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41

Algún rastro traen por ello los breviarios del siglo XVI, cuando dan a esta mártir por hija de un rey de Lusitania. Lo de rey parece eco de la antigua dignidad celtibérica, conservado hasta los comienzos del Imperio bajo la forma de princeps. Lo de Lusitania ha de ser supervivencia de la primitiva denominación geográfica. La ciudad de Nertóbriga (Calatorao), dependiente del conventus de Zaragoza, caía dentro del país de los Lusones, conocido por «Lusitania» y ennoblecido por las hazañas de Viriato. Esa supervivencia geográfica, no es caso único; ya Hinojosa, en la Historia de España desde la invasión de los pueblos germánicos (tomo I, en colaboración con Fernández-Guerra y Rada Delgado), y Pérez Pujol en su Historia de las instituciones sociales de la España goda, tomo II, pág. 57 y siguientes, advirtieron la persistencia de los nombres ante-romanos de regiones o tribus al lado de los nombres oficiales de las provincias.

En la reñida contienda sobre la patria de Santa Engracia, hay quien la da positivamente y como hecho constante por portuguesa, como Lafuente, tomo I, pág. 129, sin justificarlo ni discutirlo; pero el P. Flórez (España Sagrada, tomo XV, pág. 306 de la edición de 1787), se inclina a creerla natural de Zaragoza.

 

42

César Cantú, tomo III, pág. 427.

 

43

Que ahora son municipalidades independientes: Vilanova de Segriá, Vilanova de Alpicat, Vilanova de la Barca, Corbins, Alcoletge, Benavent, Portella (Alguaire), Torrelameo, Torreserona, Torrefarrera, Albesa, Menargues...

 

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Discurriendo Camilo Flammarión acerca de lo que debemos al cristal, decía:

«Quizá no sentimos el profundo reconocimiento que merecen los hombres de estudio y de trabajo que, por esfuerzos sucesivos, han elevado la ciencia, el arte y la industria de la óptica al estado actual de perfección, luchando contra toda clase de resistencias; quizá no miremos con toda la admiración de que es verdaderamente digna esa sustancia mineral de modesta apariencia llamada cristal.

«Más preciosa, por infinitamente más útil, que el oro y el diamante, su influencia en la historia de la humanidad es tan grande, que a penas puede ser apreciada en su verdadero valor. Sin el cristal, la civilización no hubiera podido avanzar hasta los climas septentrionales, porque, sobre él nos permite vivir al abrigo del frío, del viento y de las intemperies sin privarnos de la luz del día y del calor del sol, a la vez que contemplando la Naturaleza exterior. Sobre el cristal descansa la física experimental por el barómetro y el termómetro; a él se deben los dos nuevos órganos visuales de la humanidad moderna: el microscopio, que nos ha descubierto lo infinitamente pequeño, y el telescopio, que nos transporta a lo infinitamente grande.

«La ciencia casi toda entera se debe a los servicios prestados por esa arena fundida, por esa sustancia vitrificada... ¡Pura y límpida sustancia! El pensador te considera con admiración y gratitud, porque eres infinitamente útil al progreso de los conocimientos humanos. ¿Qué resultaría comparando tus beneficios a través de los siglos en la vida de la humanidad, con la acción de todos los conquistadores y monarcas reunidos, desde Sesostris hasta Guillermo de Prusia?»

 

45

Plinio, XXXVI, 194, 199.-Verbigracia, en Mataró (Iluro?), si cae sobre la antigua carretera de Barcino a Ilerda.

 

46

Plinio: Nat. Hist., XIX, 10, ó XIX, 2, 4.

 

47

Marquardt: tomo II, págs. 116-119.-Ved el Edicto de Diocletiano De pretiis rerum venalimus, XVII-XVIII: cinco clases de hilo superior; ved si está Tarragona o Saetabis entre ellas.-Ved en él, además, precios de otras clases de artículos procedentes de España.

 

48

Sobre la lana turdetana y sus manufacturas, vide mis Estudios ibéricos. Madrid, 1891-1895, capítulo «Ganadería ibérica», págs. X-XVI.

 

49

Comprendían los actuales términos de Andaró, Alfarraz, Almenar, Alguaire, etc.

 

50

Pinianus; un potentado territorial, cuyo nieto, del mismo nombre, vino a enlazar con una opulenta heredera romana, nieta de Melania, después santa. -Santa Melania- famosa en la historia religiosa del siglo IV.