11
Idem. Lola Tió y su marido, el periodista, también puertorriqueño, Bonocio Tió, defendieron con su pluma la independencia americana frente a la dominación española. Por esta causa tuvieron que expatriarse a Caracas, primero, y a Cuba después, desde donde se escribe la citada carta.
12
El mismo Rueda reseñaba las sorprendentes acogidas que se le tributaron: en Buenos Aires lo recibió una muchedumbre tal que el tráfago del puerto fue interrumpido. Los varios banquetes y recepciones que se le dedicaron en Filipinas le hicieron comentar su estancia en aquellas tierras como «el delirio de los delirios»
. Sobre este viaje puede verse Salvador Rueda en Filipinas, Jornadas de Poesía y Patriotismo, Manila, 1915. Datos de Tamayo, art. cit.
13
Aparece al frente de las Poesías completas, publicadas por la Casa Maucci en 1911.
14
No citamos directamente del discurso sino de la reseña del mismo realizada por Prados y López, op. cit., pág. 48.
15
Unamuno prologó su libro Fuente de salud (1906) y escribió las palabras finales de la Antología poética, publicada en 1911.
16
Prados y López, op. cit., pág. 47. Señala igualmente el citado autor: «[...] desde entonces, siempre que se entona en la Argentina el Himno tradicional, se canta a continuación el original de Rueda»
.
17
Su título es: «¡Al gran pueblo argentino, salud!».
18
Véase Cantando por ambos mundos, Madrid, Imprenta Española, 1914, nota 1 en pág. 361.
19
El libro de Andrade lleva un prólogo de Rueda, y tiene el subtítulo «Hombres y hechos de la Revolución Constitucionalista en la República Mexicana», Madrid, Editorial Hispánica, 1919 («Biblioteca de escritores de la Raza»).
20
Ibidem, pág. 19.