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ArribaAbajo Palabras de agradecimiento

Rodolfo Godino


Algunas de las oscuras leyes de la casualidad y tal vez de la simetría de los sucesos -más inescrutables aún- se han cumplido en estos días. Trataré de explicarme.

Primero: que el homenaje que se acaba de rendir a Carlos Mastronardi coincida en día y hora con la entrega de este premio es, al menos, curioso: él fue el amigo y poeta impar a quien debo el primer comentario sobre mi primer libro y el generoso prólogo del segundo.

Esto sucedió hace cuarenta años y el hecho de estar reunidos aquí en el mismo espacio, parece indicar que su apoyo no ha cesado. Y segundo, porque hace también cuarenta años, en protocolar silencio y vigilado por el perfil aquilino del presidente Frondizi, recibí en este mismo escenario excesivo el Premio Nacional de Poesía Iniciación, recompensa por el aún inédito primer libro, jóvenes muestras de ese trabajo fantasmal no redituable en este reino.

Creo haber honrado esa confianza, como espero hacerlo con la que hoy me señala la Academia Argentina de Letras y que de algún modo anuncia en mi interior que otro de los muchos círculos se ha cerrado, a cuatro décadas de distancia.

Como ayer siento la necesidad de afirmar lo que fue una elección de vida, celebrando la síntesis y esencia de las artes, tentado incluso de ensayar definiciones, desoyendo aquella sabia y seguramente anónima percepción: a la poesía no se la define, se la reconoce.

No cabe hoy aquel silencio, tal vez porque alcancé cierta mayoría de edad, tal vez porque el tiempo me ha enseñado que lo que no se nombra no existe. Sin embargo, no avanzo en lo anecdótico y resisto a definiciones seguramente improbables, porque es justo que nada distraiga mi gratitud, ni el deber de dejar expuesta mi nostalgia por quienes, aunque ya invisibles, también están en esta sala: Mastronardi,   —306→   Victoria Ocampo, Basilio Uribe, Mujica Lainez, Raúl Gustavo Aguirre, Vocos Lescano, Augusto Raúl Cortázar, Girri, Olga Orozco, Sara Gallardo, Murena y tantas otras vidas irrepetibles entregadas a la corriente misteriosa de las palabras y cuya amistad y ayuda seguiré guardando en el tiempo.

Gracias a todos.