21
Sobre la influencia horaciana en el tratamiento de las estaciones, véase A. Kenwood, «The Seasons and Some of their Sources in Meléndez Valdés», en J. R. Ellis, ed., Australasian Universities Language and Literature Association: Proceedings and Papers of the Thirteenth Congress Held at Monash University 12-18 August 1970 (Melbourne, AULLA y Monash University, 1971), pp. 468 ss.
22
Cadalso: el primer romántico «europeo» de España (Madrid, Gredos, 1974), pp. 87 ss.
23
En esta cita y las siguientes, las cursivas son mías.
24
Los Basia de Johannes Secundus se editaron en Leyden en 1757 junto con obras de otros poetas neolatinos en un tomo que bien pudo haber utilizado Meléndez. Sobre este particular y Los besos de Amor de Batilo, véase la ed. crítica, I, 293 ss.
25
«A Sweet Disorder: Atomistic Empiricism and the Rococo Mode of Vision», en Studies in Eighteenth-Century Culture, 7 (Madison, University of Wisconsin Press, 1978), 458.
26
Hay, por supuesto, formulaciones semejantes en otros muchos poetas anteriores entre los cuales citemos a los siguientes: «Tutta la mis florita e verde etade / Passava...»
(Petrarca, Rime, II, Son. XLVII); «Sic aevi, mea lux, tempora floridi / carpamus simul: en iam miserabiles / curas aegra senectus / et morbos trahet, et necem»
(Johannes Secundus, Basium XVI); «La verde primavera / de mis floridos años / pasé cautivo, amor, en tus prisiones»
(Lope de Vega, La Arcadia, ed. Edwin S. Morby [Madrid, Castalia,1975], pp. 449-450). Ninguno de estos poetas, sin embargo, insiste tanto como Meléndez en la huida de la juventud.
27
Llama la atención la coincidencia de motivos entre los versos de 1782 y el comienzo del Soneto VII de Milton: «How soon hath Time, the subtle thief of youth, / Stolen on his wing my three-and-twentieth year! / My hasting days fly on
with full career, / But my late spring no bud or blossom shew'th»
. Sin embargo, en su desarrollo subsiguiente los dos poemas se diferencian profundamente. Si Meléndez conocía, como bien pudo conocer, el soneto inglés, el número veintitrés podría ser reminiscencia literaria en vez de declaración autobiográfica, en cuyo caso sería aún más notable el afán rejuvenecedor del poeta, quien en 1782 cumplió veintiocho años.
28
Cf. Cadalso, Carta a Augusta: «Yo mismo, cuando niño / (pasé aquel tiempo alegre como sueño), / fui visto con cariño / de una deidad, que me llamó su dueño»
( BAE, LXI, 261).
29
El arco y la lira. El poema. La revelación poética. Poesía e historia (México, Fondo de Cultura Económica, 1956), p. 57.
30
Cf. Amado Alonso, Materia y forma en poesía (Madrid, Gredos, 1965), p. 30: «El poeta en trance de inspiración comienza por una anormal tensión sentimental, un estado de su sentimiento que quiere salvarse de la fugacidad
de la mera existencia psíquica, haciendo de sí mismo una construcción autónoma»
.