11
El nombre de esta antigua ciudad se encuentra varias veces en el Bosquejo de un viaje a una provincia del interior (págs. 305, 306, 307, 308). A ella sin embargo Picoche se refiere con el nombre Bergidum (Un romántico español..., pág. 133, 186, 331 et passim), que figura también en algunos pasajes de las citadas Obras completas de Gil (por ejemplo en la pág. 67).
12
Al final del citado Bosquejo..., Gil, refiriéndose a la provincia de León, pone de relieve que su fin ha sido el de darla «a conocer en estos rudos y desaliñados bosquejos para llamar sobre sus ignorados paisajes y monumentos la atención de los artistas y los sabios»
(pág. 345).
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Cortos por razones de espacio que tienen que ver con la revista en que escribía. Cuando pueda utilizar un espacio mayor, dará vida, con El pastor trashumante, a un trabajo no sólo más amplio, casi el doble de estos artículos, sino también mucho más documentado.
14
«El cuadro de costumbres es el testimonio de la transformación de España y revela aquellos aspectos de la realidad que escapan a la historia»
(en el ya cit. tomo V de la Historia y crítica..., pág. 338).
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Gil, que era «oriundo de una familia pobre pero conservadora, incluso reaccionaria, se encontraría metido, en Madrid, en un ambiente francamente liberal y hasta revolucionario», pero será siempre «un moderado»
(Un romántico español..., págs. 82 y 85).
16
Ibíd., pág. 205. Entre otros, Gil menciona y explica términos como sayuelo, agolletas, vincos, fajero, almilla (pág. 261), beiche, cacharrones, feisuelos, gueiso (pág. 265), esfoyaza, garulla (pág. 268), etc.
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Picoche la define «gran obra colectiva costumbrista, que reúne a los mejores autores de la época». Más adelante observa que los «campesinos no figurarían en el libro si Enrique Gil no les consagrara dos artículos»
. (Un romántico español..., págs. 47 y 208).