Análisis del documental «Regreso a la Patria» (1954)
Sergio Alegre
Regreso a la Patria es el título del reportaje que NO-DO editó con motivo del regreso de los últimos prisioneros de la División Azul. Los repatriados llegaron al puerto de Barcelona el 2 de abril de 1954 en el barco liberiano Semíramis, fletado por la Cruz Roja Francesa, y que había partido semanas antes del puerto de Odessa. Este viaje1 ponía punto final al largo cautiverio -para algunos de quince años- que aproximadamente trescientos prisioneros tuvieron que resistir tras haber caído prisioneros del ejército soviético durante la Segunda Guerra Mundial.
Muchas de las imágenes, comentadas por el locutor Ignacio Marco Martín y obra de los fotógrafos Francisco Perelló Serra, Blas Martín García y José Planas Vilallonga, junto con el técnico de sonido Juan Justo Ruiz, fueron incluidas con posterioridad en algunas de las películas comerciales que sobre esta unidad falangista se produjeron, concretamente en Embajadores en el infierno (1956, dir. José María Forqué), La espera (1956, dir. Vicente Lluch) y Cartas a una mujer (1961, dir. Miguel Iglesias).
La calidad artística del reportaje, más allá de toda consideración ideológica, es francamente notable teniendo en cuenta la escasa tradición documentalista española. Tanto es así, que algún comentarista en su crónica del film La espera, glose más las pocas imágenes intercaladas de este documental que todo el resto del film. Veamos por ejemplo del crítico de Ya: «Sin el menor género de duda, por lo que nosotros respecta, lo mejor, con mucho y casi lo único bueno de La espera son los metros de celuloide cedidos por NO-DO, en los que se quedaron impresionados las emocionantes escenas de la llegada a Barcelona de los prisioneros españoles repatriados de Rusia, antiguos combatientes de la heroica División Azul. Con todas las veras de nuestra alma hemos añorado las cámaras del NO-DO todo a lo largo de la película, porque ellas nos hubieran dado con el verismo escueto del documental los distintos episodios que La espera ha pretendido ofrecernos llenos de emoción»2.
Varias son las metodologías propuestas para el análisis detallado de un film documental. En el caso que nos ocupa he aplicado la metodología del maestro de las relaciones Historia-Cine Marc Ferro (Cfr. Ferro, M. Cine e Historia. Barcelona: Gustavo Gili, 1980) que sucintamente paso a exponer:
a) determinación de los tipos de documentos fílmicos utilizados y, si las hubiera, de las secciones compuestas de elementos de origen no cinematográfico (fotografías, dibujos animados, etc).
b) estudio y crítica de los documentos que se utilizan en el film:
- crítica de autenticidad, se trata de verificar mediante el análisis de varios rasgos la índole de un documento y, al mismo tiempo, si ha sufrido alguna reconstitución o, incluso, si ha sido objeto deliberado de modificación.
- crítica de identificación, fundamentalmente el buscar el origen de un documento, fecharlo, identificar sus personajes y lugares, interpretar el contenido, etc.
- crítica de análisis, aquí hay que estudiar la fuente emisora, las condiciones de producción, la función del documento, su frecuencia, su recepción por los espectadores eventuales, etc.
c) crítica de su puesta en marcha, es decir, de la realización. La realización lleva consigo una ideología, consciente o no, que se manifiesta en la selección y la conjunción de las imágenes, así como la naturaleza y definición de los comentarios, la sonorización, etc., que en definitiva son los elementos que componen el conjunto del documental o noticiario final.
Antes de entrar a aplicar los pasos que Ferro nos indica considero necesario exponer una breve sinopsis del mismo:
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Repatriados de Rusia vuelven a España. A bordo del barco liberiano Semíramis regresan a España 286 españoles. En el puerto de Barcelona son esperados por una gran muchedumbre, entre los que se encuentran familiares y allegados. Una gran emoción embarga tanto a los que llegan como a los que esperan. Dan la bienvenida a los repatriados el Ministro Secretario General del Movimiento Raimundo Fernández Cuesta y el del Ejército Agustín Muñoz Grandes, a quienes acompaña el Delegado Nacional de Sanidad Agustín Aznar. Se registran escenas de gran emoción. En la basílica de la Merced se celebra una ceremonia de acción de gracias. El arzobispo-obispo de Barcelona, Doctor Modrego, está presente en la ceremonia3. |

Cartas a una
mujer
Creo también necesario transcribir de forma íntegra los comentarios del documental a fin de tener una idea más precisa del mismo:
Después de haber establecido los dos elementos básicos de todo documental -las imágenes y los comentarios-, voy a continuación a exponer los resultados del análisis que del mismo he realizado siguiendo la ya explicada metodología del profesor Marc Ferro.
El primer dato que debemos retener es que de los cuatro tipos de documentos fílmicos que puede constar un film de montaje: a) secciones ya montadas, en las que no entran ni recorte ni imágenes no utilizadas anteriormente, b) secciones remontadas gracias a recortes recuperados, c) secciones montadas a partir de las imágenes no utilizadas y, d) secciones de origen no cinematográfico, Regreso a la Patria está, a lo largo de sus escasos 218 metros -7 min 39 s-, íntegramente compuesto de secciones del primer tipo, es decir, de secciones ya montadas.
La autenticidad de las imágenes montadas queda patente y se establece del resultado del análisis de varios rasgos específicos:
- la duración de los planos. En este sentido hay un elevado número de planos largos, sin cortes, indicativos de que el suceso filmado no fue reconstituido. Por otra parte el hecho de haber sido un acto multitudinario hubiera dificultado su reconstrucción y la misma, de haberse producido, hubiera sido fácilmente identificable por un sin fin de personas.
- ángulo de toma. Dado que el documental abordaba un suceso que se iba a producir en un momento determinado previamente y que merecía la atención de las autoridades del momento se emplearon varias cámaras en el rodaje. Se pueden apreciar hasta cinco ángulos de toma correspondientes a otras tantas unidades de rodaje: una en el Semíramis y cuatro en la Estación Marítima del puerto de Barcelona. Por lo que respecta a las secuencias del traslado a la basílica de la Mercè y la misa de acción de gracias, parecen haber sido rodadas con, como mínimo, dos cámaras.
- grado de legibilidad de las imágenes y grado de iluminación. A este respecto debemos señalar que la gran mayoría de planos no están ni perfectamente encuadrados ni presentan una iluminación uniforme, lo que excluye casi totalmente la posibilidad de que hubiera sido montado o reconstituido.
- grado de intensidad de la acción. Es evidente que en el posterior montaje se buscó la mayor intensidad emotiva primando por tanto los tiempos fuertes en detrimento de los tiempos débiles o muertos. En sentido podemos apreciar como el documental pierde fuerza dramática en el último minuto con las imágenes del traslado a la iglesia de la Mercè y de la celebración religiosa.
- grado de la película. Desde este ángulo de análisis las imágenes muestran unos contrastes muy nítidos, con lo que debemos excluir casi por completo la existencia de un contratipado y por lo tanto la posibilidad de algún trucaje.
Regreso a la Patria fue rodado por las cámaras de los Noticiarios y Documentales Cinematográficos (NO-DO)4 el viernes 2 de abril de 1954, en la Estación Marítima del puerto de Barcelona. Los personajes con nombre propio que el autor ha podido identificar son Agustín Muñoz Grandes, Raimundo Fernández Cuesta y al Arzobispo-Obispo de Barcelona, Dr. Modrego. Por otra parte, se aprecia nítidamente en la parte de babor del navío su nombre, Semíramis, siendo también fácilmente identificables el puerto de Barcelona y la basílica de la Mercè. Para acabar, las pancartas que se ven entre los familiares que esperan a los repatriados aparecen también en las fotografías publicadas por la prensa, que igualmente informó detalladamente del acontecimiento.
Por todos estos elementos citados, creo que el documental está, en efecto, montado exclusivamente con imágenes de lo acontecido.
Debemos analizar en este apartado los siguientes elementos:
- la fuente emisora. NO-DO evidentemente estaba muy lejos de ser, o siquiera pretender, ser una productora neutra. Propiedad del Estado, dio una cobertura excepcional al suceso puesto que se trataba de la llegada de los que volvían de un largo cautiverio en Rusia, principal enemigo de la política exterior española. Creo que el enorme interés por este suceso estuvo motivado no sólo por factores sentimentales, sino por la voluntad del Régimen de recuperar, tras un largo olvido, a la División Azul. Esta recuperación se debía fundamentalmente a la necesidad de España, ante el nuevo posicionamiento en las relaciones internacionales que había adoptado tras la firma el año anterior del Pacto de Amistad con Estados Unidos. La División Azul será uno de los elementos sobre los que se articulará la propaganda del Régimen, para demostrar nuestro anticomunismo internacional y que tuvo su expresión más depurada en el lema «Nosotros fuimos los primeros».
- las condiciones de la producción. Dado el tema que se trataba, NO-DO contó con muchas facilidades y con suficientes medios para la filmación del suceso. Por otra parte, parece lógico pensar que la edición especial de un noticiario monográfico sobre el tema fue motivada, en gran medida, por la expectación que el suceso, ampliamente difundido por emisoras de radio y periódicos del momento, produjo a nivel nacional. Sobre la expectación y emoción con que se vivió la llegada del Semíramis a Barcelona un pequeño dato revelador: el famoso fotógrafo Emilio Pérez de Rozas murió de un ataque al corazón, fruto de la emoción, durante la llegada de los repatriados.
- función del documento. Al tratarse del noticiario oficial del Régimen estaba establecido de antemano, siguiendo los criterios de exhibición habituales, que iba a ser exhibido en todas las salas comerciales del país. Así, su función principal fue la de mostrar el desarrollo del acontecimiento a la población española que no pudo estar presente en el momento. Sirvió, por tanto, para transmitir la versión oficial del acontecimiento.
- análisis de los planos. Sobre este punto tres comentarios: a) la mayoría de las tomas son picados (la de los familiares y amigos que esperan en el muelle, y en algún momento de los repatriados) o contrapicados (únicamente los repatriados); b) con escasas excepciones la mayoría de los planos son planos de conjunto o generales, en un intento, a mi modo de ver, de querer enfatizar el carácter multitudinario que tuvo el reencuentro, sin destacar ninguna situación personal; c) los únicos movimientos de cámara que se aprecian son panorámicas laterales y verticales; y d) los planos se suceden únicamente a través de cortes, no es utilizado ningún otro signo de puntuación fílmica.
El tipo de montaje utilizado en Regreso a la Patria es el denominado repetitivo, puesto que se repiten tres series de situaciones que ocupan casi la totalidad del metraje:
a) - planos de repatriados saludando a los familiares desde el Semíramis.
- planos de familiares y amigos saludando desde el muelle
b) - planos de ex cautivos bajando a tierra
- planos de encuentros con familiares y amigos
c) - imágenes del altar
- imágenes del público asistente a la celebración religiosa
Me gustaría hacer mención, por último, del montaje desvirtuador de una secuencia muy significativa del film. Me refiero a la que nos muestra como un joven se encarama al navío a través de las cuerdas que lo amarran al muelle. No se nos muestra toda la acción sino que en medio de su ascensión se ha intercalado un plano de la cubierta del barco. Esta intercalación no es casual ya que ese joven lleva en su espalda un banderín de la Falange -a pesar de que el comentarista afirma que es un familiar que no puede controlar su impaciencia- aunque esto es casi imposible de apreciar en una primera visión puesto que hay muy poca nitidez de imagen y porque precisamente el plano que se intercala evita que se aprecie claramente el banderín al cortar la acción en dos momentos. Así, vemos como por obra y gracia del montaje, ayudado por el comentario, se ha desfigurado y ocultado totalmente la acción de ese falangista cuya intención creo que era la de poner en evidencia el carácter político que tuvo la División y la mayoría de los que regresaban. En efecto, aunque había que recuperar la División, se debía hacer quitándole su carácter falangista, oficializándola como una unidad del Ejército español, es decir, del Estado. En este sentido es harto significativo que la única pancarta que se puede leer perfectamente, de hecho la duración y el ángulo de toma indican que se tomó con esa intención, sea precisamente la que reza: «La División Azul siempre con Franco y por España».
Los comentarios que acompañan a las imágenes son de vital importancia en el análisis del mismo, pues existe una relación dialéctica entre el texto y las imágenes que debemos tener siempre presente. En muchas ocasiones lo que se quiere transmitir no logra ser captado por el espectador porque no se utiliza correctamente el lenguaje fílmico.
Más allá del tono melodramático general que caracteriza el texto de este documental creo importante señalar tres aspectos del mismo:
- las referencias que se hacen a la persona del general Franco. De las tres referencias, dos son, cuanto menos, totalmente gratuitas e innecesarias para entender el documental. El motivo de su inclusión me parece obvio: el documental se produjo en un momento en que ya hacía tiempo que estaba en marcha el proceso de glorificación de su persona. No creo que debemos considerar una casualidad que dichas referencias al Jefe del Estado se produzcan aproximadamente al principio, a la mitad y al final del documental. De hecho, estructuran y enmarcan por así decirlo todo el texto que lee el locutor. Aparecen como puntales del mismo y a través de ellos vemos aparecer la figura de Franco no ya como la del padre de la Patria, sino como la de un padre de familia, motor y hacedor de todos los acontecimientos, que ha conseguido que sus hijos volvieran, pero que como no ha podido recibirlos personalmente, envía a dos importantes miembros en su nombre y, por último, que los acoge en la casa, «que por caminos de grandeza y libertad», él está construyendo. No entraré a analizar esta última afirmación pero si la de que Franco propició la vuelta de los prisioneros. A este respecto solamente decir que es totalmente falso, Franco se desentendió completamente de la suerte de los mismos, siendo esta dejación reflejada por los propios familiares de los voluntarios que tuvieron que recurrir a personalidades extranjeras -desde, paradójicamente, el italiano Togliatti, hasta Evita Perón- para intentar mejorar la suerte de los prisioneros5.
- el orden en que se citan los dos ministros que reciben a los repatriados en el mismo muelle de Barcelona. Considero que este orden -primero se habla del Ministro del Movimiento, Raimundo Fernández Cuesta, y luego del Ministro del Ejército, Teniente General Muñoz Grandes- no es casual puesto que se produce en el momento en que se ve a los dos pasar al barco pero en un orden inverso al citado. Además, Muñoz Grandes, primer jefe de la División, está siendo aclamado por todos los repatriados. Creo que este desliz, tampoco es casual, y debe ser interpretado como una forma de restar importancia a la figura de Muñoz Grandes, cuyas relaciones con el general Franco y con el franquismo nunca han sido estudiadas a fondo, en un momento en que al reaparecer el tema de la División Azul, su figura podía emerger en exceso.
- la inclusión del comentario elogioso que sobre la acogida de Barcelona a los repatriados hizo Muñoz Grandes. Sobre este punto creo necesario hacer dos matizaciones:
- es muy significativo, en la línea que apuntaba anteriormente de neutralizar a Muñoz Grandes, que únicamente se diga que el comentario es del Ministro del Ejército, sin citar su nombre.
- la inclusión en sí del comentario, único que se recoge en todo el film, debe ser entendida como un intento de remarcar la españolidad y patriotismo de Barcelona, en definitiva se trataba de demostrar que la Barcelona roja, era únicamente un recuerdo del pasado.
Durante todas las maniobras de llegada y atraque del Semíramis se oye, insistente y agudo, el pitido de una sirena de un buque de gran tamaño. Presumiblemente este sonido pretende ser el producido por la sirena del mismo barco liberiano. Se oye también ruidos de fondo -vítores, gritos, exclamaciones, etc.-, tanto de los que esperaban como de los que arribaban.
Ambos tipos de sonido han sido obviamente añadidos durante el montaje en un intento de enfatizar la trascendencia del momento, así como la alegría y emoción de familiares y prisioneros.
Música
Se inicia casi al mismo tiempo que las imágenes y es, excepto en la misa de acción de gracias, música sinfónica orquestal que pone de relieve el carácter dramático y al mismo tiempo épico del acontecimiento. Durante la celebración religiosa oímos música litúrgica de órgano.
Silencio
Únicamente algunos segundos, en la mayoría de los casos ni eso, separan los comentarios que acompañan las imágenes del documental. No se produce ningún momento de silencio absoluto, pues siempre de fondo se oirán ruidos o música. El motivo de esta falta de silencio puede ser entendido como un intento de evitar la reflexión por parte del espectador.
Así pues, podemos concluir que Regreso a la Patria representó el primer eslabón de un nuevo resurgir del tema de la División Azul. Este resurgir tuvo sus bases en el mundo cinematográfico en los tres films de ficción que en menos de dos años aparecieron en cartel: La patrulla (1954, dir. Pedro Lazaga), La espera (1956, dir. Vicente Lluch) y Embajadores en el infierno (1956, dir. José María Forqué). Regreso a la Patria estableció las pautas bajo las cuales se iba a tratar a esta unidad militar y que sucintamente podemos resumir en: supresión de su carácter falangista, escasas referencias a su encuadramiento en el ejército alemán, reforzamiento de dos ideas: fue enviada por expreso de Franco y su única misión fue luchar contra el comunismo.