Acerca de la importancia de Horacio como configurador del paisaje idílico (marco al que se adhieren los poetas de la Escuela salmantina), ha escrito Lida de Malkiel: «A Horacio, en fin, se remonta en este momento buena parte de la idealización estética y moral de la naturaleza, ya que, justificando la tradicional asociación con Virgilio, algunas de sus Odas colaboran con las Églogas y las Geórgicas en el cuadro idílico amanerado en el que se complacen poetas y artistas, y proyectan al ambiente moral el contraste entre el paisaje urbano y el rural» («Horacio en la literatura mundial», La tradición clásica en España -Madrid 1975- 262). Cf., también: G. DEMERSON: «Sur seize odes D'Horace traduites par Meléndez Valdés», Bulletin Hispanique 60 (1958) 62-82. La imitación de Horacio en el siglo XVIII ha sido puesta en relación con la propia estética del rococó: «As in art history, rococó has come to be used in literary history as a collective term for 18th. works of which graceful lightness is an outstanding characteristic. In litetature rococó (ca. 1720-70) includes the mock-heroic poem (Pope, Zacharïa, Voltaire), 'poésie fugitive' and the fable (Gay, Hagedorn, Gellert, Lessing), Horatian and anacreontic verse...» (A. PREMINGER: Encyclopedia of poetry and poetics -New Jersey 1965- 712).
La influencia de Virgilio en la poesía de la Escuela salmantina fue señalada ya por Menéndez Pelayo, quien estudió la correspondencia entre las églogas Emilia quejosa, II y IV de Iglesias de la Casa, frente a las églogas Alexis, VIII y X de Virgilio, cf. «Estudio preliminar», Églogas y Geórgicas de Virgilio (Madrid 1879) XXXIX y XL. Cf., también: G. DEMERSON: «Sur une oeuvre perdue de Meléndez Valdés: la traduction de L'Enéide», Mélanges á Marcel Bataillon (Helsinki 1962) 424-36. Demerson edita los 294 vv. que se han conservado pertenecientes al libro I. Más noticias de esta traducción y de la influencia de Virgilio en la obra de Meléndez Valdés se encuentran en el prólogo de Rodríguez Moñino a su edición de Poesías inéditas de Juan Meléndez Valdés (Madrid 1954) 13 y 19.
En el prólogo («Al que leyere») de Liseno (fray Juan Fernández de Rojas) a las Poesías de Diego González se lee (cito por la edición de la imprenta de la Vda. de Marín -Madrid 1796- 4): «Horacio y fray Luis de León fueron sus autores favoritos; de uno y otro sabía las Odas casi de memoria; y al último le estudió con tanto gusto y esmero, que se le pegó el estilo hasta el extremo de imitarle con la mayor perfección». Donde con mayor fuerza se trasparenta este ideal de imitación luisiana que Delio mantuvo toda su vida es en la continuación de la obra inacabada de Luis de León. El Libro de Job representa en este punto la fusión perfecta de dos estilos, el uno original, imitativo el otro. Cuando fray Diego reanuda la traducción del libro, éste constaba de treinta capítulos incompletos, con un total de dos mil trescientos versos. La labor de Diego González fue la de dotar de un título en prosa a cada uno de los capítulos, terminar aquellos que fray Luis había dejado sin concluir y escribir siete capítulos enteros formados por ciento sesenta y cuatro tercetos y siete cuartetos.
El anónimo autor del «Prólogo» a las Poesías Póstumas de Iglesias de la Casa escribe sobre la imitación que de Villegas hace el poeta salmantino: «Excedió a su modelo en la belleza y gusto de sus imágenes, y principalmente en la dulzura y verdad de los sentimientos... (cito por la ed. de la Imp. de Francisco de Toxar -Salamanca 1793- XII). Sobre la presencia de Villegas en la poesía de esta época, cf.: F. YNDURAIN: «Villegas: revisión de su poesía», Relección de clásicos (Madrid 1969) 23-58.
Para el estudio de la importancia que la obra de Garcilaso tiene en los primeros momentos de la Escuela, cf.: R. P. SEBOLD: Cadalso: el primer «romántico» europeo de España (Madrid 1974) 84-90.
Ed. cit., 189.
Para el estudio de los elementos de retórica literaria y de nueva temática que aporta Cadalso al círculo de poetas que reúne, cf. R. P. SEBOLD: Cadalso..., 60 y ss.
Cf. F. XIMÉNEZ DE SANDOVAL: «Quince cartas inéditas del coronel Cadalso», Hispanófila 10 (1960) 21-45.
León de Arroyal resulta, con todo, el más conocido de estos primeros contertulios que en Salamanca Cadalso tuvo, Reside en Salamanca entre octubre de 1773 y 1777. Es el autor de un tomo de odas horacianas, de una traducción del Libro de Job y de un volumen de epigramas publicado en 1784. Como bibliografía de su vida y obra en prosa, cf.: FRANÇOIS LÓPEZ: «León de Arroyal, auteur des Cartas político-económicas al Conde de Lerena», Bulletin Hispanique 69 (1967) 26-55 y «Pan y Toros. Histoire d'un pamphlet. Essai d'attribution», Bulletin Hispanique 71 (1969) 255-79. También, el «prólogo» de José Caso González a la edición de las Cartas político... (Oviedo 1971). Es curioso, por último, señalar que Cadalso, en las cartas a Arcadio publicadas por Ximénez de Sandoval escriba su nombre con «s» final: Arroyas.
Antonio Tavira Almazán, entre 1761 y 1772, estudia en el Colegio del Rey de Salamanca; su jansenismo, según Demerson, contagia a la Escuela, especialmente a los agustinos que a ella se unen. Cf.: G. DEMERSON: «Sur le coryphée du jansénisme», Bulletin Hispanique 49 (1967) 159-78.