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11

La descalificación total del enemigo, a quien nada se concede y reconoce de positivo, corresponde a ese apuntado maniqueísmo y se muestra en casos como los de las págs. 112: «tigres populares [que] son los dueños de Torremar»; 113: «los matarifes públicos de este día» (el del asalto al barco Satanás, convertido en prisión flotante); 125: «fauna de la especie más despreciable y ruin» (los que la prensa republicana denominaba heroicos milicianos); o 134: «jauría de bandidos» (los nuevos policías de Torremar).

 

12

Vid. el apartado «Hablemos del Tremendismo», págs. 107-114 de mi libro Historia de la novela española entre 1936 y 1975 (Madrid, Castalia, 1979). Unas palabras de Tomás Borrás en 1944 convienen también a Retaguardia, son éstas: «Me preocupa el origen de tanta dureza y aflicción. [...] Y acude al recuerdo nuestra guerra, la revolución roja, y esta otra guerra de los demás. Así se comprende una actitud primeriza. El asco de lo presenciado y sufrido produce este rebote. No puede ser almibarado quien sólo sabe de la miel que le untaron para que le devorasen las moscas. Se ha hablado, entre los mismos jóvenes, del estilo brutal, y de sus justificaciones. Si Cela, García Serrano, García Suárez y tantos otros (yo mismo, en Chekas de Madrid), hemos hablado tajante y crudamente, no se tome a delectación por lo morboso, sino a propósito revulsivo».

 

13

Durante algún tiempo Concha Espina continuó novelando sobre la Guerra Civil española y de ello son muestra los títulos siguientes: 1938, Libertad y esclavitud: diario de una prisionera («en este libro contaba mi madre cosas tan reales, que después de una primera impresión a la que casi la obligaron, no quiso reimprimirlo», informa Josefina de la Maza en pág. 201 de su libro Vida de mi Madre Concha Espina, 1957); 1938, Las alas invencibles. Novela de amores, de aviación y de libertad, que fue concebida como «homenaje a la gloriosa aviación nacional»; 1939, Luna roja. Novelas de la revolución (son tres novelas cortas: El dios de los niños, El hombre y el mastín, La carpeta gris. Esta última había aparecido en 1938 como número 2 de la serie «Los Novelistas. La novela de la guerra», San Sebastián); 1941, Princesas del martirio (la historia del cautiverio y muerte por fusilamiento de «tres enfermeras predestinadas -Octavia, Pilar, Olga-, princesas por aquel tormento de su pasión y muerte, insignes en el álgido suplicio de la dictadura roja en España»).

 

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El premio Nacional de Literatura al que concurrió y que obtuvo Mr. Witt en el Cantón pedía como asunto «un episodio de la segunda mitad del siglo XIX»; formaban el jurado: Antonio Machado (como presidente) y Pío Baroja, Pedro de Répide, José Montero Alonso y Ángel González Palencia (como vocales). La novela de Sender vio la luz en 1936, de mano de Espasa-Calpe.

 

15

Titulado Primera de acero (Madrid, ediciones del Quinto Regimiento, 1937).

 

16

La traducción inglesa (The War in Spain), debida a Peter Chalmers, prologuista además del volumen, salió en Londres, de mano de Faber and Faber. La traducción francesa (Contre-attaque en Espagne) salió en París (ignoro traductor y editorial). La primera edición española completa la ofreció ediciones Nuestro Pueblo, que era editorial «controlada estrechamente por el partido comunista español» (según confesión de Sender en 1978).

 

17

Jorge Campos, Sender, escritor proletario (pág. 5, nº 424 de «Ínsula», Madrid, 1982).

 

18

Pág. 385 de Contraataque en la edición de Almar (Salamanca, colección «Patio de Escuelas», 1978), por la que cito en adelante.

 

19

Rivera, La persecución religiosa en la diócesis de Toledo (1936-1939) (Toledo, 1958; dos tomos; prólogo del cardenal Plá y Deniel); Getino, Mártires Dominicos de la Cruzada Española (Salamanca, 1950). El libro de Montero (publicado por la Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid) se ocupa de la persecución religiosa en toda España.

 

20

Contribuyó a la letra del «Cara al sol» (el himno de Falange Española) con parte de la estrofa dedicada a los compañeros caídos; lo cuenta el propio Foxá en Madrid de corte a cheka, (pág. 1158 de la edición que ofrece, y utilizó, Joaquín de Entrambasaguas en el tomo IX de Las mejores novelas (españolas) contemporáneas, Barcelona, Planeta, 1963).