Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

11

Sobre esta cuestión es interesante tener en cuenta las observaciones del editor en Encina, Juan del, Teatro, edición de Río, Alberto del, Barcelona, Crítica, 2001, pp. XLVI y LVIII, así como Surtz, op. cit. (nota 1), pp. 87-95.

 

12

«Simultanément à la royauté naissante (XIIIe siècle), les danses de Cour apparaissent, propageant la notion d'étiquette. Le sujet octant, modelé d'après la personnalité canonique du souverain, exalte une representation de soi qui sera pérennisée, affirmant ainsi son individualité et son appartenance à la caste», Folliot, Valérie, «Le Costume comme suport d'inscription», en Colette, Philippe (comp.), Costumes de danse ou la Chair représentée, Saint-Étienne, Recherche en Danse, 1997, accesible online: <http://www.dansez.com/iufm/costume.html> (Consultado el 01.09.2010).

 

13

Véase Pavis, Patrice, Diccionario del teatro: dramaturgia, estética, semiología, Barcelona, Paidós, 1980, pp. 144-145.

 

14

Véase Pavis, op. cit. (nota 13), p. 145.

 

15

Todas las citas de Encina proceden de la edición de Alberto del Río: «Pénasme por sólo verte / y con tu vista me aquexas. / Si tú te vas y me dexas / muy presto verás mi muerte. / No me trates de tal suerte, / pues yo te quiero tanto», Río, op. cit. (nota 11), p. 64, vv. 97-102.

 

16

Ése es el sentido de que Pascuala -también desde una óptica cortesana- le reproche a Mingo que se interese por ella a pesar de tener «esposa»; recuérdese que aunque en la mentalidad popular los esponsales suponían la existencia de matrimonio, en realidad éste no se verificaba más que con la celebración religiosa; véase Domínguez Ortiz, Antonio, «Las 'cartas pastorales' de Don Pedro de Lepe, obispo de Calahorra», en Civil, Pierre (comp.), Siglos dorados: homenaje a Agustín Redondo, Madrid, Castalia, 2004, 2 vols., t. 1, pp. 377-384, cita en p. 382.

 

17

Para este complejo campo del traslado de la imaginería, textos y plegarias religiosas al mundo de la lírica románica véase ahora Gernert, Folke, Parodia y «contra-facta» en la literatura románica medieval y renacentista. Historia, teoría y textos, San Millán de la Cogolla, Cilengua, 2009, 2 vols.

 

18

Analizadas minuciosamente por Río, op. cit. (nota 11), pp. 65 y 311.

 

19

Recuérdese que poco antes Pascuala exhortaba a Mingo a que mostrase su condición al escudero con los ya citados vv. 43-48. La caracterización del pastor incluía, además, un aspecto físico desaseado que contrastaba con lo atildado del cortesano, como puede verse por el intercambio de insultos de Mingo y el Escudero: «ESCUDERO. ¡Hideputa, avillanado, / grossero, lanudo, brusco! / MINGO. Ha, no praga a Dios con vusco / porque venís muy pendado», p. 63, vv. 73-76.

 

20

Pascuala antes negó a Mingo una señal de amor semejante que el pastor le pedía, más próxima a las prendas habituales en esta literatura cancioneril: «Dame, dame una manija / o siquiera essa sortija / que traya por tus amores» (p. 62, vv. 38-40). Precisamente el empleo de ese espacio textual, que analiza Hernández Valcárcel, María del Carmen, «Del espacio dramático al espacio lírico: el teatro de Juan del Encina», Estudios románicos, 11, 1999, pp. 147-160, accesible online: <http://revistas.um.es/estudiosromanicos/article/view/79581/76831> (Consultado el 01.09.2010), permite a Encina construir el escenario de sus piezas con una economía de medios pasmosa, aprovechando la carga simbólica en el cancionero de objetos, ropajes y gestos como los que aquí me interesan.