1
«Se trata -escribe J. L. Picoche- del mejor semanario madrileño que publica cuentos, poemas, relatos de viajes y costumbres, y está adornado con gran cantidad de grabados en madera»
(E. Gil y Carrasco, El señor de Bembibre, Edición, introducción y notas de J. L. Picoche, Madrid, 1986, p. 14).
2
He aquí los títulos: La catedral de León, San Isidoro de León, El palacio de los Guzmanes en León, San Marcos de León, El castillo de Simancas. En las Obras completas de Gil, citadas en la nota siguiente, se encuentran sólo los últimos dos artículos mencionados. Falta en ellas también El maragato que se cita más adelante.
3
E. Gil y Carrasco, Obras completas, (Edición, prólogo y notas de J. Campos), B. A. E., Madrid, 1954, p. 260. Las sucesivas citas de pasajes del autor se sacarán de esta edición y se indicarán sólo con la página.
4
Se ha observado que «es frecuente, a partir del XVIII» que el costumbrista «recurra a la forma epistolar, aparentando que comunica con un supuesto corresponsal»
(E. Correa Calderón, El cuadro de costumbres, en Historia y crítica de la literatura española, Barcelona, 1982, t. V, pág. 353). En cuanto a las fechas que, dada su forma epistolar, los artículos llevan, se ha puesto de relieve que son «evidentemente falsas»
(J. L. Picoche, Un romántico español: Enrique Gil y Carrasco (1815-1846), Madrid, 1978, pág. 29). La misma opinión al respecto manifiesta R. Gullón en Cisne sin lago, León, 1989, pág. 89. Por otra parte, el mismo Gil deja incompleto el año en la fecha de Los Pasiegos («La Vega, 11 de junio, de 183..., pág. 271), con el fin evidente de dar a entender que no se trata de elemento esencial y por lo tanto puede ser también inventado.
5
«Y ahora que hemos fijado ya el lugar de la escena... »
, comenta Gil, hablando al lector (pág. 260).
6
«Voy a darte ahora -escribe Gil, dirigiéndose al amigo- una sucinta idea de las costumbres generales comunes a todo el país... »
(pág. 264).
7
Con respecto a estos cantares, Gil afirma que en ninguna parte los ha oído «tan lindos, tan sencillos y tan melancólicos». Luego, dirigiéndose al amigo ficticio, añade: «Y no creas que sólo la música es en ellos notable, que también las coplas son delicadas y graciosas por extremo. De ambas cosas he formado colección y no será difícil que las publique algún día»
(pág. 266). Picoche, reanudando lo que aquí declara Gil, afirma que es lamentable que no los haya publicado «ya que se trata de una suma poética de gran valor que probablemente se perdió»
(Un romántico español..., pág. 205).
8
J. L. Várela, Semblanza isabelina de Enrique Gil, Cuadernos de literatura, Madrid, julio de 1949, pág. 136.
9
«El costumbrismo da impulso a la toma de conciencia de la realidad nacional... »
(en el citado tomo V de la Historia y critica..., pág. 338).
10
Saco la cita de J. Campos, op. cit., pág. XXI, que a su vez la saca de A. Neira de Mosquera, Las ferias de Madrid, Madrid, 1846 (sin indicación de la página).