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961

Cf. nuestro artículo citado, págs. 288-291.

 

962

AGP, Arch. reservado Fernando VII, libro 7, pág. 498,años 1809-1811; entre los otros beneficiarios se cuentan Cabarrús, con 1100000 reales, más 461670 reales; Urquijo, con 1200000 reales; Leandro F. de Moratín, 150000 reales; Mazarredo, 1300000 reales; Llorente, 65000 reales; Bernardo Iriarte, 500000 reales. ¿En qué medida las sumas mencionadas en esta lista fueron hechas efectivas a los interesados? Lo ignoramos, pero una carta a la que nos referiremos más adelante nos lleva a creer que estas indemnizaciones no fueron percibidas en todos los casos. Arch. reservado Fernando VII, libro 7.

 

963

Cf. nuestro artículo ya citado, pág. 284, n. 1.

 

964

A. H. N. M., Estado, legajo 3091, Agustín Mariano a Mariano Lucas Garrido.

 

965

Archivos de A. Rodríguez Moñino.

 

966

Carta de 20 de noviembre de 1811. Archivos de A. Rodríguez Moñino, quien nos ha comunicado amablemente estos documentos. La obrita de que se trata es, evidentemente, la oda «España a su Rey D. José Napoleón I, en su feliz vuelta de Francia». Véase cap. XVI, t. I, págs. 522-535.

 

967

A. H. N. M., Estado, legajo 3003.

 

968

Ibid., legajo 3078.

 

969

Ibid., legajo 3078.

 

970

A partir de 1791, fecha en que pasó de Zaragoza a Valladolid, no sabemos nada de la actuación de Meléndez como amigo del país. Es probable, pero no está documentado, que fue socio de la Económica de Valladolid (véase G. DEMERSON: La Sociedad Económica del País de Valladolid; notas para su historia, Colección Estudios y Documentos de la Universidad, núm. 28, Valladolid, 1969). No lo fue seguramente de la de Avila, ciudad donde residió y sufrió no pocos sinsabores en 1792 y 1793 (G. DEMERSON: La Sociedad Económica de Amigos del País de Ávila, 1787-1857, Instituto Gran Duque de Alba, Ávila, 1968). En cambio, es indiscutible y comprobado que fue socio de la Matritense (G. DEMERSON: «El poeta extremeño D. J. Meléndez Valdés, en la Real Sociedad Económica Matritense», Actas del II Congreso de Estudios extremeños, 1968, Badajoz, 1969). Pero su ingreso en ese cuerpo fue mucho más tardío de lo que en un principio imaginábamos. Podía haber solicitado su admisión en la Sociedad Económica de Madrid en 1781, cuando residió por algún tiempo en la corte, a invitación de su amigo Jovellanos, o durante el decenio siguiente, en que desde Salamanca vino varias veces a la villa y corte. Pero no lo hizo. Tampoco lo solicitó en 1797-1798, fechas en que vivió en Madrid, pero su plena dedicación al absorbente cargo de fiscal de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte no le dejaba la menor libertad. En ninguna de las nóminas impresas de socios de aquellos años que pudimos consultar aparece su nombre. Luego, durante diez años, estuvo desterrado de la Corte. De modo que si Meléndez pudo hacerse socio de la Económica Matritense y asistir a las juntas de este cuerpo patriótico, sólo debió de ser después de su regreso del exilio.