11
La inseguridad del momento queda reflejada en la opinión del infante de Navarra sobre las causas que motivaron el viaje a París: ... et d'ailli auant sobre estas cosas et principalment por l'estado de nos sobre muchos granados et secretos negotios tocantes nos et al dicto regno por significarlos al dicto seynnor rey en Francia, los quoales eran assi secretos de lur natura que por los periglos de las guerras escriuir por letras non podiamos. Et por esto conuenia que nos enuiassemos tal perssona que al seynnor rey lo sopiesse dezirde boca. Et aqueillo sostener en lures terminos et su respuesta reportarnos...
[AGN, Comptos. Documentos, caj. 12, n.° 128, 1 / CAGN, t. 2, n.° 799].
12
AGN, Comptos. Documentos, caj. 12, n.° 110, fol. 2r. Se desconoce con certeza quiénes formaban la comitiva. Se sabe, sin embargo, que en Almacelles (30 de noviembre) le acompañaban varios mozos [AGN, Comptos. Documentos, caj. 12, n.° 110, fol. 2v] y que el 4 de diciembre partía de Barcelona hacia Navarra Pedro Martínez de Caparroso con cartas para el infante Luis de Beaumont [AGN, Comptos. Documentos, caj. 12, n.° 110, fol. 3r]. Del mismo modo, durante el viaje de regreso desde París se menciona la presencia de 7 caballos y 10 personas [AGN, Comptos. Documentos, caj. 12, n.° 110, fol. 5v].
13
En el itinerario y en los mapas que complementan el texto se han anotado en cursiva las localidades que no han podido ser localizadas con exactitud.
14
En las anotaciones del texto original hay una serie de errores. Por un lado, se indica que el 28 de noviembre era viernes, cuando en realidad fue el 27, y hay asentados dos días 29, el sábado y el domingo siguiente. Por el otro, se especifica que el recorrido del 1 de diciembre fue Les Borges Blanques-Valls, y en la jornada siguiente Vinaixa-Vilafranca del Penedés. De la observación de un mapa actualizado podemos comprobar cómo Vinaixa queda antes en la ruta de estos viajeros que Valls, por lo que puede ser una confusión de localización a la hora de anotar las localidades. Estos errores han sido subsanados en el itinerario y en el mapa que presentamos al final del estudio.
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De todas formas, las red viaria medieval fue mucho más densa que la romana, aunque los caminos que las integraban nunca pudieron competir en anchura, horizontalidad y solidez a las viejas vías imperiales [RIERA I MELIS, A., «La red viaria de la corona catalanoaragonesa...», p. 443]. Sobre la red viaria en Navarra, véase MONTEANO, P. J., Los navarros ante el hambre, la peste, la guerra y la fiscalidad. Siglos XV y XVI, Pamplona, Universidad Pública de Navarra, 1999, pp. 140-143. Sobre la catalana-aragonesa véase el mencionado trabajo de A. Riera i Melis, en el que aporta una nutrida información bibliográfica. Para Francia, en lo que hace referencia a la época romana, puede acudirse al estudio de R. CHEVALLIER, Les voies romaines, París, Picard, 1997.
16
CARRASCO PÉREZ, J. y VILLEGAS DÍAZ, L. R., «Nueva embajada de Navarra a Castilla en 1362...», pp. 87-95; SERRANO-PIEDECASAS, L., «Estella a Sevilla...», pp. 193-194; VILLEGAS DÍAZ, L. R., «Datos sobre alimentación y coste de la vida en Vitoria...», p. 779; VILLEGAS DÍAZ, L. R., «Datos sobre la alimentación...», p. 249; GONÇALVES, I., «Viajar na Idade Média: Através da Península em meados do Século XIV», Imagens do Mundo Medieval, Lisboa, Livros Horizonte, 1988, p. 159; FUENTE PÉREZ, M.ª J., «Con pan y vino se anda el camino...», pp. 89-90; SERRANO LARRÁYOZ, F., «Un proyecto de embajada navarra a Cerdeña...», p. 412.
17
FUENTE PÉREZ, M.ª J., «Con pan y vino se anda el camino...», pp. 87-91.
18
A los dineros barceloneses y jaqueses se les atribuye un mismo valor, por lo que no se separan las cuentas de gastos en ambas especies.
19
Se convierte todo a carlines negros, dado que esta moneda se utiliza como referencia en todo el texto estudiado. Los carlines negros debieron ser acuñados por Carlos II en 1355, a la vez que acuñaba otros «carlines blancos» de doble valor que los anteriores [JUSUÉ SIMONENA, C. y RAMÍREZ VAQUERO, E., La moneda en Navarra, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2002, pp. 70-75]. En estos años la moneda navarra sufrió importantes devaluaciones dada la baja ley de las especies acuñadas por Carlos II.
20
Parece ser que la tradicional equiparación de las monedas navarra y tornesa [CARRASCO PÉREZ, J., «Moneda metálica y moneda crediticia en el reino de Navarra (siglos XII-XV)», en Moneda y monedas en la Europa Medieval (XXVI Semana de Estudios Medievales de Estella, 19 a 23 de julio de 1999), Pamplona, Gobierno de Navarra, 2000, pp. 424-427], establecida en el periodo de dominio capeto en Navarra, se mantiene aún en estas fechas de 1355-1356, a pesar de la importante devaluación de los «carlines» de Carlos II.