291
El largo
atardecer del caminante, p. 42. Recordemos que es precisamente esto lo
que le ocurre a Amadís, el hijo mestizo que Posse imagina
para Álvar Núñez, quien, enviado como esclavo
a España, se deja morir porque «no tenía ganas de nuestra
civilización. No tenía espacio [...]. Lo
habíamos dejado sin mundo»
(p. 257).
292
Como en el caso de
Nube, la otra supuesta hija mestiza de Álvar
Núñez, que se convierte en «cacique-diosa para muchos pueblos»
(ibid., p. 253).
293
Daimón, p. 100.
294
Los perros del Paraíso, p. 222.
295
Es en este sentido
en el que podríamos entender dicha resistencia por
«inacción» como un error de los pueblos
americanos, en la línea propuesta por Giuseppe
Bellini, quien interpreta esta metáfora de
Posse como una denuncia de las «culpas
de los pueblos de América»
, que no han sabido
oponerse a su propia destrucción (véase Bellini, «El Colón
de Abel Posse», op.
cit., p. 132).
296
El largo atardecer del caminante, p. 60.
297
Véase Menton, La nueva novela..., op. cit., pp. 102-128.
298
Personaje que volverá a aparecer en la siguiente novela como sargento de Roldán.
299
Véase Daimón, p. 210.
300
Los perros del
Paraíso, pp. 200-201. Esta simbólica
unión entre el poder militar y la Iglesia reitera una imagen
utilizada ya en Daimón a propósito del golpe
de Estado de Carrión cuando se decide que «el Te Deum sería el acto de presentación del
nuevo Gobierno»
(Daimón, p. 213).