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221

Lafuente en ibid., p. 25.

 

222

Entrevista con Abel Posse cit. en Pulgarín, La novela histórica..., op. cit., p. 104.

 

223

Advierto que se trata, en el caso de Posse, de planteamientos exclusivamente filosóficos que no le impiden, por tanto, hacer una crítica abierta a la derivación del marxismo hacia formas políticas de opresión como el socialismo soviético (recodemos La boca del tigre).

 

224

Lukács, La novela histórica, op. cit., p. 58.

 

225

En su ensayo «Conciencia e identidad de América» (1975) Carpentier explicaba sobre la aplicación de los planteamientos marxistas a la literatura: «Y ahora que, desde hace algo más de un siglo, se nos ha abierto cabalmente, con la obra de Marx, el vasto continente de una historia que apenas si habíamos entrevisto anteriormente; ahora que, disponiendo de un instrumental analítico que ha transformado la historia en una ciencia, podemos considerar el pasado desde nuevos ángulos, comprobando verdades que habían pasado inadvertidas para nuestros mayores, es cuando el hombre-ciudad-siglo XX, el hombre nacido, crecido, formado, en nuestras proliferantes ciudades de concreto armado, ciudades de América Latina, tiene el deber ineludible de conocer a sus clásicos americanos, de releerlos, de meditarlos, para hallar sus raíces, sus árboles genealógicos de palmera, de apamate o de ceiba, para tratar de saber quién es, qué es y qué papel habrá de desempeñar en absoluta identificación consigo mismo en los vastos y turbulentos escenarios donde en la actualidad se están representando las comedias, dramas, tragedias -sangrientas y multitudinarias tragedias- de nuestro continente» (Alejo Carpentier, La novela latinoamericana en vísperas de un nuevo siglo y otros ensayos, Madrid, Siglo XXI, 1981, p. 135).

 

226

De hecho, en su conocido ensayo «La novela latinoamericana en vísperas de un nuevo siglo» (1979), Carpentier afirma que «al comienzo de la novela, tal como hoy la entendemos, se encuentra la crónica» (ibid., p. 238).

 

227

ibid., p. 240.

 

228

Posse, «El aventurero Cristóbal Colón», op. cit., p. 19.

 

229

Posse en Pites, «Entrevista a Abel Posse», op. cit., p. 124.

 

230

Recordemos que la aparición de este término en Ortega surge en relación con el objeto de la filosofía: «Lo que en cada caso vemos -dice Ortega en su Lección V sobre "¿Qué es la filosofía?"- es sólo el promontorio visible que hacia nosotros adelanta el resto latente del mundo [...]: presente algo, está siempre compresente el mundo [...]. El ser fundamental, por su esencia misma no es un dato, no es nunca un presente para el conocimiento, es justo lo que falta a todo lo presente» (José Ortega y Gasset, Obras completas, Madrid, Revista de Occidente, 1964, tomo VII, pp. 332-333). Definida así la realidad en términos de presencia/compresencia, lo importante para el filósofo es, según Ortega, precisamente aquello «falta a todo lo presente», esto es, lo compresente.

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