Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice


 

151

Wiener, Perú y Bolivia (Relación del viaje, Estudios arqueológicos y etnográficos y notas sobre la escritura y las lenguas de las poblaciones indígenas, París, 1888 (En francés). (N. del A.)

 

152

Bopp, Gramática comparada de las lenguas indo-europeas (Juzgamos como necesario el estudio de esta obra magistral, para tener nociones filosóficas en punto a la ciencia del lenguaje y al modo de conocer las relaciones de unos idiomas con otros. Nosotros nos valemos de la traducción francesa hecha por Brel, cuatro volúmenes, París, 1889).

Max-Muller, La ciencia del lenguaje (Nos referimos a la traducción castellana hecha por Caso).

Court de Gebelin, Mundo primitivo (Edición de París, 1775, tomo tercero. Del origen del lenguaje y de la escritura. Del mismo autor citaremos también el Ensayo acerca de las relaciones de las palabras entre las lenguas del Nuevo Mundo y las del antiguo, París, 1781, en el tomo primero de las Disertaciones, que es como apéndice a la obra titulada El mundo primitivo.

Como autoridades especiales respecto a las lenguas americanas, citaremos a:

Hervás, Catálogo de las lenguas (Volumen primero, Lenguas y naciones americanas, Madrid, 1800).

Balbi, Atlas etnográfico del Globo, y la introducción al Atlas (París, 1826, capítulo séptimo. Observaciones sobre la clasificación de las lenguas americanas). En francés.

Du Ponceau, Memoria sobre el sistema gramatical de las lenguas de algunas naciones indígenas de la América del Norte, París, 1838. En francés.

Viñaza, Bibliografía española de lenguas indígenas de América (Madrid, 1892).

Darapsky, Estudios lingüísticos americanos (Boletín del Instituto Geográfico Argentino, tomo décimo, cuaderno duodécimo; tomo undécimo, cuadernos primero, segundo y tercero). (N. del A.)

 

153

Sobre la lengua quichua se han hecho, casi desde los días mismos de la conquista, estudios y publicaciones tanto gramaticales como lexicográficas, de las cuales citaremos aquí las siguientes:

Arte y Vocabulario en la lengua general del Perú llamada Quichua y en la lengua española. En Lima, año 1614, impreso por Francisco del Canto (Este diccionario nos parece reimpresión de otro, que se dio a luz en 1584).

González Holguín, Vocabulario de la lengua general de todo el Perú, llamada Quichua o del Inca, Lima, 1608.

Torres Rubio, Arte y Vocabulario de la lengua quichua, Lima, 1754 (Lleva el vocabulario del dialecto Chinchaysuyo, compuesto por el padre Figueredo).

Tschudi, Gramática y Diccionario de la lengua quichua, Viena de Austria, 1853. Esta notabilísima obra sobre la lengua quichua está en alemán.

Markham, Gramática y Diccionario de la lengua quichua, Londres, 1864. En inglés. El estudio de estas dos obras es muy conveniente, para conocer bien la índole y el mecanismo de la lengua quichua.

El padre Velasco (Historia del Reino de Quito, Historia antigua, página 16), dice que la gran llanura de Hatuntaqui era llamada así por estar colocado en ella el mayor tambor de guerra que tenía todo el reino; en verdad Hatum significa grande y es nombre adjetivo, pero taqui, ¿será palabra quichua? Creemos que la voz quichua es Taqque tal como la escribe el padre González Holguín, y significa la troje de paja sin barro, así es que Hatumtaqui significaría más bien troje grande, y no tambor grande; pues, aunque el quichua de Quito sea el dialecto menos puro de todos; con todo, las alteraciones se cometen en la pronunciación y no en la significación de las palabras. Además, en antiguos expedientes sobre cacicazgos (160-1650), hemos encontrado que el pueblo llamado ahora Hatum-taqui, se llamaba Tontaqui, lo cual es una razón más para dudar de la exactitud de la etimología dada por el padre Velasco.

En cuanto a las tolas o montículos, insistimos en nuestra conjetura de que son obra de una raza anterior a la caribe, aunque el nombre tola puede ser caribe, como dado por los caribes a los montículos, que son sepulcros o monumentos funerarios. (N. del A.)

 

154

Relaciones geográficas de Indias, (Tomo tercero, Madrid, 1897). En este tomo hay varias descripciones de pueblos y partidos de indígenas de la provincia, que hoy llamamos de Imbabura en la República del Ecuador, como Otavalo, Caguasqui, Pimampiro y Lita; y en todas ellas se hace constar que los indios hablaban una lengua distinta de la del Inca o quichua. Todas esas descripciones son de fines del siglo décimo sexto.

En la descripción del corregimiento de Otavalo, que es del año de 1582, se refiere que el pueblo de Otavalo tenía el nombre Sarance, y que la comarca entera se llamaba Otavalo; el pueblo de Hatuntaqui se designa con el nombre de Tontaqui.

El término Bura no puede ser quichua indudablemente, porque en el quichua no hay la letra B; la voz Imba no se encuentra tampoco en ningún vocabulario quichua. (N. del A.)

 

155

Citaremos las obras, cuyo estudio puede servir para esclarecer este asunto.

Brasseur de Bourbourg, Relación de las cosas de Yucatán, París, 1864 (En ese mismo volumen, al fin, se encuentra un corto diccionario francés de las palabras caribes del dialecto antillano).

Bachiller y Morales, Cuba primitiva (Origen, lenguas, tradiciones e historia de los indios de las Antillas mayores y las Lucayas), Habana, 1883.

Lucien Adam, Materiales para servir a la formación de una Gramática comparada de los dialectos de la familia Caribe, París, 1893. En francés.

Lucien Adam, Examen gramatical comparado de catorce lenguas americanas (Este opúsculo se encuentra en el Tomo segundo de las Actas y memorias del Congreso de americanistas, reunido en Bruselas en 1879).

Lucien Adam, Materiales para servir a la formación de una Gramática comparada de los dialectos de la familia Tupi, París, 1896.

Para abundar en noticias filológicas, citaremos también las Gramáticas de Anchieta, de Figueira, de Ec. Kart, de Restivo y de Montoya, a fin de que, conocida bien la índole del idioma de los aborígenes del Brasil, se puedan más fácilmente hacer comparaciones, para rastrear el lenguaje de los aborígenes de Imbabura.

En el Congreso internacional de americanistas, reunido en Berlín el año de 1888, presentó el mismo señor Adam un estudio notable sobre tres familias lingüísticas de las hoyas del Amazonas y del Orinoco; el demostrativo chaima en se ha cambiado en er en la provincia del Carchi. (N. del A.)

 

156

A las obras, que hemos citado en la nota anterior, añadiremos en ésta solamente las dos siguientes, que tratan de un modo especial de la lengua Chaima y de la cumanagota, hermana de la chaima.

Tauste, Arte y vocabulario de la lengua de los indios chaimas.

Yangües, Principios y reglas de la lengua cumanagota (Nos referimos a las ediciones facsimilares hechas por Platz-mann, Leipzig, 1888).

En cuanto a la disposición conciliar del Sínodo de Quito relativa a la formación de catecismos en las lenguas maternas de los indígenas, que no hablaban ni entendían la lengua quichua, aunque la hemos publicado anteriormente en nuestro Estudio histórico de los Cañaris, juzgamos oportuno reproducirle también aquí. Dice así:

«Capítulo 3.º.- Que hagan catecismos de las lenguas maternas, donde no se habla la del Inca. Por la experiencia nos consta, en este nuestro Obispado hay diversidad de lenguas que no tienen ni hablan la del Cuzco ni la aimará, y que para que no carezcan de la doctrina cristiana, es necesario hacer traducir el Catecismo y Confesionario en las propias lenguas; por tanto, conformándonos por lo dispuesto en el Concilio provincial último, habiéndose informado de las mejores lenguas que podían hacer esto, nos ha parecido someter este trabajo y cuidado a Alonso Núñez de San Pedro y a Alonso Ruiz para la lengua de los llanos y tallana, y a Gabriel de Minaya presbítero, para la lengua Cañar y purual, y fray Alfonso de Jerez de la Orden de la Merced para la lengua de los pastos, y a Andrés Moreno de Zúñiga y Diego Bermúdez presbítero, para la lengua Quillacinga, a los cuales encargamos lo hagan con todo cuidado y brevedad, pues de ello será Nuestro Señor servido y de nuestra parte se lo gratificaremos, y hechos los dichos Catecismos, los traigan o envíen ante Nos, para que vistos y aprobados puedan usar de ellos». (N. del A.)



 

157

Cieza de León, Crónica del Perú (Parte primera, capítulo 37). En la edición de Rivadeneira. (N. del A.)

 

158

La fauna ecuatoriana es todavía muy poco estudiada, y de la malacología o tratado de los moluscos no tenemos más que el Ensayo publicado por el finado señor Augusto Cousin, francés, que vivió largos años en Quito y se dedicó con laudable diligencia a coleccionar objetos de la prehistoria ecuatoriana, y a estudiar, más bien como aficionado que como naturalista, el ramo de la malacología.

Cousin, Fauna malacológica de la República del Ecuador, (Boletín de la Sociedad zoológica de Francia, tomo duodécimo, París, 1887).

Woodward, Manual de conquiliología (Citamos la traducción francesa hecha por Alois Humbert, París, 1870). Es muy útil este Manual por su excelente método y porque tiene la distribución geográfica de los moluscos en el globo terrestre, con un mapa de las regiones marítimas y terrestres en que están acantonadas las diversas especies.

Sería curioso determinar con precisión qué especies de moluscos son los que han representado los aborígenes del Carchi en sus instrumentos músicos de barro, y notar la región en que viven aquellos animales, para deducir de ahí algunos indicios acerca de las emigraciones y del comercio de las antiguas tribus. (N. del A.)

 

159

Jiménez de la Espada, La jornada del capitán Alonso Mercadillo a los indios Chupachos e Izcaicingas, Madrid. (N. del A.)

 

160

Ortegón, Descripción de la provincia de Quijos y de la comarca alta del Napo (Manuscrito, Quito, primero de febrero de 1577). Se conserva en el Real Archivo de Indias en Sevilla. (N. del A.)

Indice