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1

Véase R. Menéndez Pidal, Orígenes del español, Madrid, 2.ª ed., 1929, p. 50 y sigs., y mi Contribución al estudio del navarroaragonés antiguo, Zaragoza, 1945, p. 23.

 

2

Véase un nuevo planteamiento del problema en «Trueques de sibilantes en antiguo español», de Amado Alonso, en NRFH, I (1947), pp. 1-12.

 

3

Gunnar Tilander, «La terminación i por e en los poemas de Berceo», RFE, XXXIV (1937), pp. 1-10.

 

4

Véase R. Menéndez Pidal, «Sobre las vocales ibéricas é y ó en los nombres toponímicos», RFE, V (1918), pp. 225-255.

 

5

Remito a Contribución..., pp. 48-49, donde me ocupé de este caso.

 

6

Véanse para el uso actual los Estudios sobre el español de Nuevo Méjico. Parte II. Morfología, por Aurelio Espinosa, notas de Ángel Rosenblat, Buenos Aires, 1946, tomo II, p. 258. Aunque no se cita más que Aragón, el fenómeno de epéntesis es más extenso. Véase también Bernard Pottier, «Miscelánea de filología aragonesa» AFA, II (1947), p. 129. Manuel Serrano y Sanz recoge en Inventarios aragoneses, BRAE, VI (1919), touallolas, etc.

 

7

Véanse Manual de gramática histórica del español, Madrid, Espasa-Calpe, 6.ª ed., 1940, p. 148, y Orígenes, p. 213.

 

8

Véanse los Estudios sobre el español en Nuevo Méjico, II, p. 254, donde Amado Alonso aporta la noticia de que en Navarra «hay una -y- reducida... que se puede suprimir». También se cita el caso de baeta por bayeta.

 

9

No acepta la base QUADRAGINTA, etc., B. Pottier, en AFA, II (1947), pp. 148-149.

 

10

Véase un estudio de qui, que en aragonés antiguo en RFE, XVIII (1931), p. 225 y sigs. por A. Par.