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471

Ibíd., pág. 705.

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472

Op. cit., pág. 49.

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473

No puedo dejar sin citar los excelentes comentarios que sobre esta novela han escrito F. Wyers Weber, op. cit., págs. 43-46; Beth Noble, «The Descriptive Genius of Pérez de Ayala in La caída de los Limones», Hispania, XL (mayo, 1957), páginas 171-175, y Pelayo H. Fernández «Comentario lineal de La caída de los Limones», en Estudios sobre Ramón Pérez de Ayala, págs. 107-135.

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474

Francisco Agustín, op. cit., insistió sobre este punto. Asimismo, para Ernest A. Johnson, Setiñano «resulta el vivo ejemplo del 'querer ser' de Unamuno» («Sobre Prometeo, de Ramón Pérez de Ayala», Ínsula, núms. 100-101, [abril, 1954], págs. 1314).

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475

Prólogo a Troteras, cit., pág. 16.

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476

Vide nota 122.

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477

En su art. «Comicidad inteligente», dice Pérez de Ayala: «[...] todas las fallas y vicios que la comedia clásica personaliza y encarna en este o aquel protagonista no son sino variedades de un solo y único vicio característico: el egoísmo [...] Y todas las moralejas de la comedia clásica no son sino variedades de esta única y sola moralidad; lo que más perjudica a la especie, o colectividad (el egoísmo individual), aunque parezca favorecer al individuo, a quien más perjudica, en definitiva, es al individuo mismo. El individuo egoísta, esto es, inmoral, que se mueve en fricción con las costumbres establecidas, va de tropezón en tropezón, todos los tiros le salen por la culata, es un objeto cómico risible y, finalmente, recibe la sanción merecida por su necedad y torpeza» (en Ante Azorín, págs. 212-213). En las novelas poemáticas no da a estos errores un tratamiento cómico, sino lírico-dramático: los únicos fragmentos en que aparece un tratamiento caricaturesco, un expresionismo degradador, son los primeros capítulos de Prometeo y algunos fragmentos de los tres capítulos marco de La caída (para referirse a algún personaje).

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478

Recogidas en El sendero andante, O. C., II, págs. 203-205.

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479

La lista que su autor elaboró para el frustrado libro la recoge Andrés Amorós en La novela intelectual..., pág. 392. Curiosamente, al final de ella aparece el título Trece dioses, o sea, la primera novela corta escrita por Ayala; sorprende encontrarla aquí, ya que por el tono que le suponíamos (tremendamente modernista) no tiene nada en común con los relatos que ahora nos ocupan.

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480

«Castilla: el sendero tierra adentro de Ramón Pérez de Ayala, proyecto de un libro inconcluso», cit. en nota 18.

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