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NotesEpistolario, estudio y traducción de José LÓPEZ DE TORO, Madrid, CODOIN, 1953, 3 vols. Tomo la cita de Miguel Ángel PÉREZ PRIEGO, «En torno a la representación sobre el poder del amor de Juan del Encina», en Historias y ficciones: Coloquio sobre la literatura del XV, eds. R. BELTRÁN, J. S. CANET y J. H. SIRERA, Valencia, Universitat, 1992, pp. 337-49 (pp. 340-41). (n. 1, p. 90). Véase la noticia de los versos más significativos en el art. citado de M. A. PÉREZ PRIEGO. (n. 1, p. 91). «¿Qué es aquesto, hijo mío, mi heredero de España? / O tenéis sudor de vida o se os arranca el alma». Paloma DÍAZ-MAS recoge en su reciente selección y edición, Romancero, Barcelona, Crítica, 1993, tanto ésta como otras versiones (pp. 175-79). (n. 2, p. 91). Véase Paloma DÍAZ-MAS, p. 177, n. 18. (n. 3, p. 91). GORDONIO, Lilio, p. 304, por oposición al «tenplado» (p. 109). (n. 4, p. 91). Véanse las referencias bibliográficas en n. 1, p. 76. La muerte de Tirant lo Blanc __tan ridícula, por lo realista, como la de Calisto__ es la culminación de la parodia del acceso amoroso. También la reacción de las amantes es la misma. Carmesina se deja morir, se suicida literalmente, si bien no tan aparatosamente como Melibea, con igual pretensión de unirse con el amado en la muerte. Las palabras que lo expresan son las mismas: «Contentarle he en la muerte, pues no tuve tiempo en la vida» (auto XX); «ab tu vull fer companyia en la mort, puix en la vida, que t'he tant amat, no t'he pogut servir» (c. 473). En la muerte de Melibea, como en la de Carmesina, la figura paterna es la que sufre directamente del suicidio, del abandono. Tanto es así que el padre de Carmesina muere de dolor instantes antes que ella misma. El cuerpo de Carmesina rinde su alma flanqueado por los cadáveres de Tirant y de su padre, y así yacerá en su sepultura. Melibea pide a su padre que su sepultura sea junto a Calisto, y el desconsolado llanto de Pleberio hace suponer un estado también cercano a la muerte. (n. 1, p. 92). Albert HAUF, Ramon Llull i el «Tirant», Mallorca, Centre d'Estudis Teològics de Mallorca, 1992, 34 pp. (n. 2, p. 92).
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