Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice


 

1

Cfr. M. Sotelo Vázquez, «Emilia Pardo Bazán ante la crisis del 98: La España de ayer y la de hoy, la muerte de una leyenda», en La crisis española de fin de siglo y la generación del 98. Actas del Simposio internacional, [Noviembre, 1998], A. Vilanova y A. Sotelo (eds.), Barcelona, PPU, 2000, pp. 355-368.

El profesor González Herrán en «Emilia Pardo Bazán ante el 98 (1896-1905)», El camino hacia el 98 (Los escritores de la restauración y la crisis de fin de siglo), Madrid, Fundación Duques de Soria, Visor, 1998, lleva a cabo un útil inventario descriptivo de los trabajos regeneracionistas de la autora entre las fechas indicadas entre paréntesis, que no coinciden exactamente con las propuestas por mí, aunque en lo esencial corresponde al mismo período y a los mismos trabajos.

 

2

E. Pardo Bazán, «Discurso inaugural del Ateneo de Valencia», pronunciado en el Paraninfo de la Universidad de Valencia la noche del 29 de Diciembre de 1899. Administración, calle S. Bernardo, 37, pral, Madrid s/f., p. 3. Todas las citas del discurso proceden de esta edición y su página se indica a partir de aquí en el texto entre paréntesis.

 

3

Me refiero a Cuarenta días en la Exposición (1900), Por la Europa Católica (1902), e incluso, con anterioridad, a Al pie de la Torre Eiffel (1889), libros que inicialmente fueron colecciones de crónicas periodísticas que vieron la luz en las columnas de El Imparcial.

 

4

Sobre el pensamiento regeneracionista de Clarín, coetáneo de doña Emilia aunque distanciado de ella desde 1891, son imprescindibles los trabajos del profesor Yvan Lissorgues, especialmente, Clarín político 1 y 2, Barcelona, Lumen, 1989 y «Leopoldo Alas, Clarín, frente a la crisis de fin de siglo», El camino hacia el 98 (Los escritores de la Restauración), op. cit., pp. 155-207.

 

5

Una inteligente reflexión sobre las peculiaridades del discurso la llevó a cabo doña Emilia en un artículo titulado «Al regreso», el que tras explicar que aceptó la invitación del Ateneo de Valencia movida por el afán de coadyuvar a la campaña de «educación integral», comenta «la acción del libro es muda y sorda: no vemos sus manifestaciones; no asistimos al brote del germen que deposita en el suelo. Con el discurso sucede lo contrario. Su acción es fulgurante; a nuestra vista se ejerce. Bajo el poder de la palabra, sentimos cómo penetra la idea que hincamos, por decirlo así, en los que nos escuchan. Hay algo de sugestión, algo de conjuro, en este caso misterioso» La Ilustración Artística, n.º 942 (15 de enero de 1900), recogido en E. Pardo Bazán, La vida contemporánea, Intr. y selec. C. Bravo Villasante, Madrid, Magisterio español, 1972, pp. 85-86.

 

6

Cfr. Discurso ordenado y dispuesto para la imprenta por M. Sotelo Vázquez, Analecta Malacitana, Revista de la sección de Filología de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga, 22, n.º 1 (1999), pp. 217-258.

 

7

Con posterioridad a la encrucijada finisecular, otro hito importante del pensamiento regeneracionista que recurre también a la revisión histórica es el ensayo de Ortega, España invertebrada (1921) y que retoma y desarrolla conceptos como el de solidaridad, particularismos, etc.

 

8

M. de Unamuno, «La casta histórica de Castilla», En torno al casticismo, L. González Egido (ed.), Madrid, Austral, 234, p. 64.

 

9

J. Ortega y Gasset, «Potencia de nacionalización», España invertebrada, Madrid, Revista de Occidente, 1975, p. 42.

 

10

Por quien sintió siempre nuestra autora profunda admiración y respeto: «Don Francisco me enseñó aquel sentido de la tolerancia y el respeto a las ajenas opiniones, cuando son sinceras, que he conservado y conservaré, teniéndolo por prenda inestimable y rara, no ya en España, en que las discusiones suelen ser violentas y los juicios tajantes y secos, sino en el mundo entero [...] Don Francisco respetaba, no ya con los labios, sino internamente, los sentires y pesares ajenos, y ponía en este ejercicio un espíritu de justicia y hasta de amor. Y no era un escéptico que todo lo respeta porque todo le es igual; al contrario, fue el más convencido de los hombres». E. Pardo Bazán, «Don Francisco Giner», La Lectura, marzo de 1915, recogido en O. C. 3, Madrid, Aguilar, 1973, p. 1520.

Indice