Escucha.
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| No vengo, aunque ofendido, a lamentarme | |
| de tu fiero
desdén, porque Acciolino | |
| ignora de las quejas
el lenguaje; | 80 |
| tampoco a recordar la preferencia, | |
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con que te complaciste en mi desaire, | |
| Eligiendo a Bautista
por esposo; | |
| pues no consiguió entonces agraviarme
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| como mujer tu femenil capricho: | 85 |
| mas, como vencedor,
quiero el ultraje | |
| vengar con que un débil prisionera
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| se atreve a mi poder para insultarme. | |
| Tú has
despreciado en público, insensata, | |
| la oferta de
mi mano y mis piedades; | 90 |
| Tú preferiste que tu
patria fuese | |
| objeto de mis iras, al enlace | |
| con que
yo, degradando mi grandeza, | |
| olvidé mis rencores
para honrarte. | |
| Por tu obstinada resistencia he visto
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| mi clemencia ofendida por tu padre; | |
| he sufrido
las necias amenazas | |
| de tus conciudadanos miserables;
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| y en fin, he tolerado que Leopoldo, | |
| protegiendo su
audacia, rebelase | 100 |
| contra mí la obediencia de
las tropas | |
| que siguieron mi suerte en los combates.
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| De mi bondad estoy avergonzado; | |
| mis continuos agravios
son tan grandes, | |
| que con la posesión de tu hermosura
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| apenas lograrán recompensarse. | |
| A ella aspiro:
resuelto a conseguirla | |
| estoy como enemigo o como amante;
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| entre la fuerza y el amor elige | |
| como tu corazón
has de entregarme. | 110 |