11
Los subrayados en las citas que sigan son mías. Según J. Casalduero, Vida y obra de Galdós, Madrid, Gredos, 1961 p. 53, «la ilegitimidad representa siempre el espíritu moderno»; según mi interpretación, en Doña Perfecta será al revés, ya que Pepe Rey al final quiere actuar dentro de la ley.
12
No he podido consultar el ensayo de L. González del Valle, «El personaje de María Remedios en Doña Perfecta», El teatro de Federico García Lorca y otros ensayos sobre literatura española e hispanoamericana, Nebraska-Lincoln, Society of Spanish and Spanish American Studies, 1980, pp. 131-137.
13
En la apertura del Sínodo de Jaén en 1872, Monescillo proclamó: «Somos hijos de la luz, no de las tinieblas. Somos hijos de madre libre, no de madre esclava, en virtud de cuya libertad quedamos libres por Cristo. Hablamos, pues, alto y con solemnidad». (Sanz de Diego, ob. cit., p. 129.)
14
En este otro final rechazado, el narrador relata el efecto surtido en la madre por la muerte del hijo: «La escena que a suceso tan monstruoso siguió, es imposible describir. María Remedios, olvidándose de toda humildad, devoción y perdiendo hasta el pudor, se volvió al ver el cuerpo inánime y sangriento de su adorado hijo, matado por ella misma, hecha una furia en tales términos, que esta boca, acostumbrada tan solo a rezar y suspirar, de repente renegaba en expresiones lis más desvergonzadas de Dios y de los hombres. Exhalaba un diluvio de maldiciones y malas palabras, que comprometieron no sólo su propia virtud, sino también la de personas de tanto respeto como era su tío, el buen penitenciario, y la tan honrada y virtuosa Doña Perfecta». (Ribbans, art. cit., p. 211).
15
R. A. Cardwell, «Galdós' Doña Perfecta: Art or Argument?», Anales Galdosianos, 7 (1972), pp. 29-47 (en la p. 31).
16
L. Alas, Galdós, novelista, ed. A. Sotelo Vázquez, Barcelona, PPU, 1991, p. 31.