que durante todo ese tiempo asolaron al país, hicieron que cada casa fuera una fortaleza, o que al pie de cada una se levantara una torre para la defensa.

Arrasadas o rebajadas aquellas construcciones en el S. XV, hoy sólo quedan en pie las que, restauradas, conservan algún aspecto de fortaleza.

Son notables, entre muchas, la de los Duques de Abrantes, en Munguía; la de Muñatones, en Somorrostro; las Torres de Guecho y de Sestao; el Castillo de Butrón, en Gatica, que primorosamente restaurado, constituye una de las más espléndidas residencias que posee en España la aristocracia (pertenece a los Marqueses de la Torrecilla); el Castillo de Arteaga, también restaurado con gusto admirable, (fue propiedad de la Emperatriz Eugenia, nacida Condesa del Montijo), sólo conserva de su antiguo trazado su recinto amurallado con los 4 cubos de sus esquinas.

La torre central se construyó según la arquitectura militar del S. XIV, en que se suponía levantado, por los arquitectos franceses Cambrechef y Ancelet, de orden del Emperador Napoleón III, agradecido a la declaración de vizcaíno hecho en favor de su hijo en 1856, por la Junta Foral de (V), reunida en Guernica.

Las demás Casas Señoriales que en los Siglos XV y XVI se construían, tenían el aspecto general de las que se levantaban en otras provincias; si se conservó en ellas algún aspecto militar, más fue por tradición que por la necesidad de la defensa.

Sin embargo, algunas del S. XV como el Castillo de Guecho, es una verdadera obra militar.


ArribaAbajoEl Renacimiento

El estudio de los monumentos griegos y romanos, como asimismo el de aquella literatura, hizo renacer en el alma de los artistas el gusto por las obras clásicas y el desprecio y la reacción contra el goticismo.

Un siglo tardó en extenderse por Europa y si a fines del S. XV se mostraba su influencia característica en las construcciones góticas de aquella época, cincuenta años más tarde triunfaba ya en el esplendor de su época plateresca, para llegar más tarde al rigor de las formas clásicas.

Las provincias vascongadas atesoran de la primera época (plateresca), uno de los ejemplares más preciosos de España: la Universidad de Oñate, fundada en el S. XVI (1539-1545) por el Ob. Mercado, nacido allí.

Su descripción ocuparía muchas páginas, de modo que sólo recordaremos de ella su fachada, de gran longitud, formada por 3 cuerpos: el central, en que se ostenta su maravillosa iglesia soberbiamente decorada, y los laterales, altos como torres y también labrados con profusión de detalles; el exótico y rico artesonado de su escalera y el amplio claustro, cuyos arcos de medio punto están sostenidos por columnas de hermosos capiteles, con medallones y escudos en las enjutas y coronado por ancha y moldurada cornisa.

Toda la obra se atribuye al arquitecto Ricart.

De la misma época son: la galería del Palacio de los Marqueses de Bendaña.

Vitoria, en la Calle de la Cuchillería, donde se ven además 2 casas de más abolengo; el suntuoso sepulcro del Ob. Mercado, en la Igl. Parr. de S. Miguel de Oñate; la Casa-Torre de Olazaeta, en las afueras de Vergara y dentro de esta villa las de Irazábal y de Olaso, propiedad de la familia de Monzón.

Las Igl. de los Conventos de Sto. Domingo, en Vitoria y S. Sebastián, son también de arte renaciente, aunque con reminiscencias góticas.

En Bilbao se conserva como ejemplar de esta época la Igl. de la Encarnación, de líneas sencillas y de agradable aspecto, y en Salvatierra las Igl. de Sta. María y de S. Juan.

Se puede decir que el arte de los Siglos XVI y XVII enriqueció los templos vascongados, habiendo sobresalido en él grandes maestros como: Gámiz, Ancheta, Sagüés, Zataraín, Arandia, Araoz, Arbulu, Bengoechea, Iralzu y otros.

Son notables los retablos de los altares que se ven en Éibar y Zarauz (G); S. Miguel de Vitoria; Salvatierra; Tuesta y Sta. María la Real de la Guardia en (A); el de Portugalete y Durango, en (V); el de la Igl. de Iciar se lleva la palma entre todos los de su género, con haberlos tan acabados como el de la capilla de la Univ. de Oñate; el de S. Agustín de Echevarría, en Elorrio; el de Sta. María de Cenarruza y los 2 de los Reyes, en la Igl. de la Catedral y de S. Pedro de Vitoria.

En el de Iciar el arte refinado del plateresco llegó a su apogeo y no se sabe que admirar más, si sus elegantes proporciones, o los tallados de sus estatuas y medallones que le rematan, llenos de expresión y de vida.

Fundados casi todos los templos por la munificencia de familias poderosas, todas tenían en ellos sus entierros y mausoleos.

Desde las simples tumbas sin nombres de Sancho Estíguiz y Dalda, su mujer, en Tavira, y de D. Vela y de su hijo Velásquez, en Respaldiza, allá en la alta Edad Media, hasta los sepulcros suntuosos de los tiempos modernos, en los que, en sonoros versos latinos, como en Hernani y en Oñate, se guarda entre esplendores del arte la memoria de los próceres de la tierra, hay una escala interminable de honores tributados a su recuerdo.

Baste decir que algunas iglesias, como la de S. Pedro de Vitoria, p. ej., son verdaderos museos de monumentos de este género.

Se ven en la nombrada los de D. Pedro Martínez de Alava, Diego de Alava y Esquibel, Ob. de Córdoba, con estatuas yacentes de arte florentino, y en la catedral el de D. Martín Sáez de Salinas, tesorero que fue de Isabel I.

El arte de esta época de gran florecimiento, dejó en estas provincias joyas de inestimable precio, muchas desaparecidas, entre otras causas, porque la ignorancia y el desprecio que se hizo de ellas, abrió las puertas de iglesias y palacios a comerciantes de antigüedades que, a vil precio, las compraron, yendo a enriquecer palacios y museos extranjeros.

Sin embargo, son muchas las Casas Solariegas, por no hablar de Palacios, como el del Duque del Infantado, en Lazcano, y el de los Marqueses de Arbueso, en Villafranca, en los que se encuentran bargueños, muebles, joyas, tablas y lienzos que forman colecciones envidiables, y que se han podido admirar en exposiciones de arte retrospectivo, como la de Bilbao en 1904, en que se presentaron 276 cuadros, casi todos firmados por grandes maestros como: Van Dyck, Rivera, Jordán, etc.

Entre las innumerables y preciosas esculturas que se ven en los grandes retablos, sirvan de muestra: el Cristo Crucificado, de Montañés, en la Igl. de S. Pedro de Vergara, y la de S. Ignacio de Loyola tallada por el célebre Hernández, que se guarda en el Real Seminario de dicha villa.

Y para muestra también de lo que el arte de los orfebres, que por el gusto y delicadeza de las labores que ejecutaban, dieron el nombre de plateresco a las obras de aquel tiempo, mencionaremos las 2 Cruces procesionales de la Catedral de Vitoria, una de ellas atribuida a Benvenuto Cellini; las Cruces parroquiales de Cortézugui (V); de Basturia de Sopelana; las custodias de Gautéguiz y Arteaga (V); de Quintana (A); el relicario de S. Agustín de Echevarría, en Elorrio, etc.




ArribaAbajoEl Clasicismo

Después de la época que acabamos de esbozar, en la cual las artes llegaron a un exquisito desarrollo, viene la reacción hacia el clasicismo en su pureza.

En España determinó este fenómeno el genio de Herrera, con su famoso Escorial, que con su fría grandeza apagó la exuberante finura y elegancia del plateresco español.

Sin embargo, el herrerismo no llegó a todas partes, y si llegó fue en tan escasas proporciones que, en algunas regiones, solamente se aprecia su existencia en el tránsito del renacimiento al churriguerismo.

La conexión de estos 2 estilos se ven claramente, coincidiendo en un mismo edificio, en la Igl. de Durango, levantada a fines del S. XVIII.

En estas provincias, de esta época herreriana (1550-1650) apenas si se encuentran monumentos: las fachadas del Convento de S. Antonio y del antiguo Colegio de S. Prudencio, en Vitoria; la de la Igl. Parr. de la Asunción, en la Bastida; el Colegio de Jesuitas de S. Andrés en (V); la torre de S. Miguel, de Oñate, etc.




ArribaAbajoEl Churriguerismo

Rotas las relaciones con el gótico y aceptadas las del clásico por manos del fastuoso plateresco, siguió empleándose el tipo gótico-vascongado, de que hemos hecho mención, en gran parte del período herreriano, aceptando a veces un plateresco decadente.

Desaparecidos los grandes escultores-arquitectos, les sucedieron otros menos aptos y con menos estudios del natural, ya que el herrerismo no pedía más que líneas, módulos y adornos sistemáticos, que cayeron fácilmente en el amaneramiento.

Despreciadas todas las reglas, se sintieron arquitectos muchos que distaban de serlo, y los más capaces se contagiaron del mal gusto, aunque los verdaderos artistas surgieron por encima de los desafueros y extravagancias del churriguerismo.



En Guipúzcoa

Ejemplo palpable de lo que sostenemos es la Igl. Parr. de Sta. María de S. Sebastián, último monumento en que el arte gótico se despide de España, con su elevación y crucerías.

No se le puede negar a este templo algo de belleza y grandiosidad; se terminó en 1764; ocupa el mismo lugar y tiene la misma advocación del que hizo donación en 1014 D. Sancho el Mayor al Monast. de Leyre.

Análogas a la Igl. de Sta. María son las de Sta. María, de Segura; Sta. Marina de Vergara, y la de S. Ignacio de Loyola, en Azpeitía, obra magna del arte arquitectónico de esta época, toda de sillería y mármoles, al centro de un Monast. de líneas frías y casi sin ornamentaciones.

El cuerpo de la izquierda encierra la Casa-Solariegas de S. Ignacio y el de la derecha la de los Duques de Granada, sucesores de los que cedieron el terreno para la fundación y que se reservaron para sí el honor de tener una residencia dentro de los muros de la santa casa.

Se deben los planos al arquitecto italiano Fontana y sólo fueron concluidas totalmente sus obras en 1888.

Encierra riquezas artísticas de primer orden, entre las que descuella el altar sin rival ejecutado por Plácido de Zuloaga y el Padre Victoriano Salmón, S. J., de hierro damasquinado de oro, de un gusto delicado, de un dibujo correctísimo y de la más esmerada labor.

También anotaremos entre los aciertos del churriguerismo la fachada de la Igl. de Elgóibar; la torre de la Igl. de Usúrbil y la fachada del Ayunt. de Mondragón.

Conviene advertir aquí que en (G), como en ninguna otra provincia de España, hay un verdadero lujo de Casas Consistoriales construidas en los siglos XVII y XVIII que demuestran el grado de cultura y adelanto que había alcanzado aquel país.

Aún los pueblos más insignificantes tienen edificios de hermosa sillería y buena fachada, entre los que sobresalen los de: Amézola, Oyarzún, Vergara, Elgóibar, Alegría, Albístur, Astigarraga, Asteasu, Hernialde, Amézqueta, Cizúrquil, Legazpia, Oñate, Isúrbil y Berástegui.

Por lo que a Palacios se refiere, el precursor que, de 1625 a 1640, levantó en Lazcano el Palacio de los Sres. de este nombre, hoy de los Duques del Infantado, hizo honor al clasicismo en la amplia fachada, formada de un cuerpo central, de un solo piso18 y 2 torres laterales.

Aparte de sus bandas y entablamentos que distribuyen y rematan la fachada, carece de ornamentación.

El arquitecto la reservó toda para la puerta y balcón principales, encerrados en 2 cuerpos de dobles columnas a cada lado, de orden toscano en la planta baja y dórico, por sus volutas, en el principal.

Coronan el 2º cuerpo 2 estatuas de mala talla, flanqueando el gran escudo central, sobre el que debió existir un remate adecuado, desaparecido sin duda al introducir el 2º piso19, de fecha muy posterior, de distinto aparejo en sus muros y que modificando la parte central, quitó carácter al edificio.

El conjunto de esta disposición arquitectónica es severo y agradable y donde el artista se muestra precursor es en ciertos detalles de las molduras que bordean el escudo, el balcón y la puerta.

Muestras de las extravagancias o inverosimilitudes arquitectónicas son: el balcón suntuosamente decorado que se levanta sobre el escudo de armas en la esquina de la Casa de los Arrese, en Vergara; los arcos sin columnas que los sustenten de la Casa de Zavala, en Villafranca, hoy de los Condes de Villafuerte.

La Casa de los Soroa, en Usúrbil, hoy propiedad de los Samaniego, nos presenta una muestra de espíritus más equilibrados y serenos.



En Vizcaya

Ejemplos vivos de esta plaga arquitectónica quedaron también en esta provincia.

Citaremos como excepciones por sus proporciones elegantes, la rotonda de la Igl. de S. Nicolás, imitación de la de Loyola; el altar mayor de la Igl. de Elorrio, etc.

En el orden civil privado esta época tuvo su mejor acierto en la egregia Casa fundada en Hermúa por D. Andrés de Orbe y Larrategui, Ob. de Barcelona y Arzb. de Valencia, hoy propiedad de sus herederos los Marqueses de Valdespina.

Es un verdadero palacio señorial, de 4 fachadas y gran cúpula que cubre la imperial escalera.

La puerta principal, las ventanas de la planta, los 10 balcones, distribuidos en 2 pisos y su gallarda cornisa, están decorados al gusto de Churriguera, pero con moderación y elegancia.

En la esquina, sobre el jardín, finamente talladas, se ven las armas arzobispales.

Abundan en (V) las Casas Señoriales de esa época, convertidas muchas de ellas, por el absentismo de la nobleza, en caseríos o viviendas de poco aprecio: así vemos hoy día la Casa que los Adan de Yarza poseen a pocos kilómetros de Bilbao.

Se exceptúan por suerte algunas, como el suntuoso Palacio de Zubieta, en Lequeitio, obra de fines del S. XVII; churrilleresca, es verdad, pero cuya solides y amplitud, con sus dos torres, cuadradas hoy, antes esbeltas y adornadas en el estilo de la época, tan bien se avienen en el opulento parque que le rodea.

El Palacio del Conde de Urquijo, en Munive, Marquina, hoy restaurado, revela también buen gusto en las líneas de su fachada.

Aunque desaparecida, mencionaremos por su singularidad la que fue Casa Armera de los Landecho, en Guernica.

De su churrilleresco exaltado daba muestra el abultado escudo de armas y la decoración tumultuosa del frontis, pintado al fresco con figuras de corridas de toro, batallas, escenas de caza, etc.20



En Álava

No hay ningún edificio verdaderamente notable que responda al gusto entonces dominante.

Entre los escasos modelos de este arte pueden citarse la puerta de la capilla de la Virgen del Pilar, en la Igl. de S. Juan de La Guardia y las paredes laterales de la Igl. ojival de S. Fco., en Vitoria.

Hay sin embargo, de esta misma época, dos iglesias de líneas clásicas sencillísimas que forman un tipo aparte: las de Respaldiza e Irabien, que mejor parecen Casas Señoriales.




ArribaAbajoLa Época Moderna, el Neoclasicismo, el Eclecticismo, las reproducciones, el Modernismo

Al fin la reacción clásica prevaleció y comenzaron las edificaciones del gusto romano en la 2ª mitad del S. XVIII.

Así como el Escorial fue el símbolo de la reacción herreriana, la Capilla del Palacio Real lo fue del neoclasicismo, que perdura hasta mediados del S. XIX.

Por apartarse demasiado de la índole de este trabajo no hacemos mención de los numerosos edificios construidos por el gusto moderno, sometiéndose a las escuelas que encabezan estas líneas.






    Linajes vascos en Chile
     Pedro Javier Fernández Pradel
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