151
Cf. Woodbine Parish, Buenos Aires and the Provinces of the Rio de la Plata. Their present State, Trade and Debt (1838); traducción castellana moderna: Buenos Aires y las Provincias del río de la Plata, Hachette, Buenos Aires, 1958. Cf. también E. Galeano, op. cit., p. 276.
152
La dependencia económica no significó exactamente estancamiento para el caso de la Argentina. La economía argentina creció durante todo el período, pero la mejor parte, sin embargo, le tocó a Inglaterra. Cf. Fernando H. Cardoso, Ideologías de la burguesía industrial en sociedades dependientes (Argentina y Brasil), Siglo XXI, México, 1971.
153
Este género no alcanzó semejante importancia en ningún otro país agrícola. Cf. Noé Jitrik, «Bipolaridad en la historia de la literatura argentina», en Ensayos y estudios de literatura argentina, Galerna, Buenos Aires, 1970.
154
Tales alianzas que terminaban siendo negativas para el sector industrial volvieron a tomar cuerpo cuando los propios industriales argentinos -ahora aliados al capital norteamericano- no apoyaron totalmente el proyecto de industrialización basado en la ampliación del consumo interno que Perón propuso en 1945-6. Cf. M. Peralta Ramos, op. cit.
155
Cf. José Luis de Imaz, Los que mandan, EUDEBA, Buenos Aires, 1964.
156
Tanto autores liberales (como V. Vázquez-Presedo, op. cit., pp. 142 y 157), como izquierdistas (cf. J. E. Spilimbergo, op. cit. pp. 153-4, y D. Boris/P. Hield, Argentinien, Pahl-Rugenstein, Köln [Colonia], 1978, pp. 112, 126, 140-41) coinciden en afirmar que la devaluación fue utilizada en la Argentina para conservar los privilegios de la burguesía agraria.
157
Cf. Julio Olivera, «Crisis y revolución», citado por V. Vázquez-Presedo, op. cit., p. 133.
158
Cf. R. Goldston, op. cit., p. 24: «Perhaps the pinnacle of worship of businness [...] was reached by advertising executive Bruce Barton who in 1925 wrote a bestselling book entitled The Man Nobody Knows. The 'Man' was Jesus Christ, and Barton celebrated Him as a successful businessman who had 'picked up twelve men from the bottom ranks of business, and forged them into an organization that conquered the world'. In Barton's world, Henry Ford was a great man. And there is no doubt that the man who put America on wheels and introduced the principies of mass production was, in fact, an industrial genius. But he was also a man who hated Jews, Catholics, foreigners, and intellectuals, despised labor unions, carried a gun, and believed God spoke to him directly»
. Para los aspectos que los nazis tomaron de la ideología de Ford, cf. J. Hermand/F. Trommler, op. cit., pp. 49-58. Ella estaba condensada en las obras que Ford (1863-1947) publicó con gran éxito editorial durante la década del 20: My Life and Work (1923) y Philosophy of Labor (1925).
159
Cf. Herbert Marcuse, «Industrialisierung und Kapitalismus im Werk Max Webers» [Industrialización y capitalismo en la obra de Max Weber] (1964), en su obra Kultur und Gesellschaft 2 [Cultura y sociedad, tomo 2], Suhrkamp, Frankfurt, 1965.
160
El capítulo del encuentro de los «jefes» en la glorieta se titula «La farsa» (expectativas hacia la falsedad en un primer estadio); el Mayor concita la atención de los presentes con su uniforme de tal -el lector cree y entra en un segundo estadio de hipótesis, en este caso el uniforme avala veracidad-; al final de la reunión el Mayor aclara que es sólo sargento (tercer estadio que desmiente al segundo); en nota al pie el «Comentador» indica que el Mayor es realmente tal (cuarto estadio).