11
Véase lo que dice en el Cato Maior, 49:
| «At illa quanti sunt animum, tanquam emeritis stipendiis libidinis, ambitionis, contentionis, inimicitiarum, cupiditatum omnium secum esse secumque, ut dicitur, vivere!» |
| (Cato Maior, de Senectute. «Ed. de Pier Marco Rossi. 2.ª ed., Milano 1915). | ||
12
|
«... si celeris quatit [Fortuna] / pinnas, resigno quae dedit et mea virtute me involvo probamque / pauperiem sine dote quaero». |
| (Odas, III, 29, vv. 53-56). | ||
Desde luego, el fragmento recuerda la autarquía estoica -el refugio de sí mismo. No se piense, sin embargo, que nosotros queremos adscribir al independiente Horacio al estoicismo. El poeta confiese explícitamente esta voluntad de independencia en la Epístola primera del libro I (cf. especialmente, vv. 13-14).
Pueden verse otros textos de Horacio que, de manera más o menos clara, aluden a este tema: Odas, II, 2 y 16; Epistulae, I, 1.
13
«...primum
argumentum compositae mentis existimo posse consistere et
secum morari»
(Epistulae, II, 1. Lettere e Lucilio. Libro primo. Epp. I-XII. Ed. de G. Scarpat,
Brescia, Paideia, 1975, pp.
46-48).
En otro lugar,
Séneca nos dice que la actividad propia del sabio consiste
«in se reconditur, secum
est»
(Ibid., IX, 16,
ed. cit.,
p. 222).
Tenemos que decir que Francisco Rico ha visto en Horacio, Séneca y Persio la fuente del Vivir quiero conmigo de Fray Luis. Pero no sabemos qué textos concretos ha señalado, pues sólo conocemos esta opinión a través de las notas que tomamos en la conferencia pronunciada el 11 de diciembre de 1979, en Salamanca, con el título de «Tradición y contextos en la poesía de Fray Luis».
Persio trata el tema -difuminadamente- en la Sátira III.
Con todo, como creemos demostrar en el texto, el problema es bastante más complejo. Hay que tener presente la tradición de la literatura cristiana (S. Agustín, S. Buenaventura...).
14
Para Epicteto la
felicidad reside en la tranquilidad de espíritu, que
«consiste en no desear sino lo que
depende de nosotros mismos»
, esto es, las operaciones del
espíritu, que han de estar sometidas al hombre. Ello lleva
consigo el desprecio de los bienes externos. Cf. Epicteto, Máximas.
Trad. de Antonio Brun, en el
vol. titulado Obras de moralistas
griegos (Madrid, Vda. de Hernando,
1888), cap. 27, p. 360.
15
Marco Aurelio,
como Séneca, considera que la ocupación más
noble es el cultivo de la filosofía, que «consiste en preservar el guía interior,
exento de ultrajes y de daños, dueño de placeres y
penas..., sin valerse de la mentira ni de la hipocresía, al
margen de lo que otro haga o deje de hacer...»
Cf. Marco Aurelio,
Meditaciones, Trad.
de Ramón Bach Pellicer (Madrid, Gredos, 1977), lib. II, 17, p.
66.
El hombre, por tanto, debe concentrarse en sí mismo, en continua observación del propio espíritu (del guía interior). Cf. también lib. III, 4, p. 72.
16
De vera religione, cap. 39, 73. En Obras de San Agustín. Versión, introducción y notas de Victoriano Capanaga. Reimpr. BAC, 30 (Madrid 1956), t. IV, p. 158.
17
Quizá nadie
como San Agustín para hacernos comprender el paso de la
mentalidad pagana a la clásica. Él, que había
creído que la vida feliz consistía en vivir conforme
«id quod in homine
optimum est»
, es decir, la razón, se
retracta y piensa que hay que vivir «secundum Deum..., ut
possit ad beatitudinem pervenire»
. «Retractationum»
, en
los preliminares de Contra Académicos.
Ed. cit. de la
BAC
(n. 21), t. III, p. 68
(Madrid 1951).
18
Itinerarium mentis in Deum. Obras de San Buenaventura. 2.ª ed., BAC, 6 (Madrid 1955), t. I, cap. I, 2, p. 566.
Que todo lo que estamos diciendo en el texto era lugar común entre los escritores cristianos, se desprende de los testimonios de otros autores recogidos por S. Buenaventura -testimonios que propugnan una interiorización en el alma para llegar desde ella, desde su conocimiento, hasta Dios- en el punto 2 del cap. I del Soliloquium, ed. cit. de la BAC (n. 28), t. IV, p. 179 (Madrid 1947).
19
De imitatione Christi (Matriti, Typographia Regia, 1764), lib. I, cap. 20, 8, pp. 5960.
V. otros textos -lib. I, cap. 11, 1, p. 25; lib. I, cap. 20, 1, p. 54; Ibid., n. 5, p. 57.
Tomás de Kempis sigue en éste, como en otros puntos, a San Buenaventura. No he podido ver el libro de Simphorien Mons, L'influence spirituelle de Saint Bonaventure et l'Imitation de Jésus Christ de Thomas à Kempis (París 1923).
20
Poemas metafísicos, 12. «El escarmiento», vv. 123-28. Ed. cit. de Blecua, p. 15.