31
La ironía, el humor, la comicidad y la sátira desempeñan un papel fundamental en la novela. Dedico al tema otro trabajo. Baste señalar que su presencia exige la complicidad del lector.
32
No se trata de «una modificación del punto de vista del autor»
, como afirma Alfredo Veiravé (en José Mármol. Amalia. Estudio preliminar y notas de Alfredo Veiravé. 2.ª ed. Buenos Aires, Kapelusz, 1968. p. 598, n.), sino de una intensificación de algunas posibilidades del punto de vista del narrador.
33
Cf. W. Booth, La retórica..., pp. 203-204.
34
El examen de los procedimientos en la novela -el uso del resumen y la escena, la función de los diálogos y descripciones, la importancia de los documentos insertos en ella, el valor de los monólogos, etc.- requiere un trabajo aparte.
35
El subrayado es mío.
36
Cf. J. C. Ghiano, op. cit., p. XXVII.
37
Cf. «Los Editores», ya citada, p. 4 También el ya citado artículo de Mármol en El Paraná.
38
Cf. Diccionario de la lengua española. 20.ª ed. Madrid. Real Academia Española, 1984. p. 570 («epílogo»).
39
Ha sido omitida en ediciones posteriores. La he transcripto en mi «Amalia, novela...», ya citada, p. 78.
40
Utilizo el vocablo firma en su acepción de nombre y apellido o título consignado al pie de un escrito (cf. Diccionario..., ya citado). Indica a quién debe adjudicarse la responsabilidad de lo enunciado: quién es el locutor. Cf. Oswald Ducrot. «La noción de sujeto hablante». En su El decir y lo dicho. Trad. Sara Vasallo. Buenos Aires, Hachette, 1984. pp. 251-277. p. 260.