221
Así interpreta el Astrólogo el hecho de que Hipólita sea pelirroja (LOCOS, p. 178; OBRA, I, pp. 297-8). Aquí como en otros aspectos fisonómicos Arlt se ciñe a un predeterminismo naturalista tomado de la tradición folletinesca. Hipólita cumplirá a continuación este programa que el autor le ha impuesto ya en el color de su pelo.
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La constante presencia del tema en el ciclo revela la gravedad real del problema en la Argentina de aquella época, pero, además, reduce la relación de «hombre-mujer» a «hombre-prostituta». Así el Rufián es seguido por la Cieguita; el Buscador de Oro, por la Máscara; Erdosain, por Aurora Juaneo; y Ergueta, por Hipólita.
223
En mi opinión el hecho de dotar a un movimiento fascista con dinero salido de los prostíbulos es una ironía que echaría una ridícula luz sobre las futuras figuras de industriales como Krupp o Thyssen, que solventaron el nacionalsocialismo.
224
Las semejanzas con el héroe fascista Gilles Gambier, de la novela de 1939 Gilles, de Pierre Drieu La Rochelle, en cuanto a la posición del personaje ante prostitución y sexualidad, son llamativas. La toma de distancia de Arlt ante Erdosain se evidencia, a mi juicio, no en este punto, sino en el desenlace de ambos itinerarios. Volveré sobre este tema más adelante.
225
Erdosain humilla sexualmente a su esposa Elsa, a su admiradora Luciana y a su amante la Bizca; también en menor grado a otras mujeres que llega a conocer. Se plegará, sin embargo, a la voluntad de la masculina y asexuada Hipólita.
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Annette Leppert-Fögen, op. cit., pp. 196-7, analiza el sentimiento de sublimación homosexual por el que muchos individuos entraban inconscientemente en asociaciones fascistas.
227
Arlt había tratado el tema de la confrontación pequeño-burguesa con la homosexualidad en su primera novela en 1926. Pero allí como en obras posteriores estaba muy lejos de considerarla integrada dentro de una bisexualidad característica de individuo. Ello quedaría reservado para la novela de Juan Filloy de 1932 ya mencionada y, más adelante, para El beso de la mujer araña (1976) de Manuel Puig. Freud la había considerado, por su parte, ya en 1904-1905; véase su obra Drei Abhandlungen zur Sexualtheorie, op. cit., p. 19. En la misma obra, pp. 41 y ss., Freud señala que las personalidades neuróticas se caracterizan por una homosexualidad que no se atreven a asumir. En este sentido, Arlt ha pintado intuitivamente a Erdosain como un neurótico, que sólo puede caer en el suicidio.
228
El gobierno había creado esta ley que permitía la expulsión de extranjeros agitadores, en reacción a la fundación de la central sindical, creada por los anarquistas en 1901, llamada «Federación Obrera Argentina».
229
Cf. David Viñas, Grotesco, inmigración y fracaso: Armando Discépolo, Corregidor, Buenos Aires, 1973.
230
Cf. Dieter Reichardt, Tango. Verweigerung und Trauer [Tango. Rechazo y Duelo]. Vervuert, Frankfurt, 1981.