Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.

11

Al respecto, hay que considerar cierta colaboración de Pilar de Valderrama en la obra, así como el sentido del personaje e incluso la inspiración de la idea, tal como afirma Machado en la correspondencia: «Quiero acoplar tus versos a la escena de La Lola. En ellos se expresa maravillosamente la idea esencial de la obra. ¡Qué buena eres, diosa mía! Dios te pague tanta bondad para tu poeta. ¿Dices que hay algo nuestro en la comedia? En todo lo que escribo y escribiré hasta que me muera estás tú, vida mía. Todo lo que en la Lola aspira a la divinidad, todo lo que en ella rebasa el plano real, se debe a ti, es tuyo por derecho propio. Mía no es más que la torpe realización de una idea que tú y sólo tú podrías inspirarme», Antonio Machado, Poesía y Prosa. Tomo III. Prosas completas (1893-1936), ed. Oreste Macrí, op. cit., p. 1669. Las restantes referencias de este epistolario se señalan en el cuerpo del trabajo mediante la indicación de página.

<<

12

Las referencias al teatro de Benavente son, por lo general, negativas; he aquí otras opiniones: «11 El Jueves un sainete de Benavente titulado Los amigos del hombre, obra de muy poca gracia, por cierto, en el Teatro Avenida.

21 El Viernes Los andrajos de la púrpura en el teatro Muñoz Seca, también del maestro Benavente. Obra sombrona si las hay, un dramón por entregas de a cuartillo de real. Son los amores de D´Annunzio y la Duse. Te aconsejo que no caigas en la tentación de verla. El pobre Benavente está dejado de la mano de Dios. ¡Quel cauchemar!, sin embargo, el teatro estaba lleno de gente» (p. 1754). Al contrario, a Machado le ha gustado el estreno de Siegfrid, de Jean Giraudoux.

<<

13

Al respecto señala un personaje: «España es todavía eso que dice el capitán Delume: la tierra de los grandes amores trágicos...» (p. 10). El mencionado capitán Delume emplea, en alguna ocasión, secuencias métricas dentro de su expresión en prosa, por ejemplo: «Pero esa majestad magnífica de diosa / que con la ingravidez de un pétalo de rosa» (p. 13). Con relación al término «diosa», aplicado a la dama, hay que tener en cuenta el epistolario de Machado a Pilar de Valderrama, en el que esa designación es muy frecuente en la expresión del enamorado Antonio Machado referida a Pilar. Lo encontramos también, habitualmente en boca de Lorenzo Gallardo, refiriéndose a la Duquesa de Benamejí, lo que pudiera ser un indicio de la aportación de Antonio al texto de la pieza. Así, dice en la parte final, donde narra un sueño (por otra parte, los sueños son frecuentes también en el epistolario de Machado a Pilar): «Pero, más lejos y más alto, se me aparece otra vez... ¿Quién subirá hasta ella? Entre nubes doradas, la diosa de los montes, con un río en los brazos, me sonríe y me espera...», p. 65. También en el momento de la muerte de la protagonista le dirige este apelativo: «Capitana, / reina, diosa...», p. 74. Y Bernardo, el pastor, se hace eco del término en un resumen lírico de la historia: «De niña te conocí; / te he visto mujer y hermosa, / y reina en Benamejí; / fuiste en la sierra mi diosa; / déjame llorar por ti», p. 76.

<<

14

Cfr. al respecto nuestro estudio «El tema de Boabdil en el teatro lucentino del siglo XVIII», Boletín de la Real Academia de Córdoba, 120, enero-junio 1991, pp. 191-202.

<<

15

Cfr. Julio Caro Baroja, Ensayo sobre la literatura de cordel, Barcelona, Círculo de lectores, 1988, p. 466, que da alguna indicación más de la transcrita: «Muerto José María sus seguidores tuvieron suerte muy varia. Su segundo, Luis Borrego, aún perteneció después a la partida del "Renegado", se acogió luego a indulto y se quedó a vivir en Benamejí, pueblo muy estratégico en la vida bandolera. "Su conducta morigerada -dice un erudito cordobés- [Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, o sea apuntes para su historia, I, Córdoba, 1873, p. 97) le llevó hasta ser alcalde segundo de aquella villa". Fue un día a Córdoba y quedó muerto de accidente en la plazuela de los Aguayos. Una lápida señalaba dónde estaba enterrado, en el cementerio de San Rafael, de la capital andaluza. El final "honorable" del bandido va unido a la relativa buena reputación de los bandoleros andaluces en general».

<<

16

Cfr. Juan Ignacio Ferreras, Catálogo de novelas y novelistas españoles del siglo XIX, Madrid, Cátedra, 1979, p. 153 a.

<<

17

Miguel de Castro, Cancionero de Galatea (Poemas), París, Casa Editorial Garnier Hermanos, [1913], p. 53.

<<

18

«Hombre 11. [...] Acordarse de la carse de Úbeda.

Hombre 21.- Y de la escapatoria de Puente Genil...» (pp. 53-54).

<<

19

Se trata de la composición, atribuida a Abel Martín, titulada «Recuerdos de sueño, fiebre y duermivela»:

«¡Oh, claro, claro, claro!

¿Velones? En Lucena».



Antonio Machado, Nuevas Canciones y De un cancionero apócrifo, ed. José María Valverde, op. cit., p. 241.

<<

20

En el poema, a la manera de Juan de Mairena, «Apuntes para una geografía emotiva de España»:

«Y en la Sierra de Quesada:

Vivo en pecado mortal;

no te debiera querer;

por eso te quiero mas»,


ibid., p. 239.



<<