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Esta adscripción en el realismo se ve documentada por el hecho de que a nadie se le haya ocurrido incluirlo a Arlt en una de las muchas antologías de la literatura fantástica argentina. Cf. Adolfo Prieto, «La fantasía y lo fantástico en Roberto Arlt», en Boletín de Literaturas Hispánicas, Universidad del Litoral, Rosario, 1967.

 

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Para la caracterización del grupo de «Boedo» véase el Prólogo de Adolfo Prieto a su Antología de Boedo y Florida, Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, 1964. Cf. también el artículo «Literatura social» en P. Orgambide y R. Yahni, Enciclopedia de la literatura argentina, Sudamericana, Buenos Aires, 1971, pp. 381-3, donde después de la presentación de los principales representantes Orgambide agrega: «Junto a estos escritores quizá pudiera inscribirse el nombre de Roberto Arlt, aunque con algunas salvedades: Arlt compartió la inquietud social de los narradores de su generación [debió decirse "del grupo Boedo"], pero desconfió del carácter programático, a veces didáctico de la literatura social. Se permitió un amplio margen de imaginación, de fantasía, elementos ante los que se mostraron cautos los cultores del realismo. Esta diferencia se ahonda aún más en su teatro de carácter expresionista...». Orgambide evita aquí intencionalmente el término «Boedo» porque pretende ampliar al concepto.

 

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Manuel Gálvez fue un novelista de mucho éxito que publicó, por ejemplo, Nacha Regules (1919) en forma de folletín en el diario socialista La Vanguardia de Buenos Aires; su tema es el abandono de la prostitución gracias al amor. Del grupo de «Boedo» quiero mencionar a Leónidas Barletta (1902-1975) quien publicó en 1927 la novela Royal Circo. Esta obra ganó el primer premio otorgado por la Municipalidad de Buenos Aires en 1930, mientras Arlt con Los siete locos ganaba el tercero. Tanto la novela de Gálvez como la de Barletta que tematizan los bajos fondos de Buenos Aires son obras olvidadas porque se basan en construcciones estereotipadas.

 

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Ni el estudio de Castagnino sobre su teatro ni el de Masotta o González Lanuza mencionan esta frase; tampoco lo hacen los trabajos que se concentran en la obra narrativa de Arlt (Núñez, Maldavsky, del Corro). Los únicos críticos con trabajos extensos sobre Arlt que la subrayan son Larra, Etchenique y Guerrero.

 

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Cf. R. Larra, op. cit., pp. 134-5; ella ha sido tomada del periódico Argentina Libre, Buenos Aires, Noviembre 1940. Para la evolución política de Arlt, véase todo el capítulo 8 del estudio de R. Larra.

 

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El error de no saber diferenciar entre opiniones de los personajes y de autor fue típico para el estudio de R. Larra. El Astrólogo, en tanto admirador de los explotadores a los que quiere imitar, sabe reconocer sus manejos mejor que los librepensadores. Los saqueos de Latinoamérica que el Astrólogo denuncia serían fruto de estudio en un libro tan importante como Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano (Siglo XXI, México, 1971).

 

57

Cf. N. Etchenique, Op. cit., p. 38, y A. Núñez, op. cit., p. 37.

 

58

Cf. R. H. Castagnino, op. cit., p. 61. Carlos Mastronardi, por su parte, en «La angustia y el prodigio en la obra de Arlt», op. cit., interpreta que los planes de los siete locos de revuelta social se verían llevados a cabo por el peronismo posterior, sin percibir que la destrucción y explotación del Astrólogo nada tiene que ver con el distribucionismo peronista.

 

59

Cf. David Viñas, «Arlt: humillar y seducir» (en Marcha, Montevideo, abril 1966) y el capítulo titulado «El escritor vacilante. Arlt, Boedo y Discépolo» de su obra Literatura argentina y realidad política, op. cit.

 

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Cf. Diana Guerrero, op. cit., p. 112: «El Astrólogo expresa en sus teorías políticas las consecuencias de la desorientación del ambiente ciudadano». A mi juicio, aquí habría sido imprescindible decir cuáles eran las circunstancias políticas concretas a las que se aluden.