101
De enorme interés, en este sentido, es el excelente trabajo de J. J. Macklin, «Pérez de Ayala y la novela modernista europea», Cuadernos Hispanoamericanos, n.º 367-368 (enero-febrero, 1981), págs. 21-36: relaciona el arte maduro de nuestro escritor con el momento de profunda renovación de la novela en la Europa del primer tercio del siglo XX.
102
Madrid, ed. Taurus, 1958. En la pág. 41 precisa: «La novela -a diferencia de los otros géneros, lírico, épico, dramático- aparece tardíamente en la literatura como una mayor densidad, o mejor, condensación de la vida vivida. Por eso, lo que vive en la novela es más vivo que la vida misma; es realidad esencial, sin dejar de ser vida múltiplemente individualizada. «Novela realista», y más «novela naturalista», es contradicción en los términos o pleonasmo fútil. Si realidad en bruto o tal como es, ya no es novela; y si es novela tiene que ser realidad, pero realidad esencial; una proyección o extracto superrealista, y sobrenaturalista, en cierto modo.»
103
«Prólogo» a Troteras, Buenos Aires, ed. Losada, pág. 18.
104
Luis Calvo, entrevista citada, pág. 5.
105
Op. cit., pág. 19.
106
Op. cit., pág. 443.
107
Contra el honor..., págs. 188-189.
108
Así lo ha observado Julio Matas, vide Contra el honor..., esp. págs. 49-51. También A. Amorós, La novela intelectual..., pág. 396.
109
Publicada en el t. I de Las máscaras. En O. C., III, págs. 47-68. Al mismo tiempo hay que destacar que Víctor García de la Concha, en su citado estudio sobre la poesía ayaliana (pág. 208), señala el año de 1915, y las obras que en este año realiza, como el momento en que Ayala corrige el pesimismo «noventayochista» y emprende el camino de sus «mitos positivos».
110
Contra el honor..., pág. 21.