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Babar: revista de literatura infantil y juvenil - Núm. 21, enero 1997



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ArribaAbajoSumario

BABAR n° 21. Revista de Literatura Infantil y Juvenil.

Enero de 1997.

Tirada 500 ejemplares.

Edita: Libro Club de Arganda.

C/ Siete Picos, 414.

Tel.: (91) 871 2085.

28500 Arganda del Rey - Madrid.

Composición: EDIPLUS.

C/ Francisco de Ricci, 8.

Tel.: 544 1028.

28015 Madrid.

LIBRO CLUB DE ARGANDA.

Presidencia: Marta Vidal.

Secretaría: Eva García.

Administración: Teresa García.

Consejo de Redacción: Nuria Fernández, Vanessa Gordo, Pablo Cruz, Mónica Puentes, Ester García, Carolina Alda, Patricia López.

Coordina: Antonio Ventura.

Agradecemos su colaboración a la Fundación Germán Sánchez Ruipérez tanto para la consulta de la bibliografía de Miguel Calatayud, como para la bibliografía del cuadernillo homenaje a Rodari.



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ArribaAbajoEntrevistamos a Miguel Calatayud

Tus comienzos, o al menos alguno de tus primeros trabajos, se desarrollaron en el mundo del cómic ¿Qué diferencias encuentras entre este medio de expresión y la ilustración de textos infantiles? ¿Son ahora buenos tiempos para el ilustrador y malos para el dibujante de cómics?

Realizar cómic es algo especialmente mágico. Distinto a todo. Narración visual pura. Yo siempre he trabajado con guiones propios, más bien parto de ideas que van adquiriendo textura de guión casi al mismo tiempo que voy dibujando.

El ilustrador puede enfrentarse a un texto -incluso propio- evitando asuntos que no le interesen. De hecho, debe elegir condicionado por el número de ilustraciones, páginas, maqueta, etc. En cómic eso no es posible. Hay que mostrarlo todo. No sé si luego el lector es consciente de lo que maneja, pero allí hay cuestiones de creación muy próximas a lo que en una película supondría el resultado de la dedicación de todo un equipo de especialistas: casting, maquillaje, peluquería, vestuario, iluminación, decoración, localización de exteriores, efectos especiales y un sinfín de cosas más. También tiene relación con el cine el mecanismo visual de cómo contar la historia, tema éste complejo y apasionante.

Hablando de diferencias entre ilustración y cómic conviene también señalar la condición relativamente «estática» del dibujo que ilustra un texto. En cambio la historieta es dramatización y sucesión de secuencias, y el «movimiento» -falso movimiento porque hablamos de trazos fijos sobre un papel- es muy importante. Un dibujante con determinado estilo puede encontrar dificultades por el desarrollo de la acción.

Respecto a la segunda parte de la pregunta el problema es bastente complicado. Es sabido que en este momento solo existen -nostalgias aparte- Astérix, superhéroes americanos y manga auténtico-japonés o mixtificado. También es sabido que el cómic ha sobrevivido unos años por su transformación en producto adulto dirigido a cierto público con afición adquirida. Ese esquema ya no tiene validez. Las nuevas generaciones han crecido sin afición. Sus productos son el videojuego, la TV..., los tiros van por otro lado.

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¿Qué fue lo que te empujó al dibujo?

Aún no había cumplido 10 años. Vivía en Murcia en una calle sin asfaltar. Los niños jugábamos a   —3→   canicas y a la peonza. Un vecino de más edad me dijo: «ahora verás lo que sé hacer». Acto seguido cogió del suelo un fragmento de yeso y con trazos seguros dibujó sobre una pared de superficie oscura la figura de un guerrero. Aquella destreza del vecino me dejó asombrado. Desde aquel mismo instante me dediqué al ejercicio y práctica del trazo de yeso sobre el muro.

¿Cuál crees que es la función del ilustrador en un libro infantil y juvenil?

El ilustrador aporta imágenes, no deja de resultar fuerte aceptar esta especie de intrusión descarada en la obra de un autor literario. La complicidad imaginativa que tendría que establecerse entre escritor y lector se trastorna de manera irremediable. Un ejemplo que viene al caso es mi experiencia con el texto de Carles Cano «El último de los dragones». En las páginas finales, Carles ofrecía al lector la posibilidad de imaginar al dragón protagonista para que éste adquiriese forma. Pero, ¡claro! allí estaba mi interpretación marcando lo suyo... Se solucionó el embrollo con un nuevo párrafo: «Un cuerpo y una imagen, quizá diferente de la que nos ha dado Miguel, el dibujante».

Te has movido por la mayoría de los campos profesionales como dibujante, desde los libros infantiles, el cómic o las colaboraciones en prensa hasta la realización de carteles. ¿Se debe quizá a que el artista plástico está por encima de cualquier clasificación?

Estamos hablando de obra gráfica, de imagen impresa. Lo plástico es otra historia. Años atrás, el personal mostraba desconcierto cuando -era mi caso- a la pregunta ¿a qué te dedicas? Yo no concretaba una respuesta clara. La gente entendía al humorista gráfico, al ilustrador de libros infantiles y juveniles, al autor de carteles, al historietista, pero yo nunca tuve la menor intención de... De hecho me sigue produciendo cierto espanto la idea. Es muy enriquecedor trabajar en campos distintos. Esta actitud mía, actualmente se ha generalizado bastante.

¿Qué época artística te hubiera gustado presenciar?

Sin la menor duda la que estoy afortunadamente viviendo.

¿Qué cuadro te hubiera gustado pintar?

Ando en ello. Lo tengo en el pasillo del estudio a medio elaborar. Cuando lo acabe hay otros proyectos en carpeta. Pintar es maravilloso, aunque fatigue.

¿Qué diferencias destacarías   —4→   entre las ilustraciones de libros muy distantes entre sí, como Baira y el fuego (1976) o Escenarios fantásticos (1979) y Luna de miel en el palacio de cristal (1994)?

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El tema de Baira y el fuego es una leyenda amazónica. Quise darle un carácter Naif de resonancias primitivas. Utilicé además un grafismo abundante de líneas y signos, que sigo pensando resultaba bien. En el caso de Escenarios fantásticos me dejé llevar por la impresión de su lectura. Al tratarse de ilustraciones sin color exageré el sentido geométrico del dibujo buscando efectos extraños y futuristas. Igual me equivoqué. Siempre tuve la sensación de que a Gisbert aquello no le gustó nada, creo que él hubiese preferido algo más julivernesco. La prueba es que en ninguna ocasión volvimos a colaborar. He hablado de ello con Joan Manuel -nuestra amistad está fuera de toda duda- y él lo niega tratando de convencerme sin conseguirlo. Me consta, eso sí, que a la hora de reeditar la obra en la Serie oro de El Barco de papel fue precisamente Joan Manuel quien planteó con convicción la permanencia de las dichosas ilustraciones. Buen tipo.

Volviendo a la intención de la pregunta hay que darse cuenta de la cantidad de años transcurrido entre los dos primeros títulos y Luna de miel en el palacio de cristal que es un libro cuyas ilustraciones manifiestan una forma de hacer más asumida, más segura.

Hay un momento en tu carrera a partir del cual se observa una cierta continuidad de estilo. ¿Has encontrado una cierta estabilidad o crees que nunca se deja de buscar nuevas formas?

Algunas etapas en la evolución de mis dibujos corresponden a experiencias muy personales, al margen de encargos y trabajos publicados. Tengo mucho material en plan bocetos, estudios, mesa de trabajo en realidad. Es algo especialmente necesario como práctica sin condiciones, ni fechas de entrega ni preocupación de ningún tipo. Esta especie de ejercicio personal termina marcando la obra profesional. Creo que si el dibujante se enfrenta honestamente a su oficio no puede controlar del todo lo que llamamos estilo, necesariamente sí tiene que existir una tendencia, unas constantes, un mundo propio...

Yo me encuentro en un momento profesional bastante relajado, trabajo con la seguridad que proporcionan demasiados años de dedicación a este oficio, prosigo aprendiendo cada día.

En muchas de tus ilustraciones los personajes aparecen tal y como   —5→   lo hacían los egipcios, sin ningún tipo de perspectiva. ¿Crees que el ilustrador ha de condicionar la forma como quiere que se vean sus dibujos o ha de dejar una gran libertad de interpretación?

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Lo que se plantea en esta pregunta es sumamente denso. La perspectiva es aceptada alegremente sin ningún tipo análisis, como sistema de representación que permite establecer un espacio escénico limitado por un cuadro cuyo margen inferior es la línea de tierra. Línea más próxima al espectador. La línea límite del suelo -línea de horizonte- se considera situada en el infinito (¡tela marinera!) y pese a ello accesible. Y todo condicionado a la disposición del punto de vista del espectador, que determina la altura del horizonte y la distancia a los objetos a representar ¡y toda esta complicación, que en general se asocia con el realismo, para reproducir en una superficie los mecanismos de deformación del ojo humano! La respuesta es la gran estafa visual. Todo resulta absurdo y convencional. Incluso confuso. ¿Dónde está en la visión normal el cuadro que limita el campo visual? ¿Paralelas que se juntan? Deformaciones de todo tipo y caos consecuencia del inútil empeño de reducir tres dimensiones a una superficie que sólo tiene dos.

¿Interpretación? El cine es pura ilusión óptica. El teatro una farsa. La televisión...

Ni sé lo que es. La fotografía un efecto superficial de emulsión sensible a la luz. Las ilustraciones originales trazos y colores bidimensionales sobre soporte de papel. Una vez impresas ni eso. Se impone recordar, una vez más, la gran lección de Magritte cuando pinta una pipa y escribe debajo: «esto no es una pipa».

¿Destacarías algún autor con cuyos textos te hayas sentido especialmente satisfecho o cómodo a la hora de ilustrar?

Lo normal es que un ilustrador acepte el encargo editorial de ilustrar un texto sin haberlo leído. Esto funciona así. A mí es algo que me preocupa demasiado.

Si fuese siempre posible la elección nos moveríamos constantemente en la misma dirección. Las actitudes cómodas se llevan mal con lo creativo y el sentimiento de satisfacción debe ser el resultado de superar una dificultad inesperada. Como una sorpresa agradable.

Hablo con amigos escritores y dibujantes y aparece con frecuencia el tema de si el ilustrador debe cambiar impresiones con el autor del texto para que así esto, lo otro y lo de más allá, bla, bla, bla. Si el futuro libro se concibe partiendo de cero, es posible y aconsejable esa colaboración   —6→   estrecha, bien entendido que el cambio de impresiones debe repercutir tanto en las imágenes como en el texto. Ahora bien, cuando el caso -lo más frecuente- consiste en ilustrar un texto considerado como obra acabada, creo que debe establecerse un respeto mutuo. El creador responsable de la creación gráfica acepta educadamente una creación literaria -al margen que le entusiasme, guste, desagrade o llegue a horrorizar- y el mecanismo inverso debe ser el mismo. Para que todo funcione perfectamente hay que valorar la dirección artística. ¿Quién decide en el mundo de la edición qué ilustrador es el adecuado para un determinado texto?

Has trabajado en algunas ocasiones con Miquel Obiols. ¿Cómo se compaginan dos estilos tan particulares?

Miquel tiene mucho sentido del humor y mis dibujos se llevan bien con esa línea. Él, por ejemplo, imagina a John Lennon charrando con San Pedro y yo, por mi cuenta y riesgo, decido apartar al apóstol de la iconografía tradicional y lo presento con pinta de gerente de gran hotel a lo «El cielo puede esperar». El sentido del humor es algo muy importante. Hay gente sin sentido del humor. Otro ejemplo: Obiols decide homenajear a Pompeu Fabra y escribe un cuento liando las cosas en torno al triste papel que desempeña la letra Hache. En cierta ocasión -acompañaba a Juan de Isasa, de Ediciones SM, en una presentación de la colección Catamarán- me dijo un profesor todo indignado: ¡El señor Obiols y Usted son un par de irresponsables! ¡Y yo dejándome la vida para que mis alumnos y alumnas aprendan a utilizar con corrección la hache y Ustedes armando barullo no hacen más que añadir desorientación! ¿No se dan cuenta del daño que hacen?

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Los libros infantiles y en especial los álbumes, ¿están atravesando una etapa de mejoras y preocupación estética? ¿Ha supuesto esto algún cambio en el papel del ilustrador?

Respecto a lo primero opino que sí, aunque en el caso de los álbumes -casi a punto de extinción- de poco sirve. Se diría que el mercado va configurando un modelo ante todo asequible, cuyo precio final no resulte inquietante. Con este panorama un álbum -al que solo puede salvar su proyección al mercado internacional- es, cada vez más, un lujo nada práctico.

En cuanto al papel del ilustrador, ha sido y sigue siendo el mismo. Las artes gráficas han evolucionado, los sistemas de reproducción también. Son cambios técnicos que   —7→   influyen en el lucimiento de las ilustraciones.

Puede hablarse también de cambios de actitud. La ilustración era antes una actividad algo residual. Ahora no es así. Probablemente un ilustrador podría dedicarse a otras cosas, pero él quiere dedicarse precisamente a esto: ilustrar. Además lo hace asumiendo una responsabilidad artística. Me viene a la memoria una respuesta nefasta muy frecuente en otros tiempos: ¿cuánto tardas en realizar una ilustración? Yo contestaba divagando y pensaba ¿cómo es posible que alguien pueda responder a esto?

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Has recibido bastantes premios, algunos de ellos bastante importantes, como el Premio Lazarillo, el Premio Nacional de Ilustración de Libros Infantiles y Juveniles, un Premio Especial del Jurado del Salón del Cómic... ¿Qué importancia concedes a este hecho? ¿Revierte de manera relevante en las ofertas de trabajo, y de manera indirecta, en tu modo de trabajo?

Sería absurdo trabajar pensando en los premios. Tanto como que los premios recibidos influyan en el trabajo. Están ahí y podrían ser útiles si esto fuera Hollywood. Además tengamos presente que algo como las ilustraciones para libros infantiles y juveniles sólo interesa a cuatro gatos. Por cierto que entre esos cuatro gatos ni siquiera figura el Ministerio de Cultura totalmente desinteresado en difundir y valorar una distinción de categoría nacional y que convierte año tras año, la entrega del premio en un acto rutinario, vacío de significado.

En tu experiencia como ilustrador de libros infàntiles y de dibujante de cómics o carteles se observa un estilo muy distintivo. ¿Cómo imaginas un trabajo o para el cine, medio que según tú mismo has confesado te gustaría tratar?

Lo más parecido a cine que he hecho fue «La desaparición de Gonzalo guerrero», un episodio de la serie «Relatos del Nuevo Mundo» para la Sociedad Estatal «Quinto Centenario» en el año 92. Trasvasé el esquema de «Ciudadano Kane» a una peripecia histórica de la colonización del Yucatán. Vi «El Dorado» de Saura y «La conquista de paraíso» de Ridley Scott y encuentro en mi trabajo más interés narrativo y más substancia cinematográfica, aunque sea un cómic impreso. No me daría miedo la realización, sí la responsabilidad económica. Acostumbrado a resolverlo yo todo ignoro si sabría adaptarse al funcionamiento del tinglado.

¿Qué opinión tienes de los diversos métodos de animación a la   —8→   lectura? ¿Cuál es el papel del ilustrador en una actividad de este tipo?

La animación a la lectura es una necesidad en los tiempos que corren. En el fondo se trata de crear estímulos y agitación en torno al libro y esto alcanza al ilustrador. No me gusta -lo he manifestado en muchas ocasiones y distintas circunstancias, provocando desde simple incomprensión a enfados de órdago- que el dibujante (o dibujanta) aparezca ante los jóvenes como una especie de figura de circo que «sabe dibujar», obligado a encandilar a la concurrencia con los consabidos monos graciosos esbozados a base de grueso rotulador sobre grandes hojas de papel sujetas con pinza. Ya sé que estas intervenciones gustan con locura y gozan de éxito y aplausos. A mí me parecen una inmoralidad, siento vergüenza profesional.

También me apena comprobar que a veces se exponen trabajos de ilustración como elementos «decorativos». Está bien que se hagan exposiciones, pero con una motivación, con alguna forma de análisis... ¡Luego de lo que ha costado conseguir que las ilustraciones no sean el adorno del libro! ¿Cuál puede ser entonces el papel del ilustrador en animación? Cualquier enfoque pasa por la preparación de materiales con encargo previo, definido y con tiempo suficiente. Se me ocurren rápidamente dos posibilidades: animación, disfrute y participación sobre procesos gráficos creativos de la propia obra; ver, reconocimiento de la percepción de imágenes, o sea desarrollar sencillamente la mirada gozosa. (Me temo que estas son materias pendientes, también para papás, educadores, animadores y en general de toda sociedad).

¿Es el ilustrador un motivo más para leer?

Relativamente. Una cosa es el amor a la lectura. Otra el amor a las portadas e ilustraciones. Dos amores: El Libro.

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ArribaAbajoÁlbumes


ArribaAbajo¡Osito! ¿Dónde estás?

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Ralph Steadman.
Traducción de Catalina Domínguez.
Ed. Fondo de Cultura Económica.
Col. Los Especiales de A la orilla del viento.
México, 1994.

¡Osito! ¿Dónde estás? es el tercer álbum de Ralph Steadman aparecido en España. Los dos anteriores: Este es mi padre, en la Editorial Aliorna y Operación ratón, también en el Fondo de Cultura, son los dos trabajos que habíamos visto de este excelente ilustrador.

El presente álbum, presenta una historia llena de crítica y ternura. El osito de peluche de siempre, se convierte en la excusa para contar una historia sobre los juguetes y el consumo de los mismos. Grace no sabe lo que es un osito de peluche, se lo pregunta a su abuelo; por más que éste busca en la casa no encuentra el suyo. Deciden ir a comprar uno, pero ante su sorpresa, el empleado de la juguetería tampoco sabe qué es un osito de peluche. Ante la insistencia del abuelo, el empleado decide llamar al gerente de la tienda. Nadie imaginaba que él sería la solución.

Las imágenes expresionistas de inusitada fuerza y llamativo colorido, ilustran un texto que contiene la misma verdad y belleza que aquellas.

En definitiva, un álbum para todo tipo de lectores y, sobre todo, para que un abuelo y sus nietos vean compartidamente.

Daniel Gil



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ArribaAbajoLas grandes mascotas

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Lane Smith.
Traducción de Celestina Loyo.
Ed. Fondo de Cultura Económica.
Col. Los especiales de A la orilla del viento.
México, 1993.

A todos nos gusta soñar, inventar historias, viajar por mundos perdidos y escondidos en nuestros sueños y divertirnos, sin embargo no siempre encontramos con quién hacerlo; porque no nos gusta estar solos -aunque busquemos en ciertos momentos la soledad-. Necesitamos compartir nuestras quimeras, juegos, ilusiones y lo haces con alguien por quien sientes un gran cariño, un cariño muy especial y necesitas que ese cariño sea recíproco, pues de no ser así, no podríamos volar junto a ella.

Aunque parezca insignificante, tener una mascota es muy importante, sobre todo si se trata de la soledad.

Lane Smith es el autor e ilustrador de este álbum. Él nos enseña que el mundo de las mascotas es toda una vía láctea donde disfrutan gatos, ratas, serpientes, perros, hámsteres, grillos y niños.

El texto es muy escueto, por lo que predomina la ilustración, utilizando una técnica mixta. Los colores realzan los paisajes estrellados, en los que los niños aparecen pendientes de un hilo que sostienen las grandes mascotas, que juegan con los niños en la oscura noche.

Porque realmente sabemos que no solo los niños necesitan mascotas; quizá la más bella compañía para la ternura y la sensibilidad.

«La niña era pequeña y el gato enorme».

La ternura, el cariño, el afecto que necesitamos -¡Cuánto lo necesitamos!- transmitir y recibir, posiblemente el único hilo de conexión para la sensibilidad y el amor.

Mariola Rodríguez



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ArribaAbajoOtra broma de Élmer

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David McKee.
Traducción de Catalina Domínguez.
Ed. Fondo de Cultura Económica.
Col. Los Especiales de A la orilla del viento.
México, 1994.

La figura de un elefante de colores es ya conocida para los lectores de David McKee. En Otra broma de Élmer nos presenta de nuevo a un elefante bromista, siempre dispuesto a divertirse y a divertir a sus compañeros de manada.

Entre tantos elefantes grises Élmer destaca por su piel de colores y por su capacidad de dar un final alegre al día. Todo ello queda plasmado en las ilustraciones, en las cuales hay un contraste marcado por el color, llamativo y variado en el caso de Élmer y anodino y uniforme en el caso de los otros elefantes.

Para realzar este contraste David McKee utiliza una técnica muy cercana al expresionismo, al que incorpora ciertas formas esquemáticas -especialmente en los árboles-, con la que crea un mundo plástico próximo a los niños. Los árboles, los elefantes, las suaves colinas, la Luna... están configurados mediante unos trazos que pueden atraerles, ya que plasma un paisaje y unos personajes que, alejados de lo real, forman parte del imaginario infantil.

Teresa García



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ArribaAbajoTú y yo, Osito

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Martin Waddell.
Ilustraciones de Barbara Firth.
Ed. Kókinos.
Barcelona, 1996

Oso Grande y Oso Pequeño pasan la tarde juntos. Oso Grande tiene muchas cosas que hacer: ir a por leña, recoger agua, hacer la limpieza... Oso Pequeño quiere jugar pero sobre todo lo que más le gusta es estar con Oso Grande.

Así transcurre la tarde y mientras Oso Grande termina sus tareas Oso Pequeño se distrae esperando el momento en el que puedan jugar juntos.

Martin Waddell plasma esta tierna relación en la que el cariño, el respeto hace que el mundo adulto y el del niño se unan. Así nace la felicidad de estar simplemente juntos.

Las ilustraciones acompañan el texto creando un ambiente bucólico donde los personajes se ilusionan, ríen y viven en medio de la naturaleza. Además los delicados tonos pastel junto con los sencillos y expresivos trazos del dibujo que recrean un clima, se hacen indispensables para transmitir la ternura que desprende esta historia.

Jacinta Casado



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ArribaAbajoGrumic, el duende de las estaciones

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ArribaAbajoTell, el tragalágrimas

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Ignasi Roda Fabregas.

Ilustraciones de Carme Solé Vendrel y María Espluga.

Traducción de Jordi Serarols.

Ed. I.N.G. Edicions.

Col. Tusitala.

Barcelona, 1996.

Grumic, el duende de las estaciones y Tell, el tragalágrimas, son los dos primeros títulos que nos presenta la colección Tusitala, creada por I.N.G. Edicions.

Una colección infantil que nace ante todo, para despertarnos, para descubrir nuestros miedos, angustias, deseos... Para conocer sentimientos, inquietudes y obligaciones, que unas veces rechazamos y otras tenemos que aceptar, pero con las que convivimos diariamente.

Cuentos dirigidos especialmente a aquellas personas que decidieron abrir sus páginas. A ellas se las recibe con un cordial saludo y tan sólo se les pide -al finalizar la historia- que sean escuchados. Nos explican el porqué de las diversas situaciones por las que tenemos que pasar, intentan abrirnos los ojos y nos enseñan a mirar y analizar a nuestros amigos -o enemigos- y a nosotros mismos. Es aquí donde se encuentra la clave de Tusitala.

Ignasi Roda Fabregas es el autor de estos álbumes. Él, con una sensibilidad muy especial y con gran sutileza, juega con las palabras que pueden parecer confusas y las transforma en mares cristalinos, cargados de luminosidad.

El texto está escrito en letra grande y oscura; predomina notablemente el diálogo, por lo que da más movimiento y fluidez a la historia.

Nos presenta a Nona, una traviesa niña -que podrías ser tú- que va a ir apareciendo a lo largo de la colección, al igual que Grumic, personaje que va a intentar ayudarla en todos sus problemas.

En Grumic, el duende de las estaciones, el duende le demuestra lo que significa trabajar -pues algo tiene que hacer si no quiere ir a la   —14→   escuela- y Nona descubre que trabajar puede ser divertido (ir a la escuela también).

En Tell, el tragalágrimas, Grumic la presenta a la señora Muchipoco; la cual cuenta la historia de Tell, un niño que conociendo a Lagrim y el bosque de los lagos, descubre que las lágrimas del corazón -los sentimientos- son más importantes y necesarias que las lágrimas de la cabeza -tantas y caprichosas-.

Un papel muy importante en la colección, lo tiene Carme Solé Vendrel, ilustradora del primer álbum, y María Espluga quien aparece en el segundo junto a Carme. Ellas dan forma y color a los personajes, creando de un mundo imaginario, paisajes de nuestra vida real. Utilizan el óleo para crear imágenes muy vivas y llamativas; personajes perfilados por un pequeño lápiz y pinceladas alocadas que te transportan al mágico mundo de lo imaginario. También la acuarela, que introduce una historia dentro de otra historia, y aparece como sacada de un cómic (en el caso de Tell, el tragalágrimas).

Por último, os presento a Carme Romia y Agustí. Ella se encarga de la orientación pedagógica y nos enseñará el mágico mundo de los maestros.

¿Por qué no preparamos todos una maleta para guardar todos los cuentos y todos los sueños? Produciríamos la invasión de los tusitalas.

Tusitala, el inicio de una colección con la que vuelven a nuestros hogares y corazones -por aquellos que lo perdieron u olvidaron- el mundo de la imaginación que nos muestra realidades verdaderas del ser, especialmente de tu niñez.

Mariola Rodríguez



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ArribaAbajoHistorias de soles

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David Zabay.
Ed. Destino.
Barcelona, 1996.

Sol: estrella luminosa, centro de nuestro sistema planetario alrededor del cual describen su órbita los planetas con sus satélites, los asteroides y los cometas. Sale por el Oeste y se pone por el Este...

¿Pero no era al revés? -Mmmm... Quizás sí y quizás no. Cada sol tiene costumbres propias-. -¡Cómo!, ¿insinúas que hay más de uno?- Pues claro, ¿es que acaso no conoces al Sol Cherif, al Sol profesor, al Sol pintor o al Sol pirata? -No-. ¿Ni siquiera al Sol Tímido, ese que por la mañana se pone colorado porque todos le miran? -Tampoco-. Bueno, aún no es tarde para descubrir Historias de Soles, el nuevo álbum de la editorial Destino, escrito e ilustrado por David Zabay y galardonado con el premio Apel-les Mestres 1996.

Al abrirlo te sorprenderá una lluvia de cálidas imágenes con imaginativos rayos de humor que conseguirán secar las penas de los más desolados.

El texto, breve (que no escaso), acompaña a unas ilustraciones divertidas, rebosantes de imaginación y con una cierta tendencia abstracta.

Los colores cálidos se mezclan con los fríos y la realidad con la más pura fantasía en este álbum que sin duda te deslumbrará.

Seguro que ya estás deseando que se vaya la Luna para descubrir qué sol brillará mañana. Presta atención y no te dejes engañar por el Sol Tramposo, pues siempre está haciendo de las suyas.

Eva García



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ArribaAbajoEstirar la pata

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Babette Cole.
Traducción de Margarita Trias.
Ed. Destino.
Barcelona, 1996.

Abuelos, ¿por qué estáis tan viejos y arrugados?

Esta es una pregunta que todos alguna vez hemos hecho a nuestros mayores cuando nos vemos jovencitos y pensamos que nunca llegaremos a estar como ellos.

Por eso, en este libro dedicado a los que empiezan a hacer sus primeros pinitos en la lectura, se trata como tema el transcurso de la vida desde la infancia hasta la vejez sin olvidar la muerte. El después será una incognita que intentan resolver.

Las ilustraciones son lo más importante del libro. Expresivas, con gran colorido y un toque de humor, es decir, los ingredientes necesarios para llamar la atención de aquellos que están empezando a indagar en el mundo literario.

Si alguna vez se os ha pasado por la cabeza en qué os podéis convertir después de Estirar la pata aquí se dan algunas ideas originales.

¿Qué os parecería convertiros en una cebolla en vinagre?

Ana Mª García



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ArribaAbajoCuentos de Andersen

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Traducción de Javier Franco.
Ilustraciones de Lisbeth Zwerger.
Ed. Gaviota.
Col. La Gaviota Mágica.
Madrid, 1993.

Eacute;rase una vez que se eran ocho de los cuentos de Andersen metidos dentro de un libro, por lo que ese libro no paraba de moverse, ya que en su interior todos los personajes bailaban, reían y corrían de un lado a otro.

El Cuentacuentos que venía todas las noches no dejaba de contarles cuentos maravillosos a todos.

Los saltarines no paraban porque querían averiguar qué se escondía en La caja de Yesca; quizá estuviese dentro El regimiento del rosal. Mientras tanto unos pícaros engañabobos corrían por las calles llevando en las manos El traje nuevo del emperador, otros apilaban montones de colchones a la vez que murmuraban algo sobre La princesa y el guisante; con todo este trajín ya estaba oscureciendo y La pequeña cerillera aún no había conseguido vender sus últimas cajas de cerillas.

Cuando abrí el libro todos los personajes se quedaron mudos, excepto El Cuentacuentos que me invitó a que comenzase a leer, y así poco a poco conocí los secretos que escondía cada cuento.

El libro Cuentos de Andersen contiene unas fantásticas ilustraciones realizadas en tonos suaves que dan vida al libro por sí mismas; fue galardonado en 1992 con el Premio Gráfico, Mención Especial de la Feria del Libro Infantil de Colonia.

Los cuentos fueron seleccionados e ilustrados por Lisbeth Zwerger quien obtuvo en 1990 la Medalla Andersen por su trabajo como ilustradora de libros infantiles.

Marta Vidal



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ArribaAbajo¡Feliz cumpleaños, pequeño tigre!

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ArribaAbajoEl pequeño tigre y el osito en la ciudad

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Janosch.
Traducción de Antonio Martín de Diego.
Ed. Gaviota.
Col. Gaviota Junior.
Madrid, 1995.

Ediciones Gaviota ha publicado dos nuevas historias de unos viejos conocidos de los jóvenes lectores: pequeño tigre y osito. Janosch ya había publicado varias historias de estos simpáticos personajes, los más característicos del autor alemán, en Alfaguara Infantil.

«¡Oye, pequeño tigre!, ¿qué es una fiesta?» Osito nunca había estado en una. Pero aquel día era el cumpleaños de su amigo, el pequeño tigre, y había pensado en celebrar una gran fiesta a la que iba a invitar a todos los animales del bosque.

¡Osito descubrió lo que era fiesta! Cada uno de los invitados llevó alguna cosa, y todo resultó muy divertido, y desde luego peculiar. Al pequeño oso le gustó la celebración, pero organizarla llevó mucho trabajo, y terminó muy cansado...

Pequeño tigre y osito en la ciudad relata la primera visita de nuestros amigos a una ciudad. Viaje que resulta la excusa perfecta para dar las pautas básicas por las que han de regirse los viandantes. El pequeño tigre, que llevó la iniciativa de la excursión, y osito aprendieron rápidamente la lección, y al día siguiente llevaron a su amigo Pato el músico para enseñarle cómo se debe cruzar la calle.

Ambos libros son de pastas duras. El texto aparece en letras grandes y acompañado por ilustraciones de vivos colores y cargadas de movimiento.

En el segundo de ellos, se alternan partes de texto escrito a máquina con otras partes manuscritas. Además algunas palabras que aluden a los colores de los semáforos están escritas en el color al que se refieren.

Nuria Fernández



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ArribaAbajoEl hombrecillo de papel

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Fernando Alonso.
Ed. La Gaviota.
Col. Gaviota Junior.
Madrid, 1995.

Una niña se aburría de todos sus juguetes. Con un periódico inventó un hombrecillo de papel y salió al parque. Sus amigos se alegraron al verle y el hombrecillo comenzó a contar historias. De su boca salían escenas horribles: tragedias, miseria, hambre... Ante los ojos de los niños aparecía un mundo sin futuro y las lágrimas inundaron sus rostros.

El hombrecillo de papel se puso triste. Lo que contaba no hacía reír a los niños. Al pasar por una lavandería borró todas sus letras pero el hombre sin palabras no era feliz. Se refugió en el campo. Poco a poco su cuerpo se fue llenando de bellas palabras, de palabras nuevas que abrían un camino a la esperanza.

Fernando Alonso de una forma poética y sencilla nos enseña cómo las palabras pueden hacer llegar a los niños valores de solidaridad, justicia, libertad necesarios para poder crear una sociedad más humana.

Además su crítica al consumismo y su defensa de la imaginación se ve reforzada por las ilustraciones del propio autor.

En ellas un trozo de periódico cobra vida encarnando al protagonista del cuento. Los colores, el collage y los mismos dibujos se mezclan dando gran dinamismo y expresividad a la historia.

Jacinto Casado





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ArribaAbajoLibros


ArribaAbajo¡No echéis a Nanny!

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Nurit Zarchi.
Ilustraciones de Gitte Spee.
Traducción de Carlos Silveira.
Ed. Lóguez.
Col. La joven colección, n° 46.
Salamanca, 1996.

«Dorit pudo reconocer enseguida en su voz que a él no le gustaban los perros...» Después la separación, la madre de Dorit quería que aquel «nuevo hombre» ocupara el lugar del padre de ésta. Pero la niña, no admite la idea de que alguien a quien no le gustan estos animales, pueda pasar a ser miembro de la familia; lo cual hace aún más difícil para Dorit, aceptar la nueva convivencia que su madre le propone.

Cuando un día Nanny, la perra de Dorit es atropellada, Dorit se da cuenta que el nuevo hombre se interesa por la salud de la perra, y es entonces, cuando Dorit siente que este interés se dirige también hacia ella... Lo que acercará a ambos, padre e hija para vivir una vida común.

En este libro, dirigido especialmente a los más pequeños (6-9 años), la escritora israelí Nurit Zarchi, refleja a través de la niña protagonista, la situación a la que tienen que hacer frente los niños tras el divorcio de sus padres.

Carolina Alda



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ArribaAbajoEl abismo

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Gudrun Pausewang.
Traducción de L. Rodríguez López.
Ed. Lóguez.
Col. La joven colección, n° 47.
Salamanca, 1996.

Nadie pensó que podría volver a ocurrir. Los tiempos de Hitler, aquellos tan lejanos, habían quedado en la memoria de todos, y supuestamente no eran más que eso: recuerdos pasados.

Sin embargo, Gesa comienza a observar a su alrededor las vertiginosas transformaciones que su país, Alemania, empieza a sufrir. Y comprueba con horror cómo todo aquello que creyó historia va pudriendo y deteriorando las vidas de muchas familias, incluida la suya.

Los cambios se suceden uno tras otro. La nación pasa de una democracia a una dictadura. Bajo el nombre de «residencias» aparecen los antiguos campos de concentración nazis, donde se lleva a cabo una «limpieza» de la población: inmigrantes, disminuidos psíquicos, drogadictos, gente infectada del SIDA..., incluso todo aquel que se atreviera a actuar o a pensar en contra del régimen se arriesgaba a acabar tarde o temprano allí.

El Gobierno tiene el poder absoluto. Tiene poder sobre los medios de comunicación, los museos y bibliotecas, los colegios..., poder sobre las mentes. Personas que Gesa creía fuertes y seguras de sí mismas aparecen ante ella como simples marionetas, que se dejan llevar bajo el velo de la conformidad. Y los pocos gritos de protesta que surgen reclamando libertad y justicia son frenados inmediatamente a través de la inmensa mano de la autoridad.

Nadie pensó que podría volver a ocurrir. Nadie pensó que llegaría... El abismo.

Mónica Puentes



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ArribaAbajoEl coleccionista de mentiras

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Juan Mari Montes.
Ed. Lóguez.
Col. La joven colección, nº 45.
Salamanca, 1996.

La imaginación desbordante de los niños y la del propio autor son la nota común de los cuentos que componen El coleccionista de mentiras.

Cada pequeño personaje es un gran mundo en el que las experiencias de la vida diaria, el comportamiento de quienes están cerca de él (de forma esencial de los adultos y los «mejores amigos»), la televisión, la publicidad... dejan una huella especialmente profunda, lo que unido a su capacidad intrínseca y maravillosa de fantasear da lugar a aventuras sin precedentes, únicas...

Juan Mari Montes ha recogido en esta obra, que constituye su primera incursión en la Literatura infantil y juvenil, once de estas intrépidas aventuras en las que los principales protagonistas son los niños.

En todas ellas se tratan temas de actualidad tan comunes como los videojuegos, la sociedad de consumo, el fútbol, las «odiadas mates»...

Por otra parte, el humor es un rasgo presente a lo largo de todo el libro. Muestra de ello es el relato Secuestro del Rey Melchor en el que un grupo de amigos descontentos con el trato recibido de sus Majestades de Oriente ha secuestrado al Rey Fútbol y escriben una carta a sus compañeros exigiendo un rescate. Divertido, aunque con un matiz inquietante.

El joven y polifacético autor salmantino, conocido por su trayectoria en el mundo de la música pop española (como cantante y autor), ha logrado un libro para niños y adultos -ciertos detalles destinados en mi opinión más a estos últimos merecen especial atención-, que nos transmite con un guiño y una moraleja.

En cuanto a la forma, el texto tiene letras grandes y en esta ocasión no viene acompañado por ilustraciones.

El dibujo de la cubierta es obra de Juan Ramón Alonso (ilustrador al que en el pasado número de Babar dedicamos nuestra sección «Ilustrador»).

Nuria Fernández



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ArribaAbajoEl hijo de María

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Cecil Bodker.
Traducción de Laura Serrano.
Ed. Lóguez.
Col. La joven colección, n° 44.
Salamanca, 1996.

María espera un hijo que ha sido concebido como futuro rey de los judíos. Sus padres, Joaquín y Ana, creen que todo ha sido una invención de ella y no dan crédito a lo sucedido. Deciden llevarla fuera durante un tiempo a casa de su tía Isabel para que tenga al niño y las críticas del pueblo no vayan creciendo.

Sus tíos, Isabel y Zacarías, ante las mismas circunstancias son padres de un niño y conocen la noticia de María.

Al cabo de un tiempo regresa de nuevo a la aldea confirmando el avance de su nuevo estado.

La obligación a censarse supone una salida de la aldea por largo tiempo. Juntos, María y José, vivirán un encuentro con otra cultura y costumbres y tendrán a su hijo Jesús. Los problemas y persecuciones están al lado de la noticia, aunque no les impedirán vivir con felicidad nuevamente en Nazaret.

Cecil Bodker, gran narradora y galardonada con ilustres premios literarios se atreve en esta magnífica obra con una de las historias más conocidas que puedan citarse. Ésta es la vida de los personajes bíblicos María y José y el nacimiento de su hijo, Jesús de Nazaret.

Con un lenguaje sutil y excelente narrativa nos permite conocer todos aquellos aspectos de una religión, cultura y formas de vida cuyo origen se centra en la ciudad de Jerusalén.

Arancha Serna



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ArribaAbajoEl verano francés

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Jesús Caranzo.
Ed. Alfaguara.
Col. Infantil-Juvenil.
Madrid, 1996.

David es un pequeño chaval, que por causas ajenas a él (el divorcio de sus padres) tiene que ir todos los veranos a Burdeos. Cada año, al acercarse

el verano, a través de la mente de David siempre divagan los mismos pensamientos: «Papá, Charlotte, Burdeos y yo; otro verano aburrido».

David, al igual que en años anteriores, hubiese preferido quedarse en su lugar de origen, jugando al fútbol con sus amigos; pero aquello no podía ser, debía (al igual que años pasados), ir a aquella extraña ciudad sin niños, sin juegos callejeros, sin fútbol informal; pero con lo que David no contaba era con lo que le esperaba aquel verano.

A pesar de haber comenzado el verano como cualquier otro, todo comenzaría a cambiar cuando David vio a un chico pelirrojo que vivía en el edificio que se encontraba enfrente (un viejo edificio en el centro de Burdeos propiedad de Charlotte).

David consigue entablar amistad con aquel chico pelirrojo, que se llamaba Julien, era francés y vivía con su madre. Julien enseñó a David ciertos mundos que por aquel entonces le eran totalmente extraños. Pudo conocer extrañas aventuras frente al monitor y lo más importante fue que Julien enseñó a David el verdadero espíritu que caracterizó al pueblo francés en su día.

Este libro es muy interesante, pues logra transmitir el espíritu que caracterizó a toda una nación. Resulta llamativo lo conseguido que está la transmisión de las emociones en todos los personajes.

Aun teniendo un contenido sencillo, es interesante su lectura por el rasgo anteriormente comentado. ¿No has pensado cuál podría ser la primera impresión de un niño que por primera vez se pone delante de una pantalla de videojuegos? Puede resultar difícil de imaginar si no se ha experimentado en las mismas condiciones, es decir, siendo un niño; pero es más difícil intentar transmitirlo mediante un papel.

Son estos pequeños detalles los que hacen que una obra y su autor pasen de estar en el anonimato a dar el salto al mercado editorial.

Vannessa Gordo



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ArribaAbajoCuidado con el cóndor

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David N. Blair.
Traducción de Vivian Samudio.
Ed. Alfaguara.
Col. Infantil Juvenil.
Madrid, 1996.

Bartolina, nuestra protagonista, es una niña india que trabaja muy duro en el campo cuidando las tierras y las ovejas, para ayudar a su familia. Le ha tocado vivir unos momentos históricos de guerra y continua lucha por mantener unas tierras que siempre habían pertenecido a su pueblo y que ahora tratan de arrebatarles.

Por otra parte (el cóndor que da título a este libro) marca también el ritmo de la narración. Ave de gran tamaño y belleza entraña sin embargo peligros, y sobre ellos, vistos desde la perspectiva del pueblo indio nos advierte el autor. En esta historia, la presencia del cóndor representa el cambio que el hombre blanco intenta llevar a los lugares que conquista.

Más que la guerra, David N. Blair, pretende mostrarnos cómo la fuerza de la palabra escrita puede ayudar a los indígenas a defender sus derechos. Fuerza que pone de manifiesto, por ejemplo, en la belleza de la metáfora que hace el autor al comparar el gesto de escribir con un palo bailando en las manos de la señora, o al hablar de tejer con tinta.

Gracias a este libro he conocido algunas costumbres de un mundo que personalmente me apasiona, la «tribus india» por su particular forma de ver el mundo y vivir en él.

Mónica Morales



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ArribaAbajoLos armarios negros

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Joan Manuel Gisbert.
Ed. Alfaguara.
Col. Serie roja.
Madrid, 1996.

Pablo avanzaba despacio, sigiloso por el largo pasillo de la primera planta. Una espesa oscuridad, casi irrespirable, caía sobre él, le atrapaba poderosamente y a la vez le empujaba hacia aquel tenue resplandor que agonizaba en el interior de la habitación de los armarios. Había decidido que ese era el momento, y no otro, para entrar y desvelar el secreto que se ocultaba en aquella lúgubre estancia, una de las muchas que se cubría de polvo y soledad en la gran mansión donde su padre trabajaba como electricista.

Tres descomunales armarios negros y frente a ellos una sencilla mecedora de madera; ¿cuál será el enigma? Descubrirlo resultará difícil y arriesgado para Pablo y su padre, pues se verán envueltos en un mundo de tinieblas y maldad. Extraños personajes, irresistiblemente atraídos por los armarios, crearán una oscura trama cuyo final, sin duda, fascinará al lector.

Una vez más Joan Manuel Gisbert consigue atraparte con los hilos de la fantasía en un libro ameno del que difícilmente podrás librarte pues te somete desde el principio a un poder sobrenatural, misterioso. El ambiente creado por el autor no puede ser más adecuado: una solitaria casa, un niño sediento de aventuras, un misterio que resolver..., el resto lo pones tú, ¿te atreves?

Eva García



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ArribaAbajoEl libro del verano

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Tove Jansson.
Traducción de Jesús Pardo.
Ed. Siruela.
Col. Las Tres Edades, n° 47.
Madrid, 1996.

En una isla del Golfo de Finlandia los días no tienen por qué parecer eternos, aunque en ella sólo viva una pequeña familia; Sofía, al menos, no parece aburrirse, para ella el tiempo es un eterno diálogo con su abuela, una octogenaria solitaria, que fuma cigarrillos a escondidas y se encierra en su pequeña habitación cuando las personas le agotan.

El verano es una sucesión de aventuras y vivencias, no hay nada más importante que la pesca, o que la visita de un amigo de la abuela que siempre se presenta sin avisar, que no habla y que de vez en cuando deja un regalo en el embarcadero. Tampoco es menos importante el bosque mágico de la isla -que al igual que los habitantes del archipiélago, se ha hecho a sí mismo superando las adversidades del clima-, al que van Sofía, su padre y su abuela.

Todo tiene un sentido especial para Sofía, la isla y los que la habitan, que descubre lo difícil que es la vida, que se pregunta sobre la muerte. Pero, por encima de todo destaca su abuela, escultora de tallas de madera, que situada en el mismo lado del espejo le abre las puertas, responde a sus preguntas con más preguntas, sigue sus juegos y sobre todo la permite tomar sus propias decisiones y cometer errores, logrando así que su vida, al menos durante ese verano sea un recorrido alegre y amargo, real y mágico, donde lo más increíble es posible.

Teresa García



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ArribaAbajoCuando las panteras no eran negras

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Fabio Morábito.
Ilustraciones de Marina Seoane.
Ed. Siruela.
Col. Las Tres Edades, n° 45.
Madrid, 1996.

«Las panteras no siempre fueron negras. Al principio eran de color pardo, como los leones, no eran solitarias como ahora y tampoco cazaban de noche». Así comienza Cuando las panteras no eran negras y a partir de aquí empezamos a recorrer con la manada del llano de las acacias su camino hacia lo que hoy conocemos como panteras.

La huérfana empezará a introducir cambios en la manada como su costumbre antisocial de subirse a los árboles o tumbarse a mirar al sur sin que las otras pudieran saber por qué. Su desaparición más allá del río nos hará creer que la normalidad volverá al resto de la manada, pero no será así. Con la llegada de la sequía y la desaparición de los leones todas emprenderán viaje hacia el corazón mismo de la selva, hacia el descubrimiento de su verdadero color y carácter. El camino se cobrará sus víctimas pero hará aparecer dos nuevas especies: las panteras negras y los pumas. Pero no es ésta sólo una historia sobre la selva porque qué somos todos sino panteras pardas en busca de nuestro auténtico color.

Estrella Escriña



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ArribaAbajoMi padre

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Toon Tellegen.
Ilustraciones de Rotraut Susanne Berner.
Traducción de María Lerma.
Ed. Siruela.
Col. Las Tres Edades, nº 41.
Madrid, 1995.

La idea de un mágico universo paterno-filial, con todas las luces y las sombras que en él radican, sirve de hilo argumental a esta sorprendente historia, tan llena de sugerentes imágenes. La figura del padre aparece como todopoderoso anfitrión y partícipe de múltiples y disparatadas aventuras, magnificando sentimientos -los sueños del niño y el necesario y sutil poder de la imaginación son las piezas claves para deambular a través de estas páginas- un referente que cruza las barreras establecidas por el poder y el egoísmo del mundo de los adultos. Hay mucha filosofía de la existencia en este volumen que deambula por las etapas del devenir humano. Bajo una capa de sutileza llena de mensajes el autor nos lleva a contemplar la etapa de la vejez y la muerte como algo consustancial a la vida, un proceso inevitable en la línea de la trayectoria vital. Toon Tellegen (Den Briel, Holanda, 1941), autor de una importante producción de libros infantiles y en posesión de varios premios literarios, sabe cómo internarse por la psicología de los personajes transmitiendo toda una serie de valoraciones encaminadas a erradicar las negatividades que se presentan en la cotidianidad, los abusos de la historia, la defensa de la naturaleza y del hombre, en definitiva, la forma más hermosa de llegar hasta el corazón del niño e invitarle a construir un mañana mejor.

Pilar Quirosa-Cheyrouze



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ArribaAbajo¡Increíble Kamo!

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Daniel Pennac.
Traducción de Miguel Azaola.
Ed. S.M.
Col. El Barco de Vapor, Serie Roja, nº 91.
Madrid, 1996.

¿Qué era el inglés para Kamo? Absolutamente nada. Él lo odiaba, y no había sido capaz de aprender poco más de unas palabras, en todo el tiempo que llevaba estudiándolo. Lo que él no sabía es que el inglés se volvería una herramienta fundamental, para comunicarse con «Cathy». Catherine Earnshaw, era una corresponsal británica que le facilitó su madre para que aprendiera inglés de algún modo. Pero lo que Kamo nunca hubiese imaginado es que Cathy pudiera haberle calado tan hondo... Pero, ¿cómo enamorarse de alguien que vive en el siglo XVIII? ¿Existía realmente?... Y sus cartas, escritas con pluma de ganso y en papel antiguo, en inglés del siglo XVIII, ¿eran reales?... Sí, lo eran. Catherine Earnshaw, había sido y sería alguien inmortalizado en una gran novela.

Patricia López



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ArribaAbajoEl ratón, el sapo y el cerdo

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Erwin Moser.
Traducción de Carmen Bas.
Ed. S.M.
Col. El Barco de Vapor Serie Oro-Azul, n° 7.
Madrid,1996.

Erwin Moser nos muestra tres personajes de inocencia aplastante, en estos tres cuentos: ¿Dónde duerme el ratón?, ¿Quién da un beso al sapo? y ¿Qué tal le va al cerdo?

En el primero nos unimos a un pequeño ratoncito para encontrarle un lugar donde dormir; distinto pero no menos importante es el problema del sapo, que encuentra la necesidad de cariño (de amor), pero parece ser que no está muy ducho en este tema. ¿Qué tal le va al cerdo? es quizá el más sugerente de estos tres relatos, en el que nos cuentan toda una increíble semana, en la que nuestro amigo parece ser que tiene inquietudes de aventurero.

Erwin Moser no se limita a contarnos las historias sino que también es el autor de las ilustraciones, y es aquí donde borda sus relatos, con inocencia y blanca espontaneidad; sin lugar a dudas unas ilustraciones que cuentan más que el cuento, tal y como él sabe hacerlo.

En El ratón, el supo y el cerdo he encontrado algo más que tres cuentos de personajes entrañables, este es en sí mismo un juguete, una «máquina» de jugar con la imaginación, podríamos incluso titularlo: El Ratón, El Sapo, El Cerdo y El Grillo, ¿el grillo?

Miguel A. Dorado



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ArribaAbajoLisa Muchaprisa

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Martin Auer.
Traducción de Rosanna Terzi.
Ilustraciones de Axel Scheffler.
Ed. S.M.
Col. El Barco de Vapor Serie Oro-Azul, n° 8.
Madrid, 1996.

Martin Auer nos muestra en este libro con pequeños toques de gracia y ternura la capacidad de persuasión de una niña que simplemente con gritar y enfurecerse de rabia consigue todo aquello que se le antoja.

Sin embargo un buen día un pajarraco considerado el terror de los más pequeños se la lleva lejos donde ella no puede arrastrar a nadie con sus enfados.

Aun así Lisa sigue haciendo de las suyas allá donde pisa convirtiéndose incluso en una princesa de cuento de la que un príncipe queda prendado.

Juntos los dos se adentrarán en el mundo de la aventura y alcanzarán todos los retos que se propongan añadiendo antes un poco de imaginación y entusiasmo.

Es un libro muy ameno capaz de trasladarnos al mundo de la fantasía que abre nuevos horizontes a la imaginación de los más pequeños.

Natalia Martín



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ArribaAbajoEl día en que desapareció tía Marga

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Paul Maar.
Traducción de Marinella Tenzi.
Ilustraciones de Raúl.
Ed. S.M.
Col. El Barco de Vapor Serie Oro-Naranja, n° 11.
Madrid, 1996.

El lunes por la tarde, a las cuatro llamaron a la puerta de casa. Por poco no lo oigo, porque justo en ese momento, estaba pasando el aspirador. El aspirador de tía Marga, tiene por lo menos treinta años y suena como un demonio. Al fin escuché el ruido del timbre, me dirigí hacia la puerta, abrí. Fuera había un hombrecillo con uniforme gris, no era más alto que yo, y llevaba una enorme caja bajo el brazo. Cuál fue mi sorpresa al ver que lo que encerraba aquella caja, era un televisor. Tía Marga no habría encargado nunca ningún televisor.

El hombrecillo gris, lo dejó sobre la mesa de mi habitación, después lo intenté cambiar de sitio, pero era muy pesado. Como tía Marga no llegaba hasta tarde, me decidí por quedarme viendo la televisión. Acerqué una silla, comencé a comerme unas galletas que había escondido de tía Marga y encendí el televisor. Pasado un rato, sentí la presencia de alguien, me giré y me asusté espantosamente: ¡Tía Marga estaba en la puerta!, no la había oído al entrar.

A partir de ese momento todo fueron gritos, tía Marga se disponía a apagar el televisor, pero no acertaba con el botón, apretó uno de ellos y apareció en la pantalla una película de King Kong. Tía Marga estaba histérica, pero de pronto sucedió algo: el enorme mono de la película sacó su enorme mano y cogió a tía Marga; yo asustado apagué el televisor. Tía Marga ya no estaba aquí.

Sinceramente os animo a que leáis este libro de tapas duras, letra grande y fácil lectura, acompañado de ilustraciones asombrosas, donde se encierran otras tres historias tan increíbles como esta.

Ainhoa Galíndez



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ArribaAbajoCrónicas de Media Tarde

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Juan Farias.
Ilustraciones de Juan Ramón Alonso.
Ed. Gaviota.
Col. Trébol.
Madrid, 1996.

Las Crónicas de Media Tarde comienzan con un parto. La hija de un volatinero de ferias, llamado Damián, se puso de parto al lado de la fuente. Este hombre, después de hacer una cabaña y encender un fuego, talló a punta de navaja un santo, a San Cosme. Ante este santo todos los posteriores habitantes de Media Tarde hicieron volatines, en acción de gracias, para pedir un milagro... Pero San Cosme nunca hizo milagros en Media Tarde y, quizá por eso, poco a poco llegó la guerra. Pero llegó tan poco a poco que Juan de Luna no la vio llegar. Él era un niño cuando se enteró de que llegaba la guerra y se subió al campanario de la iglesia para verla llegar. Después aprendió que la guerra hacía irse a la gente al monte, como su padre, y venir a algunos soldados, un tanque, un camión y un capitán a caballo para llevarse comida. Cuando la guerra acabó, en Media Tarde sólo quedaban viejos. Algunos habían muerto en el frente, otros en el monte por huir de los soldados y los jóvenes se habían ido.

Las Crónicas de Media Tarde acaban con Justo, un viejo que, a pesar de estar solo, sigue tocando la campana de la iglesia, yendo a huero y, cuando puede, bailando ante San Cosme.

Las ilustraciones que Juan Ramón Alonso ha creado para acompañar el texto han logrado con su suavidad y expresividad que este libro sea una obra maestra de la Literatura infantil.

Las tres crónicas que conforman este libro han sido editadas anteriormente en tres libros separados en la colección «Las Campanas de Miñón», de la editorial Susaeta y también fueron ilustrados por Juan Ramón Alonso.

Ester García



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ArribaAbajoEl estanque de los patos pobres

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Fina Casalderrey.
Traducción de Mª Jesús Fernández,
Ilustraciones de Teo Puebla.
Ed. Edebé.
Col. Tucán, n° 82.
Barcelona, 1996.

Noema vive en una casa con su abuelo y con sus padres, pero su padre muchas veces no está porque se va de viaje.

Tiene una amiga que se llama Pili Canosa y es listísima, pero nadie es tan sabio como su abuelo, que fue pirata y que tiene un museo de cosas viejas que no son viejas porque brillan.

Noema quiere a su abuelo más que a nadie en el mundo, aunque su mamá le diga que hay que decir que se quiere a todos igual.

Ellos se cuentan todo; además al abuelo le faltan dientes como a ella y sabe jugar a morirse que es muy divertido porque se ríen mucho.

El estanque de los patos pobres es una bella historia que cuenta la especial relación que establecen una nieta y su abuelo, la sencillez con que tratan «las cosas» de las que los mayores no son capaces de hablar.

La vejez y la infancia están muy cerca la una de la otra, y quizá actualmente tendemos a alejarla. En muchos casos la sencillez y naturalidad que una y otra conllevan nos pueden hacer ver que en parte nosotros nos fabricamos nuestras a veces complicadas realidades.

Noema ahora tiene un hermano que se llama Pablo y un secreto, secretísimo que se ve por las noches desde su ventana. Seguro que te invita a que lo descubras.

MartaVidal




ArribaAbajoEl último sordo

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Roberto Santiago.   —38→  
Ilustraciones de Sergio García.
Ed. Edebé.
Col. Tucán, nº 83.
Barcelona, 1996.

Claudio, el protagonista de este libro, piensa que su padre está medio sordo. Si no, ¿por qué habiéndole dicho que no quería ir a clases de judo, le apuntó al día siguiente a un gimnasio de artes marciales?

No sólo eso, a Claudio últimamente no le dejan hablar, no toman en serio sus opiniones y decisiones, y ni siquiera en el «Teléfono del Menor» le comprenden.

La verdad es que desde hace algún tiempo él tampoco entiende nada. No comprende cómo a su compañero de gimnasio, Guillermo «el Gordo», le puede gustar tanto hacer judo. No entiende cómo Óscar, su mejor amigo, es el único capaz de ver un platillo volante en su jardín. Tampoco entiende cómo su padre sigue sin oír a pesar de la trompetilla para sordos que le regaló por el Día del Padre. Y mucho menos comprende a Belén, la guapísima hermana de Guillermo «el Gordo», que le pregunta si tiene novia y después le coge la mano. Aunque es la chica más bonita que conoce, a Claudio no le gusta nada.

¿O sí? ¿Acaso las clases de judo no tienen cosas buenas? ¿Su padre está tan sordo como parece? ¿No le gusta Belén tan sólo un poquito? ¡Qué complicado es todo en la vida de Claudio!

Roberto Santiago es un joven escritor de veintiocho años, que con este libro, El último sordo, consiguió llegar a la final del Premio Edebé de Literatura Infantil.

La edad de lectura recomendada para este libro es de nueve años.

David Saco



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ArribaAbajoIdeas de bombero

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Andreu Martín.
Ilustraciones de Horacio Elena.
Ed. Edebé.
Col. Periscopio.
Barcelona, 1996.

Carmen y Guillermo son una joven pareja de adolescentes. A Guillermo le gusta enredar, pero a Carmen más. A Carmen le encanta gastar bromas, que es la pasión de Guillermo. Imaginaros la bomba que forman juntos, cuando además los une algo más que la amistad...

Y puestos a imaginar, imaginaros a los dos metidos en medio de un lío de tres pares de narices, entre bromas y verdades, ladrones de bancos y padres desquiciados, ideas de bombero y chapuzas.

Iba a ser uno de los días más salvajes de su vida, y Carmen ni siquiera lo sabía. Se dirigía al pueblo de Guillermo para verle, y de paso gastarle una broma que había preparado con su padre, una de ladrones y policías. Pero los ladrones ya estaban en casa de Guillermo, y eran de verdad...

El resto no os lo pienso contar.

Sólo decir que me ha parecido un libro entretenido, en el que podrás encontrar risas y acción, golpes y enredos, suspense y amor, bromas y más bromas.

Pero sobre todo te encontrarás con que has pasado un rato agradable, que falta nos hace.

Sergio A González



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ArribaAbajoEl diccionario de Carola

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Carmen Gómez Ojea.
Ed. Edebé
Col. Periscopio, n° 38.
Barcelona, 1996.

A Nila no le van las cosas muy bien, vive con su hermana y el marido de ésta, desde que el segundo esposo de su madre la pegó, habiéndole hecho la vida imposible desde hacía tiempo, ya no le gusta estudiar y cuando parecía que había encontrado la pista que necesitaba para encontrar a la antigua dueña de un diccionario de latín que se había comprado y que llevaba buscándola bastante tiempo, a ésta parece darle igual que haya una chica que quiera conocerla, por lo tanto Nila está un poco deprimida.

Antes le gustaba escribir, ella sabía que iba a ser escritora, pero últimamente sólo escribía historias tristes y desagradables.

Un día el teléfono sonó y era para Nila, era la ahijada de Car (la antigua dueña del diccionario). Nila había hablado antes con ella por teléfono buscando en la guía a alguien con los apellidos que estaban escritos en el diccionario, y ésta había sido quien le había dado la dirección de Car. Iban a quedar para conocerse personalmente. A Nila, aunque sólo habló con ella dos veces, le gustó mucho por lo que la noticia de su muerte le impactó muchísimo.

Por este trágico motivo Car escribió a Nila invitándola a su casa y proponiéndola ser su nueva ahijada. Este cambio era el que necesitaba Nila.

Itziar Díaz-Maroto de Liniers





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ArribaAbajoHomenaje a Gianni Rodari

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ArribaAbajoGianni Rodari

Nació en Omegna, provincia de Varese en 1920. Obtuvo el diploma de maestro en 1937 y ejerció el magisterio durante algunos años. Durante la guerra militó en las filas de la resistencia. Después de la liberación se afilió al PCI y comenzó su carrera periodística dirigiendo el semanario L'ordibe Nuovo.

Su extenso y activo ejercicio del periodismo, que solo se interrumpe con su muerte, acaecida en 1980 en Roma, le llevó a colaborar sin pausa en diversas publicaciones, trabajando en L'Unitá desde 1947. Más tarde, en 1950 funda y dirige Il Pionere, un semanario para niños de inspiración democrática, participando también en la radio y la televisión. Desde 1968 a 1977 dirigió Il Jiornale dei genitori, revista mensual. Participó en las páginas infantiles del periódico Paese Sera y en la revista Il Corriere dei Piccoli. Así mismo, colaboró en otros periódicos y fue director de una colección de libros de educación.

En 1950 publicó su primer libro para niños, Il libro delle filastrocche. Su obra literaria, característica por su defensa de la imaginación y la fantasía para fomentar la creatividad en los niños, se presenta en favor de un nueva pedagogía y muy criticada por los defensores de la educación tradicional, incluye una larga serie de títulos: Le avventure de Cipollino (1950), Il treno delle filastrocche (1952), Gelsomino nel paese dei bugiardi (1959), Filastrocche in cielo e in terra (1960), Favole al telefono (1960), Il pianeta deglialberi di Natale (1962), Il castello di care (1963), La freccia azzurra (1964), Gip nel televisore (Premio Castello 1964), Il libro degli errori (Premio Rubino 1964), La torta in cielo (Premio Europa Dralón 1966), Venti storie piú una (1969), Le filastrocche del cavallo parlante (1970).

Obtuvo en 1970 el Premio Andersen, el más alto reconocimiento internacional en el campo de la Literatura infantil.

  —III→  

«Hace un año, antes de ver a Gianni Rodari, creía que se trataba de un hombre que sabía estar con los alumnos; en cambio, al verlo, he comprendido que era un hombre como ellos... Lo imaginaba quizás más grande y más alto pero cuando le he visto me ha parecido un chico como yo».

Alessandro Caposciutti, alumno de 2° en la Escuela Media de Arezzo.



  —IV→  

ArribaAbajoPaseos Aretianos

Entre críticos y editores (que son mejor termómetro que los propios escritores por su capacidad de anticipación) se viene hablando hace tiempo del resurgir de la literatura fantástica, de una vuelta a las lecturas maravillosas, absurdas, anticipadoras o sencillamente imaginativas. Hay quien dice que cualquier libro es literatura fantástica para un niño porque las cosas que en él se cuentan aún le son ajenas y desconocidas.

No cabe duda de que Rodari sabía que el suyo era un buen modo de motivar al pequeño lector que tiene dentro de su cabeza muchos de los libros que pueden ser leídos. Hay otros que, curiosamente, no están dentro de ella, y por ello le pueden resultar ajenos y fantásticos. ¿Y por qué mostrar los libros que ya se saben y no los que aún no se conocen?

Quizás porque es en lo que puede participar y con lo que puede crear e inventar. Quizás porque no son libros caídos del cielo sino propios y sumisos, con los que uno puede hacer lo que le apetezca. El niño, de por sí, ya es un ser ajeno al que se ha de integrar, y será mejor si es él el que puede realizar ese paso, sin que sienta que le atan algo a la muñeca. Puede aprender a jugar con lo que tiene sin tener que acostumbrarse a lo que vendrá.

  —V→  

La defensa de una pedagogía orientada a la creatividad fue la bandera que Rodari sostuvo durante los últimos treinta años de su vida. Sus esfuerzos fueron premiados con touches a uno y otro lado. La promoción directa quizás fueron los ya considerados «manuales de fantasía», aunque esto, al fin y al cabo, fuera simplemente un aviso a navegantes; más adelante, todos se lo encontrarían de frente y ya sería demasiado tarde. Sus libros, hay que decirlo, no fueron ni mucho menos los primeros en su estilo, ni siquiera en la tradición italiana. Sergio Tofano, uno de sus reconocidos maestros, llevaba algún tiempo escribiendo lo que Rodari quiso más tarde teorizar. Sin embargo, fue el promotor de una nueva corriente pedagógica que chocaba con un obstáculo: los propios pedagogos. Por lo demás, y si los niños tuvieran ese poder decisorio, el trato estaba hecho. Pero paradójicamente, los niños no son los dueños de su educación. También les es ajena.

Se puede decir que les han robado la capacidad de ser lo que son, gracias a un único afán -que no es malo, sino descontextualizado-: el del conocimiento, que prevalece sobre el fomento de lo que cada cual puede aportar.

¿Qué sentido tiene ese afán de conocimientos? Enseñar al niño lo necesario sobre la vida, la historia y el mundo en el que va a vivir de aquí en adelante, con plena conciencia. ¿Y quién le enseña a amar todo esto? Aquellos libros que no enseñan lo necesario sobre la vida, la historia y el mundo en el que va a vivir en adelante.

Aquí es donde entra en juego la literatura fantástica y el papel del animador.

Con Rodari, como si permitiera un uso ventajoso de su nombre y su historia, se puede justificar de manera convincente la enseñanza y el desarrollo de una lectura divertida y no conveniente, que sin embargo contiene las dos características. Es divertida en el sentido de que permite trabajar el aspecto lúdico de los   —VI→   libros, las historias que pueden ser cambiadas y aquellas que al leerlas, pueden provocar verdadero placer al niño que no sabe que eso se llama Literatura, y menos aún que es fantástica; y es conveniente en cuanto que favorece el primer contacto con el lector y fomentan su capacidad creadora, siendo a la vez espectador y personaje, es una lectura educativa sin ser pedagógica y permite al niño coger el libro y darle la vuelta, o arrancar sus hojas y hacer un nuevo puzzle con ellas.

El truco, la palabra mágica, es «hacer». No basta con enseñar, reconducir, orientar, o lo que es peor, obligar a leer. Para Rodari, lo único es «hacer». Ese ha de ser el propósito que mueva el trabajo de la Literatura. «Si queremos narrar antes tenemos que juntar palabras», dijo a sus pequeños oyentes en uno de sus paseos. La acción que propone Rodari no es fruto de un método que se podría considerar «venido de fuera», no es una estructura que salga fuera del propio niño, ni siquiera es una espontaneidad fabricada y medida, sino que ha de ser «natural». «Para juntar palabras» -seguía- «lo primero que tenemos que hacer es esto: cada uno de vosotros escribe una palabra en el papel, que luego me da... Palabras, palabras... ¡démonos palabras!» El constante cruce de señales entre Rodari y los niños era vertiginoso: todos proponían, todos detrás de otro, mil historias inventadas, que iban llevando a cuentos extraordinarios de los que se sentían responsables. El mérito no es en este caso del animador, sino del acontecimiento.

Muchas veces los juegos venían de repente y todos se montaban encima. Jugar con las palabras era, quizás, el más divertido de todos. Mezclarlas, cortarlas, pegarlas unas sobre otras, repetirlas o cambiarlas. No hay ningún mecanismo explícito de juego, simplemente surge una palabra tras otra y se van combinando hasta formar poesías, cuentos o retahílas absurdas. El niño salta como un resorte cuando se le propone el juego, aunque en un principio piense: «Si me dicen padre, he de decir madre. Si me dicen perro, he de decir gato. Si me dicen blanco, he de decir   —VII→   negro», pero luego, al decirle «gato» contesta «lapicero». A partir de este momento, las historias se suceden. Los niños tienen esta especial facilidad creativa que, si es tolerada, produce montañas de ideas e historias, a cada cual más diferente.

Rodari supo dar testimonio de esto, dándose cuenta de «la existencia del niño», pero sin pensar que era un buen salvaje. El paso de una a otra situación es difícil: uno, con treinta años encima, se da cuenta de que lo que hace es provocar que el niño ensarte una tras otra ristras de mentiras absurdas, mientras que éste entiende que le deja hacerlo e incluso disfruta con ello. Puede que note algo raro, pues para él, lo normal es sentir cómo alguien le saca de la cama y le hace arrimar la mano a la chimenea diciéndole: «¿Ves? Esto es el fuego, y quema. Así que no te acerques a él». El niño, asombrado, ha conocido el fuego que quema y repite para sí mientras vuelve a acostarse: «Fuego que quema, ¡hay que ver qué atrasados están!».

Pablo Cruz

Imagen



  —VIII→  

ArribaAbajoLa Mirada


A Gianni Rodari,
renovador de la pedagogía italiana.





Hay espacios -aparentemente vacíos-
que se llenan de gratas vivencias,
sugerentes y sabias oleadas de infancia
aquellos días de luz y de lecturas al sol,
en los que cruzabas umbrales adolescentes. 5  5

Cuentos para jugar con tu música
agua clara y de fontana, vida
desbordada, explorando sensaciones,
una arista, un matiz -entrañable Pinocho-,
la huella que deja un trazo de bolígrafo 10  10
en la piel, tu sed de clásicos encantamientos.

Renovadora savia
para la luz devota
de paisajes colmados de sueños.

Pilar Quirosa-Cheyrouze



  —IX→  

ArribaAbajo¿Rodari?



Me he encontrado señalado con el dedo
con el dedo.

Y no me han dejado hacer eso
       hacer eso.

Me han reprochado mi libertad  5
       con el dedo.

Y me ha dado una reja contra el reproche
¿tengo que sonreír?
¿tengo que sonreír?

En la calle camina un niño que cuenta cuentos  10
       ¿un niño?

Sobre una mesa Rodari escribía cuentos para niños
       ¿para niños?

Bajo la historia
encontré un dedo que cuenta cuentos  15
y mirando a ese niño que conduce mi mirada
       mi mirada cansada
       encontré
       la llave
      LA LLAVE.  20

Esa, sí, la del dedo, la de mi libertad, la de la reja
la de sonreír, LA LLAVE.

Miguel Ángel Dorado



  —X→  

ArribaAbajo¿Dónde está papá?

La verdad es que pensándolo bien todo tenía que pasar como pasó. Como muy bien dice el refrán «de lo que se siembra se recoge».

Yo vivía en un pequeño bosque, mis padres y mis hermanos siempre me acusaban (entre otras cosas) de lo despistado que era. ¡Y qué le iba a hacer yo! ¡Como si a mí me gustara perderme de noche al volver a casa!

Lo que ocurría es que me encantaba recogerles el trigo a las hormigas cuando se les caía algún grano, indicar a la abeja cuál era la flor más apetitosa, avisar a los animales de la zona de que no despertaran al oso cuando estaba hibernando... Y claro, me despistaba y no sabía volver a mi madriguera. Mi madre solía decirme que nunca habrá conocido un conejo más despistado.

La verdad, es que no me podía quejar, dentro de los pequeños problemillas de la vida cotidiana se puede decir que nuestra vida era de lo más alegre. Pero, claro, uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde... ¿Que qué pasó? Ya voy, ya voy, todo a su tiempo.

Era jueves, lo recuerdo porque había un loro en el bosque que se había escapado de una casa y sabía muchas cosas. Cuando te lo encontrabas por la mañana lo primero que te decía era el día de la semana (eso le hacía sentirse muy inteligente).

Bueno, pues eso, era jueves, hacía un buen rato que había amanecido, el sol brillaba como nunca, los pajaritos cantaban alegremente, las ardillas saltaban de árbol en árbol...

¡No puede ser! ¡No puede ser!, los gritos de mi madre me sacaron de mi estado contemplativo. Fui corriendo. Mi padre no estaba por ningún sitio y mi madre acababa de encontrar tirada la hoja de zanahoria que ella le había regalado cuando se habían casado. Ello significaba que algo muy grave había sucedido (mi padre nunca jamás se había desprendido de tan magnífica joya).

Lo estuvimos buscando durante tres días y no apareció. La vida en casa se hizo insostenible, todo eran lloros, gritos, desesperación.

Así que decidí ir a buscarle, ir al último lugar de la Tierra si era necesario. Me despedí de mi familia y emprendí el viaje.

Pero a las cuatro horas de caminar las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos, ¿a dónde iba? ¿qué estaba haciendo? Lo único que podía   —XI→   lograr era que también desapareciera yo.

Pues bien, aquí es donde recogí los frutos que había sembrado. Una luz muy potente empezó a brotar del suelo y, aunque parezca increíble, comenzó a hablar: «tienes muchos amigos en el bosque, todos ellos están pidiendo por ti, todos ellos desean que cumplas tu misión, por ello estoy yo aquí».

¿Qué eres?, le pregunté como pude, ya que me había quedado mudo de la impresión.

«Soy el deseo de los demás de que te salgan bien las cosas».

Entonces la luz se convirtió en una flecha y comenzó a caminar. Me llevó hasta una cueva muy oscura, allí vi en el suelo una especie de bola de pelo que resultó ser mi padre. Tenía los ojos abiertos pero estaba dormido, no, mejor dicho estaba hipnotizado. La luz se metió en su cuerpo y de repente despertó.

Así es como volvió la felicidad al hogar de la familia conejo.

¿Qué? ¡Ah sí!, me falta contar qué le habrá pasado a mi pobre padre.

PRIMER FINAL:

Lo que ocurrió fue que se había quedado mirando a una castaña que se movía en un árbol del bosque y se había hipnotizado él solo a sí mismo. Entonces, pasó por allí un oso que dijo: «debo ir a mi cueva a dormir», y, ¿qué hizo mi padre? Se fue a una cueva a dormir.

SEGUNDO FINAL:

Pues bien, la verdad es que no estaba hipnotizado como yo había creído sino que estaba dormido con los ojos abiertos. La explicación es muy sencilla, había probado una hierba muy rara que se encontró en la citada cueva y entró en un estado contemplativo hasta mi llegada (podéis hacer todo tipo de suposiciones sobre el nombre de dicha hierba).

TERCER FINAL:

Dicen que yo soy muy despistado, pero mi padre en esta ocasión me superó. Empezó a andar y sin darse cuenta apareció en un lugar desconocido, concretamente en la citada cueva. Allí se encontró con un búho, el cual acababa de aprender a hipnotizar con sus enormes ojos, entonces le preguntó a mi padre si podía experimentar con él y le dijo que sí. El problema fue que al búho le habían enseñado a hipnotizar pero no a despertar a los que hipnotizara.

Ana Mª Gordón



  —XII→  

ArribaAbajo¿Quiero ser mayor?

Ya estaba harta de leer cuentos infantiles. ¡Jo! Nadie se quiere enterar que ya he crecido, que soy mayor. Siempre me tratan igual, cuidado con la niña, esto no lo puedes hacer porque eres pequeña, vete a dormir, no lo puedes ver, haz esto, haz lo otro... ¡Ya estoy cansada de la misma historia!

Lo he pensado muy bien y a partir de ahora voy a hacer que respeten mi condición de persona mayor; así que voy a subir a mi habitación y cogeré esa preciosa mochila de Lucas (el pato), que me regaló mi abuela por mi cumpleaños. Me dirijo hacia mi habitación, cojo la mochila, pero... ¿qué meto en ella? Me siento en la cama y me pongo a pensar qué necesito para llevar a cabo mi plan, mi propia aventura como persona mayor. Pienso en mis padres y en los mayores que van al instituto de al lado de casa, para poder ver lo que siempre llevan en común. Reflexiono, imagino, doy una vuelta, me levanto..., no puedo llegar a ninguna conclusión; bueno da igual, abro la puerta del armario y miro al interior. Creo que el jersey amarillo vendrá bastante bien ya que puede refrescar y nunca se sabe, humm..., un pantalón vaquero, quizás otro jersey, sí, creo que sí,.., ¡anda!, se me olvidaba la colonia, el jabón, la pasta de dientes, el cepillo de dientes, el cepillo del pelo, el champú, algo de ropa de esa que no pueden ver los chicos (según mi abuela), y ya está.

Lo tengo todo esparcido por la cama y lo intento meter dentro de mi apreciada mochila. ¡Uff! Ha costado bastante pero lo he conseguido. Ahora tengo que hacer lo más difícil.

Bajo por las escaleras y voy al salón; antes me aseguro que no hay moros en la costa. Bien, todo en orden, puedo actuar. Me dirijo hacia el lugar donde se encuentra ese pequeño artilugio extraño que cuando mamá o papá lo meten en una extraña máquina llamada cajero, dando a unos botoncitos, dicha máquina les devuelve el sorprendente objeto y también les da un papel y billetes. He pensado en cogerlo porque nunca viene mal, y según tengo oído a papá la vida cada día es más insegura, ya no puedes ir tranquilo por la calle, y también me dicen que las niñas pequeñas no pueden llevar dinero, que el dinero lo tienen que llevar los mayores.

Vuelvo a observar el entorno, todo parece estar tranquilo. De pronto veo encima de la mesita marrón el móvil, que yo no se por qué mis   —XIII→   padres lo llaman así porque es un teléfono lo que pasa es que te lo puedes llevar donde quieras y funciona. Creo que es útil, porque de todas formas tendré que llamar a papá y mamá para decirles que estoy bien y para felicitarles por sus cumpleaños y por su aniversario. También lo utilizaré por si acaso alguna vez me encuentro en un apuro.

Me pongo mi gorra, miro por última vez el salón y salgo de la casa. En el jardín llamo a Rusky (que es mi perro, es muy bonito pero no sé qué raza es porque cuando lo dice mi padre no le entiendo, lo que sé es que es negro y muy grande), le miro y le pregunto si quiere venirse conmigo. Rusky ladra, entonces voy al garaje y cojo un par de latas para mi fiel amigo y..., ya está todo listo.

Salgo de mi casa, vuelvo la mirada atrás y me despido de mi casa, a partir de ahora voy hacia el mundo de los mayores.

PRIMER FINAL:

Estoy cansada de tanto caminar, esto no es tan divertido. Veo un banco en aquel parque, venga Rusky vamos a sentarnos a comer algo. Me siento, estoy aburrida, saco comida para mí y para Rusky, comemos. De pronto me acuerdo de que no he recogido mi habitación, hay ropa tirada por la cama..., ya verás mamá cuando vaya y lo vea, ¡uf!, no lo quiero ni pensar. Me pongo triste, de pronto un sonido continuo y molesto suena dentro de mi mochila, es el teléfono. Lo cojo.

-Pequeña ¿eres tú?

-¿Mamá?

-¿Qué haces con papá?

-No estoy con él, ya soy mayor, estoy buscando la vida.

-Pero, ¿dónde estás?

-Estoy con Rusky, en un parque, estamos bien, estamos merendando.

-Pero cariño, vuelve a casa.

-No, ya soy mayor, aunque no te lo creas, ahora tengo que actuar como un adulto, así que...

-Así que nada. Además ¿qué vas a hacer sin tu peluche favorito? Está aquí, solo, triste porque te has ido y lo has dejado...

-Bueno, mami, pero tienes que saber que soy mayor, pero tengo un problema... no sé dónde estoy.

-No te preocupes yo te encontraré.

SEGUNDO FINAL:

Parece que comienza a anochecer. Paso por delante de una pizzería,   —XIV→   tengo hambre. Busco una máquina cajero, la encuentro. Meto el extraño objeto en aquella máquina, en una pantalla salen unas letras..., no sé qué debo hacer. Doy a las teclas sin saber qué estoy haciendo y la estúpida máquina me escupe mi objeto. La miro extrañada, le saco la lengua, ¡qué tonta!, no creo que ahora no esté bueno aquel objeto, de todos modos voy a probarlo. Uag, qué asco, no me extraña que la máquina me lo escupa.

Rusky ¿Por qué ladras? Miro y veo a un hombre que se acerca hacia mí, tengo miedo, salgo corriendo, ¡Rusky, ven, sígueme! Rusky viene detrás de mí. Comienzo a correr sin tomar ninguna dirección fija. Cuando comienzo a sentirme cansada me paro. Al observar mi entorno, todo me resulta muy conocido..., estoy en la puerta de casa.

TERCER FINAL:

Comienzo a caminar hacia el mundo de los mayores. A medida que me voy acercando el cielo se vuelve cada vez más gris, comienza a levantarse una brisa gélida y me siento invadida por una sensación de soledad y tristeza.

Cuando giro la cabeza puedo comprobar que Rusky ha desaparecido, ¡Rusky, Rusky! ¿Dónde estás? ¿Por qué me abandonas? Estoy muy triste, pero sigo caminando, tengo que llegar al mundo de los mayores. El camino se vuelve a cada paso más duro, cada vez resulta más difícil seguir el camino. Estoy sola, no hay nadie ¿Dónde están los mayores? ¿Por qué no aparecen? ¿Es que no les da pena un ser indefenso en un medio tan hostil? ¿Por qué todo es tan frío y gris? ¿Es que acaso los mayores no se quieren entre ellos?

Estoy muy triste, pensaba que ser mayor iba a ser más divertido que ser pequeña, pero pensándolo mejor prefiero ser lo que soy, pequeña. Quiero volver, vuelvo hacia atrás por el mismo camino que he recorrido, pero resulta que detrás de mí ha desaparecido el camino. ¿Qué puedo hacer? Yo no quiero ser mayor, yo no quiero ser mayor, yo no quiero ser mayor...

-Despierta pequeña, sólo ha sido un sueño, papá ya está aquí para cuidar de su tesoro.

Lo único que hice fue abrazar a mi padre y respirar aliviada, tan solo había sido una pesadilla.

Vanessa Gordo



  —XV→  

ArribaBibliografía

PUBLICADOS EN ESPAÑA.

-Gip en el televisor. Barcelona. Lumen (ag.). Barcelona, 1991. Los grumetes de la Galera. (Gip nel televisores e oltre stories in orbita, 1962).

-Cuentos por teléfono. Barcelona, 1973. Juventud. (Favole al telefono, 1962).

-Cuentos escritos a máquina. Madrid, 1978. Alfaguara. (Novelle fatte a macchina, 1973).

-Cuentos para jugar. Madrid, 1980. Alfaguara. (Tante stories per glocare, 1971).

-Atlanta. Barcelona, 1982. Los Grumetes de la Galera. (Atalanta, 1982).

-El libro de los porqué. Barcelona, 1984. Los Grumetes de la Galera. (Il libro del perché, 1984).

-Gelsomino en el país de los mentirosos. Barcelona, 1986. Bruguera. (Gelsomino nel paese del bulgiardi, 1970).

-Las aventuras de Tonino el invisible. Barcelona, 1986. Los Grumetes de la Galera. (Le avventure di Tonino invisible, 1985).

-Las aventuras de Cebollina. Barcelona, 1986. Bruguera. (Le avventure di Cipollino, 1957).

-La flecha azul. Barcelona, 1986. Los Grumetes de la Galera. (La freccia azzurra, 1954).

-Los enanos de Mantua. Madrid, 1986. El Barco de Vapor, S.M. (I nani di Mantova, 1980).

-La tarta voladora. Barcelona, 1987. Los Grumetes de la Galera. (La torta in cielo, 1966).

-Érase dos veces... el barón Lamberto o los misterios de la isla de San Giulio. Barcelona, 1987. Los Grumetes de la Galera. (C'era due volte il barone Lamberto, 1978).

-El juego de las cuatro esquinas. Madrid, 1987. Espasa Calpe. (Il gioco del quattro cantoni, 1980).

  —XVI→  

-La góndola fantasma. Barcelona, 1988. Los Grumetes de la Galera. (La gondola fantasma, 1974. Giornale del Genitore n° 1).

-Los negocios del señor Gato. Barcelona, 1988. Los Grumetes de la Galera. (Gli affari di signor Gatto, 1972).

-Los viajes de Juanito Pierdedías. Barcelona, 1988. Los Grumetes de la Galera. (I viaggi di Giavannino Perdigiorne, 1973).

-Los pequeños vagabundos. Barcelona, 1988. Plaza & Janes. (Piccolo vagabundi, 1981).

-El libro de los errores. Madrid, 1989. Espasa Calpe. (Il libro degli errori, 1964).

-Cuentos largos como una sonrisa. Barcelona, 1990. Los Grumetes de la Galera. (Fiabe lunghe un sonrriso, 1987).

-El planeta de los árboles de Navidad. Madrid, 1994. El Barco de Vapor, S.M. (Il planeta degli alberti di natale, 1962).

-Vint rondalles més una. Barcelona, 1987. Aliorna. (Venti stories piú una, 1969).

-El planeta Hache Zeta. Barcelona, 1993. El Arca de Junior.

-Por qué los reyes son reyes. Madrid, 1994. El Club de la Imaginación.

-El gato parlante y otros cuentos. Madrid, 1994. El Club de la Imaginación.

-Luna de carnaval. Madrid, 1994. El Club de la Imaginación.

LIBRO PARA EDUCADORES.

-Ejercicios de fantasías. Barcelona, 1987. Aliorna Teoría y Práctica. (Esercizi di Fantasia, 1981).

-¿Quién soy yo? Primeros juegos de fantasía. Barcelona, 1989. Aliorna. (Chi sono lo?, 1987).

-Gramática de la fantasía. Barcelona, 1989. Aliorna. (Gramatica della Fantasia, 1973).







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