61
Véase Jitrik, Historia e imaginación literaria, op. cit., pp. 45-47.
62
Cf. Pons, Memorias del olvido, op. cit., pp. 86-88.
63
La novia del hereje, op. cit., p. XV.
64
Así, por
ejemplo, en su advertencia a La hija del Adelantado,
José Milla (bajo el pseudónimo de Salomé Gil)
explica: «Me he sujetado a la verdad,
hasta donde lo ha permitido la necesidad de dar algún
interés dramático a la novela [...]. Por no hacer
demasiado difuso el escrito, o distraer la atención del
lector con notas, no he citado los pasajes de nuestras antiguas
crónicas impresas o inéditas, que podrían
servir para probar la exactitud de muchos de los sucesos
referidos»
(La hija del Adelantado. Novela
histórica, Guatemala, Imprenta de la Paz, 1866,
p. 3,
edición digital en http://cervantesvirtual.com/FichaObra.html?portal=7&Ref=4160).
Es precisamente esta fidelidad a la verdad del personaje y los
acontecimientos la que lleva a Alexis Márquez a
señalar en la novela histórica hispanoamericana un
desplazamiento muy temprano del modelo de Scott en favor de una
línea que vendría a coincidir más bien con la
de Vigny (véase
Márquez, «Raíces de la novela
histórica», op.
cit., pp. 35-39).
65
Cf. Jitrik, Historia e imaginación literaria, op. cit., pp. 37-39. Dicha actitud será denunciada un siglo más tarde por autores como el propio Uslar Pietri (véase «El rescate del pasado», op. cit., pp. 91-106).
66
Cf. a este respecto los famosos textos de la Carta de Jamaica (1815) y el Discurso de Angostura (1819).
67
Como en el caso de los caciques indígenas en el anónimo Xicotencatl o en Guatimozín, último emperador de Méjico, de Gertrudis Gómez de Avellaneda, pero también de otro tipo de personajes como el joven ilustrado francés de la novela de Manuel Bilbao El inquisidor mayor.
68
Juicio traducido de la revista Libre Recherche que se incorpora a la cuarta edición de la novela (Buenos Aires, Imprenta, Litografía y fundición de tipos de la Sociedad Anónima, 1871, pp. VI-VIII). Véase edición digital en http://cervantesvirtual.com/FichaObra.html?portal=7&Ref=3359.
69
Véase Pons, Memorias del olvido, op. cit., pp. 87-88. Recordemos, en cualquier caso, que se trata de la actitud generalizada en los autores que deciden acercarse al período colonial y no en los que abordan acontecimientos próximos a su propia realidad, quienes muestran, en cambio, muy a menudo una actitud crítica frente a las formas de poder establecido; hay que advertir, además, que este último tipo de novelas, entre las que destaca Amalia, de José Mármol, han sido consideradas por buena parte de la crítica como «realistas» a pesar del carácter histórico que pretendieran otorgarles sus autores.
70
A partir de los
años 20 se da un desplazamiento del interés por el
pasado hacia el presente que Pons explica por una coyuntura
histórica que «no requería
tanto de una mirada al pasado para buscar las causas de la crisis
del presente, sino más bien a la necesidad y la urgencia de
impulsar cambios revolucionarios»
(ibid., p. 99).