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1

Para el estudio del teatro de los hermanos Machado contamos con diversas aportaciones de desigual valor, entre las que se encuentran: Manuel H. Guerra, El teatro de Manuel y Antonio Machado, Madrid, Mediterráneo, 1966, Miguel Ángel Baamonde, La vocación teatral de Antonio Machado, Madrid, Gredos, 1976, Alberto Romero Ferrer, Los hermanos Machado y el teatro (1926-1932), Sevilla, Diputación de Sevilla, 1996, así como algunas ediciones de sus obras: Manuel y Antonio Machado, Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel. Juan de Mañara, ed. Dámaso Chicharro Chamorro, Madrid, Espasa Calpe, 1991. Para el contexto teatral de estos escritores, cfr. del mismo Dámaso Chicharro, «El teatro de los Machado y la "crisis" de su tiempo», Angélica. Revista de Literatura, 3, 1992, pp. 153-161.

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2

Estas adaptaciones son: El aguilucho, de Edmond Rostand, drama en verso traducido por Manuel Machado y Luis de Oteyza, estrenado en el Teatro Español de Madrid el día 19 de enero de 1920, editado en La Farsa, núm. 247, del 4 de junio de 1932 [nótese la cercanía de la fecha de edición a La duquesa de Benamejí, 23 de abril de 1932]; Hernani, de Víctor Hugo, versión y arreglo para la escena española por D. Manuel y D. Antonio Machado y D. Francisco Villaespesa, estrenada en el Teatro Español de Madrid, el 1 de enero de 1925, y editada en La Farsa, núm. 42, correspondiente al 23 de junio de 1928, en un homenaje al centenario del romanticismo; hay en este número un breve prólogo anónimo sobre el teatro romántico, en el que se hace eco de la vigencia del tema romántico en el teatro: «Buena prueba de ello es el entusiasmo y el encanto con que es acogida en todas partes -en España y América muy particularmente- la representación de Hernani, cuyo estreno en Madrid, hace pocos años, fue un verdadero suceso literario, y recorre hoy en triunfo todo el imperio del habla castellana» (p. 4); El condenado por desconfiado, de Tirso de Molina, estrenado en 1924, y editado en la misma colección teatral en 1930; La niña de plata, de Lope de Vega, que se estrenó en 1926 y se editó en 1929 [no hemos visto las dos últimas ediciones mencionadas; tomamos los datos de Manuel H. Guerra, El teatro de Manuel y Antonio Machado, op. cit., pp. 179-180, cuyos datos no son siempre completos, como ocurre con los referidos a la obra que sigue], y El perro del hortelano, también de Lope, estrenada en el teatro Español el 27 de febrero de 1931, refundida por Manuel y Antonio Machado y José López y Pérez-Hernández, editada en La Farsa, núm. 206, del 22 de agosto de 1931. Como puede comprobarse se alterna lo clásico español con lo romántico extranjero; muchas de esas piezas están situadas cronológicamente cerca de La duquesa de Benamejí: El aguilucho, estrenada en 1920, editada en 1932; El condenado por desconfiado, estrenada en 1924, editada en 1930; Hernani, estrenada en 1925, editada en 1928; La niña de plata, estrenada en 1926, editada en 1929, y El perro del hortelano, estrenada en 1931 y editada en el mismo 1931.

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3

Utilizamos la primera edición de la obra: Manuel y Antonio Machado, La Duquesa de Benamejí, Drama en tres actos, en prosa y verso, Madrid, La Farsa, 9 de abril de 1932. El texto lleva ilustraciones de otro hermano de los escritores, José Machado, y en la portada aparecen en una escena de la obra Margarita Xirgu, que hace el papel de Reyes, la duquesa, y Alfonso Muñoz, que interpreta al bandido Lorenzo Gallardo [Los decorados eran del hermano de la primera actriz, Miguel Xirgu]. Las referencias a esta edición en el cuerpo del trabajo, mediante la indicación de página entre paréntesis. En el cine español de los años cuarenta hubo una versión de esta obra: La duquesa de Benamejí (1949), de Luis Lucia, [en realidad, el título que aparece al principio de la película es La reina de Sierra Morena. La Duquesa de Benamejí], cuyos principales intérpretes eran, respectivamente, Amparo Rivelles y Jorge Mistral; la primera interpretaba también el papel de la gitana Rocío. La adaptación fue obra de Ricardo Blasco, con diálogos adicionales del mismo y de José María Pemán, cfr. Manuel Carrión Gútiez, Bibliografía Machadiana, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1976, pp. 22. Por lo que se refiere a la pintura de José Machado, ilustrador de la edición en la colección La Farsa, escribe José Francés, en referencia a una serie de dibujos de siluetas, algunos de los cuales sirven de ilustración al artículo: «Hermano de poetas, tiene, también él, don de profecía para sentir emocionadamente la vida y expresarla después con una suave belleza encalidecida por suaves fulgores.

Se asemeja a Antonio, en el amor humilde a las cosas que viven sin maldad, a las nubes, que pasan, a las horas adormecidas de ensueño. Es parecido a Manuel, por la aguda síntesis de los rasgos, por esa ironía que a veces se salva de ser amargura con brusco chispazo del ingenio.

Pero es el mismo con su lírica anarquía traducida por dibujos de sombras humanas y apariencias esquemáticas de los sitios urbanos.

José Machado da acento al dolor silencioso y a las figuras anónimas condenadas a ese dolor. Sus motivos están en las calles y él se mezcla a ellas en el mismo impulso de fraternidad que le aproxima sentimentalmente a sus dos hermanos, los poetas de las palabras», José Francés, «El arte piadoso y sonriente de José Machado», La Esfera, núm. 539, 3 de mayo de 1924.

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4

La referencia en Antonina Rodrigo, Margarita Xirgu. Actriz predilecta de García Lorca, Barcelona, Plaza y Janés, 1980, p. 229: «El sábado de Gloria la Xirgu estrenó La duquesa de Benamejí, de Manuel y Antonio Machado». La misma se ocupa del panorama teatral en el local madrileño, el Teatro Español, donde fue estrenada la pieza: «En febrero empezó a actuar Margarita en el teatro Español, con un programa verdaderamente ecléctico. Se iniciaba con Vélez de Guevara [La serrana de la Vera] y proseguía con los hermanos Machado, Marquina, Manuel Azaña, Alejandro Casona, Klabund, Crommelynck. Para celebrar el centenario de Goethe se representaría Clavijo, tras un discurso de don Fernando de los Ríos. Dentro del ciclo artístico de la actriz se incluía el Teatro de Arte de Moscú (sección de Praga), que recorría Europa, cuya conformidad se había obtenido para una serie de representaciones en España», ibid., p. 227.

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5

Al respecto escribe José María Valverde, un buen conocedor y editor del libro: «En la primavera de 1924 salió Nuevas Canciones, el tercer libro de poesías de Antonio Machado y en cierto modo el último [...] Visto por fuera y deprisa, parece un libro de escombros de los edificios anteriores, salvo en la innovación de la voluntariosa, y a veces casi jeroglífica solidez de los sonetos [...] Libro difícil de leer, éste, que sólo en muy contadas páginas llega a dar la impresión del hallazgo genial [...] No hemos completado la amplia investigación que haría falta para saber exactamente qué reacciones produjo el libro y qué se publicó sobre él en la Prensa [...] probablemente no pareció un acontecimiento original, sobre todo desde el punto de vista de las incipientes tendencias del vanguardismo literario», Antonio Machado, Nuevas Canciones y De un cancionero apócrifo, ed. José María Valverde, Madrid, Castalia, 1971, pp. 39-40. Parece que el propio Machado no consideraba esta obra de especial interés, tal como se desprende de una carta a José Tudela, fechada en Madrid, el 23-7-1924: «Nada tiene usted que agradecer, sino yo a usted por la cariñosa acogida a mis Nuevas Canciones, simple miscelánea de lírica dispersa por diarios y revistas, en la cual no creo haber añadido mucho esencial a mi obra», Antonio Machado, Poesía y Prosa. Tomo III. Prosas completas (1893-1936), ed. Oreste Macrí, Madrid, Espasa Calpe, Fundación Antonio Machado, 1988, p. 1645. Las reseñas periodísticas de esta obra no fueron, efectivamente, muchas; pero tampoco sus libros anteriores recibieron una atención especial por parte de la crítica periodística inmediata; entre ellas se encuentran, las de Camille Pitollet, en Revista de Occidente, XI, 1924, pp. 203-205, Pedro Villa, «Todavía», La libertad, 30 y 31 de mayo de 1924; Rafael Cansinos Asséns, en Los Lunes del Imparcial, 10 agosto de 1924; Eugenio Montes, en Revista de Occidente, XII, 1924, pp. 392-396, etc., apud Manuel Carrión Gútiez, Bibliografía Machadiana, op. cit., 1976, pp. 145-146.

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6

Cristóbal de Castro, «Poetas y pueblos. El ocaso de las liras», La Esfera, núm. 544, 7 junio 1924.

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7

Ibid.

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8

Luis Fernández Ardavín y Valentín de Pedro, Manon Lescaut, Adaptación escénica de la famosa novela del Abate Prevost, en tres actos -cada uno de ellos dividido en dos cuadros- y en verso, estrenada la noche del 11 de abril de 1932 en el Teatro Cómico, de Madrid, por la compañía de Carmen Moragas, La Farsa, núm. 241, 23 de abril de 1932. En esta obra están en verso incluso las indicaciones escenográficas del principio de cada acto o de cada cuadro, tal como hace Valle-Inclán en algunos casos.

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9

Luis Fernández Ardavín y Valentín de Pedro, Los tres mosqueteros, Adaptación escénica de la famosa novela de Dumas, en tres actos, ocho cuadros y un intermedio, en verso, estrenada en el Teatro Español de Madrid, el 11 de marzo de 1930, La Farsa, núm. 131, 15 de marzo de 1930.

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10

Luis Fernández Ardavín, Romance de Lola Montes, Comedia dramática en tres actos, en verso, estrenada el 29 de abril de 1936, en el Teatro Español de Madrid, por la compañía de Ana Adamuz, La Farsa, núm. 463, 1 de agosto de 1936, p. 9.

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