21
Descrita por Salomon, Noël, Lo villano en el teatro del Siglo de Oro, Madrid, Castalia, 1985, pp. 56-66; aprecíese por su estudio de la nueva vida del motivo del «falso aldeano» en el entorno de la comedia nueva, la gran diferencia existente entre el significado profundo del disfraz de rústico en Encina frente a Lope, aunque en ambos casos se trate del fruto de la visión de una sociedad aristocrática y urbana (pp. 376-402).
22
Estas dos églogas son una suerte de rito iniciático, como propone certeramente Lope, Monique de, Le savoir et ses représentations: théâtre de Juan del Encina, 1492-1514, Montpellier, Université Paul-Valéry, Centre d'études et recherches sociocritiques, 1992, pp. 73-89 y 116-133.
23
Como propongo en mi «Transmisión y recepción de la obra teatral en el siglo XVI», en Huerta Calvo, Javier, Madroñal Duran, Abraham y Héctor Urzáiz Tortajada (comps.), Historia del teatro español. I. De la Edad Media a los Siglos de Oro, Madrid, Gredos, 2003, 2 vols., t. 1, pp. 527-548, cita en p. 529. No se pierda de vista que se trataba de nobleza menor aupada por la que se ha denominado revolución Trastámara, un ascenso que se manifiesta también en la adopción apresurada, atestiguada por las crónicas coetáneas, de las novedosas actividades coreográficas que apuntó Surtz, Ronald, «El teatro en la Edad Media», en Díez Borque, José María (comp.), Historia del teatro en España. T. I: Edad Media, siglo XVI, siglo XVII, Madrid, Taurus, 1983, pp. 136-137.
24
Medido en términos dramáticos; existe cierra polémica en torno a si esta égloga se compuso como prólogo del Cancionero y, por tanto, posteriormente a la escritura de la VII o no. Véase Río, op. cit. (nota 11), p. XLVII.
25
Maurizi, Françoise incide sobre las implicaciones semánticas del cambio en Théâtre et tradition populaires: Juan del Encina et Lucas Fernández, Aix-en-Provence, Publications de l'Université de Provence, 1994, pp. 165-168.
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«Calla, que desque aya espacio / yo, Menga, te mostraré, / y el rostro te curaré / porque mudes la pelleja, / y te pelaré la ceja. / Muy gentil te pararé»
(pp. 83-84, vv. 379-384). Como apunté al hilo de la documentación exhumada por Espinosa Maeso, Ricardo, «Ensayo biográfico del maestro Lucas Fernández», Boletín de la Real Academia Español, 10, 1923, pp. 386-424 y 567-603, sobre representaciones teatrales sufragadas por el cabildo catedralicio salmantino, creo que era práctica común disfrazar a cantantes de capilla; véase García Bermejo, op. cit. (nota 3), p. 63. Ferrer Valls, Teresa, «La incorporación de la mujer a la empresa teatral: actrices, autoras y compañías en el Siglo de Oro», en Domínguez Matito, Francisco y Julián Tomás Bravo Vega (comps.), Calderón entre veras y burlas. Actas de las II y III Jornadas de Teatro Clásico de la Universidad de La Rioja (7, 8 y 9 de abril de 1999 y 17, 18 y 19 de mayo de 2000), Logroño, Universidad de la Rioja, 2002, pp. 139-160, accesible online: <http://www.uv.es/entresiglos/teresa/pdfs/la%20rioja.pdf> (Consultado el 01.09.2010), documento por el que cito, pp. 6-9, recoge el testimonio de un actor catalán de la costumbre de representar hombres personajes femeninos a la altura de 1542 y acumula otros interesantes testimonios a partir de esa fecha.
27
«MINGO. Ponte, Menga, ya de arreo / de los tus hatos mejores. / Dexemos de ser pastores, / qu'es harto de mal asseo. / MENGA. ¡Ea, sus, manos al hato!»
(p. 84, vv. 397-401).
28
Martínez de Toledo, Alfonso, señala como característico del «hombre enamorado» fatuo y exhibicionista precisamente ese gesto en su Arcipreste de Talavera o Corbacho, edición de González Muela, Joaquín, Madrid, Castalia, 1992, p. 103, lo cual parece convertirlo en otro elemento más del disfraz de un cortesano.
29
Sobre esa tópica figura, véase Río, Alberto del, «Figuras al margen: Algunas notas sobre ermitaños, salvajes y pastores en tiempos de Juan del Encina», en Guijarro Ceballos, Javier (comp.), Humanismo y literatura en tiempos de Juan del Encina, Salamanca, Universidad, 1999, pp. 147-161. Creo que la imagen del ermitaño del Siglo de Oro, tan íntimamente unida al desprecio del cuerpo -como ha establecido Saint-Saëns, Alain, «Apología y denigración del cuerpo del ermitaño en el Siglo de Oro», Hispania sacra, 42, 1990, pp. 169-180- es usada por Encina para enfatizar la dimensión profana y corporal de la existencia del cortesano en la Castilla de fines del siglo XV.
30
Por decirlo suavemente, recuérdense las apreciaciones sobre las deudas de Fernández con su archirrival Encina en Fernández, Lucas, Farsas y églogas, edición de Canellada, María Josefa, Madrid, Castalia, 1976, pp. 35-43, o López Morales, Humberto, «Juan del Encina y Lucas Fernández», en Huerta Calvo, Javier (dir.), Historia del Teatro Español. T. I: De la Edad Media a los Siglos de Oro, Madrid, Gredos, 2003, 2 vols., t. I, p. 181.