1
En: Centroamericana, 6/7, Roma, Bulzoni, 1996, pp. 119-126.
2
Nuestras citas corresponden a: M. Á. Asturias, «Cuculcán», en: Leyendas de Guatemala, Madrid, Alianza-Losada, 1990, pp. 73-136.
3
Recordamos que era el periodo en que Asturias estudiaba en La Sorbona bajo la dirección de George Reynaud.
4
Consideramos como símbolo el definido por Morier: «un objeto concreto escogido para significar una u otra de sus cualidades dominantes»
. Cf. H. Morier, Dictionnaire de poétique et de rhétorique, Paris, Presses Universitaires de France, 1975.
5
Cf. Á. Helbo, «Per una specificità della rappresentazione teatrale», en AA. VV., Semiologia della rappresentazione, Nápoles, Liguori, 1979, pp. 69-81.
6
En la leyenda asturiana Cuculcán es el Sol que marca el paso del tiempo, mientras Quetzalcoatl, Kukulcán o Cucumatz para los nahuas, mayas y quichés respectivamente es la Serpiente Emplumada que flotó en las aguas primordiales que dieron origen al mundo.
7
Deícticos son todos los elementos referenciales que unen el enunciado al contexto de la enunciación e incluyen a los prosémicos que se refieren específicamente al espacio escénico.
8
Cf. Jansen, «Esquisse d'une théorie de la forme dramatique», Langages, 12, 1968.
9
Recordamos que la semiótica teatral estudia tanto el T. E. (Texto Espectáculo) como el T. D. que contiene virtualmente al primero y que de hecho es el único analizable dadas las innumerables variables que se dan en cada representación.