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La primera había fundado en 1875 en New York la «Theosophical Society» (trasladada en 1882 hacia Adyar, cerca de Madrás), para oponerse al racionalismo y al materialismo, que según ella habían debilitado las capacidades visionarias originarias del hombre. La segunda había nacido en Inglaterra y pasado vertiginosamente de actividades progresistas a reaccionarias hasta llegar a dirigir la «Sociedad Teosófica»; cf. Encyclopaedia Britannica, Chicago, 1962.

 

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Cf. Roberto Godofredo Arlt, «Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires», en Tribuna Libre, Buenos Aires, núm. 63, 28-1-1920 (reeditado en OBRA, II, pp. 9-35). En este artículo cita Arlt una carta de H. P. Blavatsky en la que ésta aconseja rodear las actividades de la «Sociedad» con un halo de misterio de modo que ni «el propio diablo sea capaz de ver cualquier cosa»; en cuanto a Annie Besant, Arlt denuncia su proselitismo pro Inglaterra entre los jóvenes de la India. No es, pues, casual que Arlt denomine Astrólogo al instigador del ciclo novelístico. La negatividad de este personaje se hace más evidente, si vemos que sale de figuras ya denunciadas por Arlt en 1920 contra las que el autor es claramente implacable. [Arlt cita erróneamente el nombre de la segunda directora de la «S:T:» como «Bessant»; en cuanto a su transcripción del nombre Blavatsky con 'i' latina final, ello es aceptable porque existen varios sistemas de adaptación de palabras rusas].

 

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Véanse las palabras de Steiner, que su biógrafo, Johanes Hemleben reproduce (en Rodolf Steiner, Rowohlt, Reinbeck-Hamburg, 1963, p. 80): «Pero desde 1906 se daban en la 'Sociedad', en cuya conducción yo no tenía la menor influencia, actividades, que recordaban las aberraciones del espiritismo y que hacían necesario que yo repitiera al sector que estaba a mi cargo que no debía mezclarse en ellas. Estas actividades llegaron al colmo cuando se empezó a decir de un muchachito hindú que él era la personalidad en la que Cristo se encarnaría en su nueva vida terrena. Para la difusión de este absurdo se formó otra sociedad dentro de la 'Teosófica': la 'Estrella de Oriente'. Pero para mí y para mis amigos resultaba imposible aceptar a los miembros de esta 'Estrella de Oriente' en la sección alemana, según el deseo de ellos y sobre todo de la Presidenta de la 'Sociedad Teosófica', Annie Besant. Y puesto que no podíamos hacerlo, se nos expulsó de dicha 'Sociedad' en 1913. Nos vimos obligados a fundar independientemente la 'Sociedad Antroposófica'».

 

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Aunque estos períodos son aproximados, pues las influencias se entrecruzan y hay nuevos redescubrimientos. Para el caso de Kropotkin es interesante señalar que la revista Freedom, fundada por él en Londres en 1886, sigue editándose sin interrupciones hasta el presente.

 

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Cf. Jan Cattepoel, Der Anarchismus. Gestalten, Geschichte, Probleme [El anarquismo. Figuras, historia, problemas], Beck, Munich, 1979 (3.ª ed. corregida), p. 95: «Lo que en Bakunin era 'metafísica de la revolución' y 'activismo' se tornó en este Catecismo una idea demente y criminal, que puede considerarse como la esencia de un fanatismo político inhumano, cualquiera sea la forma en que aparezca».

 

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Peter Bürger que trae la cita (en Der französiche Surrealismus. Studien zum Problem der avantgardistischen Literatur [El Surrealismo francés. Estudios sobre el problema de la literatura de vanguardia], Athenäum, Frankfurt, 1971, p. 69) concluye que: «La negación de una racionalidad que se ha vuelto contra los hombres y sus apariciones corre siempre el peligro de tornarse irracionalismo y deshumanización».

 

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G. Lukács llama a Sorel «conocido consejero de la confusión», según lo que de él habría dicho Lenin; véase G. Lukács, Die Zerstörung der Vernunft [La destrucción de la razón], (1954), Luchterhand, Neuwied-Berlin, 1962, p. 34. Véase el análisis sobre Sorel de H. Marcuse en «Studien über Autorität und Familie» (reeditado en su obra Ideen zu einer Kritischen Theorie der Gesellschaft [Ideas para una teoría crítica de la sociedad], Suhrkamp, Frankfurt, 1965, p. 17.

 

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Cf. H. Marcuse, «Der Kampf gegen den Liberalismus in der totalitärem Staatsauffasung» [La lucha contra el liberalismo en la concepción totalitaria del Estado] (1934), en su reedición bajo el título Kultur und Gesellschaft I, Suhrkamp, Frankfurt, 1965, p. 17.

 

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Gabriele D'Annunzio (1863-1938) publicó sus poesías «Laudi del cielo, della terra e degli eroi» entre 1903 y 1912; Filippo Tommaso Marinetti (1876-1944) publicó su «Manifeste du futurisme» en Le Figaro de París en 1909.

 

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Cf. el prólogo de Claude Polin a las Réflexions sur la violence de Sorel, en la edición de M. Rivière, París, 1972, p. XXXIII.