Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.

61

Así, en el art. citado en la nota anterior, califica de «novelilla» Pandorga. En las «Noticias del autor» al frente de Bajo el signo de Artemisa, cit. en n. 53, habla de «novelillas» y «novelitas de mocedad». Cuarto menguante se subtitula «Novelita ingenua y sentimental». Sobre la imprecisión de los términos caracterizadores en la época que comentamos, vide el art. de M. Martínez Arnaldos cit.

<<

62

Amistades y recuerdos, Barcelona, ed. Aedos, 1961, pág. 42.

<<

63

«Azorín y los varios géneros», en Ante Azorín, Madrid, Biblioteca Nueva, 1964, pág. 141.

<<

64

Vide Antonio de Zubiaurre, «Introducción» a Femeninas. Epitalamio, Madrid, Espasa-Calpe, 1978, págs. 9-39.

<<

65

«La estética del cuento», prólogo a su libro Cuentos, Madrid, Afrodisio Aguado, S. A., 1956, págs. 11-16.

<<

66

Mariano Baquero Goyanes, Qué es el cuento, Buenos Aires, Editorial Columba, 1967, pág. 49.

<<

67

Íd.

<<

68

El cuento español..., pág. 109.

<<

69

«Los 'cuentos largos' de 'Clarín'», Los Cuadernos del Norte, n.º 7 (mayo-junio, 1981), pág. 68.

<<

70

Sigo aquí, por parecerme acertada y enormemente clarificadora, la sintética definición y la enumeración de los rasgos tipológicos de la nouvelle que Sergio Beser, basándose en Chklovski, E. A. Poe y Eikhembaum, apunta en la «Introducción» a su recopilación de relatos de J. López Pinillos «Parmeno», La sangre de Cristo, Barcelona, ed. Laia, 1975, págs. 7-24. Los rasgos pertinentes de la novela corta serían, según el citado crítico, la concentración, la «tensión lineal que lo recorre» y la «fuerza unificadora de la construcción»; el final viene a ser «la culminación de un clímax temático creado a lo largo de la narración» (pág. 17); de este modo, la nouvelle podría ser definida como una «construcción narrativa, que presupone los distintos elementos del relato en función de un efecto único» y su desenlace «desempeñará un papel fundamental como clímax o culminación, incluso, en algunos casos, podrá llegar a provocar una sorpresa final que transforme lo anterior» (pág. 18). Las ideas que Edgard Allan Poe expone sobre la construcción del relato, atendiendo al efecto único sobre el que se basa, pueden leerse en su art. «Hawthorne», recogido en el libro Ensayos y críticas, traducción, introducción y notas de Julio Cortázar, Madrid, Alianza Editorial, 1973, págs. 125-141. Además de los estudios del prof. Baquero ya citados, contienen interesantes reflexiones sobre la novela corta el libro de Eran Brandenberger, Estudios sobre el cuento español contemporáneo, Madrid, Editora Nacional, 1973, esp. págs. 234-235, 274 y 474-476; y en el ya clásico estudio de Wolfgang Kayser Interpretación y análisis de la obra literaria, Madrid, Gredos, 1970 (4.ª ed.). Por último, se nos hace necesario remitir al lector interesado en esta materia a las reflexiones y conclusiones que sobre la diferencia entre roman y nouvelle, a partir de la lectura de dos colecciones de relatos ayalianos, nos ofrece Henri Mérimée en su artículo-reseña «Ramón Pérez de Ayala, El ombligo del mundo y Bajo el signo de Artemisa», Bulletin Hispanique, XXVII, 1925, páginas 375-378.

<<