21
Cito, modernizando, el pasaje en cuestión: «Y como dice el divino Gregorio que la obediencia es madre de las virtudes, obedecí respondiendo a Vuestra Ilustrísima que el señor Obispo de la China, don fray Juan de la Piedad, vino a España y trujo tres cartas, una del emperador y dos de la reina María, en que le piden predicadores evangélicos, y cómo era viva el año de mil y seiscientos y quince, y perseveraba en la clausura, y dio memorial al rey nuestro señor pidiéndole me enviase a aquella misión por su primera planta mía; y me dio patente de provisor y vicario general de todos aquellos reinos, y por mis graves enfermedades no pude ir»
.
22
Cito la Historia de Jaén por la edición facsímil de Riquelme y Vargas (1983), donde se ha regularizado la caótica paginación del original (ver nota «Al lector»).
23
Sobre este tema y sus implicaciones en nuestro teatro clásico me permito remitir a dos trabajos míos previos: ver Zugasti, 1996b y 1998.
24
El énfasis es mío.
25
Agradezco la notificación de este último dato a mi buen amigo Germán Vega García-Luengos, verdadero especialista en sueltas.
26
Es el citado Tratado de las relaciones verdaderas de los reinos de la China, Cochinchina y Champáa, y otras cosas notables, y varios sucesos, sacadas de sus originales. En la BNM hay al menos dos ejemplares: R 16225 y R 4978.
27
Nótese cómo hay unas leves variantes en el título de esta última pieza: La nueva legisladora y triunfo de la Cruz (portada real de la suelta), frente a La mejor legisladora y triunfo de la Santísima Cruz (portada del Tratado).
28
El dato de la biblioteca belga procede de Fernández Nieto, 1974, p. 40. Este estudioso, en el caso de los dos textos de Remón, recuerda la existencia de los manuscritos autógrafos (aunque sin firmar) en la BNM, con el número 15.485.
29
Bances Candamo, Theatro de los theatros de los passados y presentes siglos; es de notar la insistencia del autor sobre el tema en otros pasajes: «La Poesía enmienda a la historia, porque ésta pinta los sucessos como son, pero aquélla los pone como deuían ser»
(p. 35) y «Imita la Commedia a la historia, copiando sólo las acciones airosas de ella, y ocultando las feas. Finalmente, la historia nos expone los sucesos de la vida como son, la comedia nos los exorna como deuían ser, añadiéndole a la verdad de la esperiencia mucha más perfección para la enseñanza»
(p. 82).
30
Tan sólo en dos ocasiones se vuelve a mencionar este lance a lo largo del Viaje del mundo, y en ambas incidiendo en la persecución sufrida por el protagonista, y no en la dama: «Llegados a Sevilla, tornó a retoñar el trabajo de la enemistad de aquel caballero (que no hay mayor trabajo que enemigos). Díjome el maestro Pedro de la Magdalena Soto, pariente mío, que le había hablado y jurado que, aunque fuese en la plaza de San Francisco o en la iglesia, que me había de hacer quitar la vida si no me iba de Sevilla»
(I, 8, p. 48); «Torné a Sevilla dentro de veinte días. Llegó don Diego Maldonado trece días después, y me hizo mucha merced, y entre otras una fue que habló al que me seguía siempre y le pidió me dejase y me reconcilió con él, lo cual tuve en mucho»
(I, 11, p. 58).