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Esta investigación se integra en el seno de un proyecto financiado por la DGICYT. El primer trabajo de esta serie, «El caso de Jorge Manrique», fue publicado en Historias y ficciones. Coloquio sobre la literatura del siglo XV, ed. R. Beltrán, J. L. Canet y J. L. Sirera, Valencia, Universidad-Departamento de Literatura Española, 1992, pp. 167-188, el segundo, «La organización de los materiales» fue leído en el coloquio Poetry at Court in Trastamaran Spain, organizado por los profesores M. Gerli y J. Weiss en la Georgetown University, 12-13 de febrero de 1993, y será publicado con las actas del mismo. El avance de una nueva entrega fue leído en el V Congreso de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval, a cargo del prof. Dr. D. Juan Paredes, a quien agradezco la autorización para publicar el original en Cultura Neolatina, lugar más apropiado dada su extensión y características.

 

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Citaré sólo, por su carácter emblemático, la investigación sobre los autógrafos de Francesco Petrarca, de rica y antigua tradición, que ha ocupado y sigue ocupando la filología italiana (es conocido el trabajo clásico de P. de Nolhac, Le canzoniere autographe de Pétrarque, Paris, 1886; véase ahora la visión de conjunto de A. Petrucci, La scrittura di Francesco Petrarca, Città del Vaticano, Biblioteca Apostólica Vaticana, 1967, con un resumen de estas investigaciones en el capítulo V), la más reciente sobre el Corbaccio autógrafo (V. Branca, Tradizione delle opere di Giovanni Boccaccio, vol. II, Storia e Letteratura, 175, Roma, Edizioni di Storia e Letteratura, 1991, cap. II y primer apéndice, donde recoge y apostilla sus publicaciones anteriores sobre el tema) y otro caso que me parece de especial interés por reciente, por el método seguido y por sus notables avances, el de los autógrafos de Christine de Pisan, resumido por el mismo equipo investigador en G. Ouy y Ch. Reno, «Identification des autographes de Christine de Pizan», Scriptorium, 34 (1980), pp. 221-238. En el ámbito de los cancioneros, que aquí nos interesa, creo que el precedente más próximo por su morfología es el del cancionero parcialmente autógrafo de Charles d'Orléans, Paris, Bibliothèque Nationale, ms. fr. 25458, magistral mente estudiado por P. Champion, Le manuscrit autographe de Charles d'Orléans, Paris, Champion, 1907 y que no ha dejado de atraer fructíferas investigaciones.

 

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Poseemos ya abundante bibliografía sobre los cancioneros del Marqués de Santillana y la transmisión textual de su obra gracias a las investigaciones de M. P. A. M. Kerkhoff, a quien debemos la edición crítica de buena parte de ella (Bías contra Fortuna anejo del Boletín de la Real Academia Española n.º 39, Madrid, Aguirre, 1983, La Comedieta de Poma, Groningen, Universidad, 1976, y mejor aún su reedición en la colección Clásicos Castellanos, n.º 4, Madrid, Espasa-Calpe, 1987, donde replantea el problema de su transmisión, Defunsión de don Enrrique de Villena, La Haya, Martinus Nijhoff, 1977, «La Pregunta de nobles del Marqués de Santillana. Edición crítica», en El Crotalón. Anuario de Filología Española, 1 (1984), pp. 331-357 y Los sonetos al itálico modo, junto a Dirk Tuin, Madison, Hispanic Seminary of Medieval Studies, 1985), estudios a completar en su caso con C. de Nigris y E. Sorvillo («Note sulla tradizione manoscritta della 'Comedieta de Ponça'», en Medioevo Romanzo, 5 (1978), pp. 100-128) y M. A. Pérez Priego, Marqués de Santillana. Obras completas, vol. I, col. Clásicos, 25, Madrid, Alhambra, 1983, pp. 3 y ss., con unos presupuestos metodológicos distintos. El conjunto de esta investigación ha sido reexaminada y sintetizada, en lo que respecta a los cancioneros personales del Marqués, por M. A. Pérez Priego (loc. cit.) y J. L. Pérez López, El cancionero de Toledo del Marqués de Santillana, Caja de Toledo, 1989, pp. 63 y ss. Por el contrario, carecemos de estudios relativos a la obra de Gómez Manrique, de transmisión también muy interesante, cuya edición crítica está en vías de realización por la investigadora M. Suárez de Cabo. Para estos casos, en que un manuscrito no es autógrafo pero sale de un copista que trabaja a las órdenes directas y bajo la supervisión del autor, véanse las notas de G. Fink-Errera, «Une institution du monde médiéval: la 'pecia'», en Revue Philosophique de Louvain, 60 (1962), pp. 184-243, que cito por su amplísimo extracto en Libri e lettori nel Medioevo. Guida storica e critica, a cura di G. Cavallo, Roma-Bari, Laterza, 1993, pp. 99-130, más asequible, especialmente pp. 142-144. Por su parte necesitamos un estudio paleográfico y codicológico atento del probable autógrafo de Juan Álvarez Gato, estudiado hasta el presente por J. Artiles Rodríguez, Obras completas de Juan Álvarez Calo, col. Los Clásicos Olvidados, Madrid, 1928, pp. xxii y ss. y F. Márquez Villanueva, Investigaciones sobre Juan Álvarez Gato. Contribución al conocimiento de la literatura castellana del siglo XV, Anejos del Boletín de la Real Academia Española, n.º 4, Madrid, 1960, hoy en segunda edición ampliada, Madrid, 1974, pp. 201-203. Muy próxima queda La Celestina, para la que contamos con un posible autógrafo descubierto por Ch. B. Faulhaber, «Celestina de Palacio: Madrid, Biblioteca de Palacio ms. 1520», Celestinesca, 14 (1990), pp. 3-39 y «Celestina de Palacio: Roja's Holograph Manuscript», Celestinesca, 15 (1991), pp. 3-52; del manuscrito y su historia se ha ocupado I. Michael, «La Celestina de Palacio: el redescubrimiento del ms. 11-1520 (sign. ant. 2.A.4) y su procedencia segoviana», Revista de Literatura Medieval, 3 (1991), pp. 149-162, aunque su condición autógrafa sólo ha ocupado a P. Botta, en un trabajo todavía inédito (véase «La Celestina de Palacio en sus aspectos materiales», en Medieval Hispanic Research Seminar. V Colloquium on XVc Literature: 25-26 June 1993. Abstracts, p. 10).

 

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Catálogo-Índice de la poesía cancioneril del siglo XV, Madison, Hispanic Seminary of Medieval Studies, 1982, luego más completo en El cancionero del siglo XV c. 1360-c. 1520, Salamanca, Universidad, 1990-1991 (siete volúmenes).

 

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«An Encina manuscript», Bulletin of Hispanic Studies, 38 (1961), pp. 229-237. C. de Dalmaes, que al parecer desconocía esta edición, volvió a publicar esta composición en «Coplas sobre el año de quinientos y veynte y uno de Juan del Encina (Madrid, Biblioteca Nacional, ms. 17510)», en Quaderni Ibero-Americani, 47-48, 1976, pp. 346-351. Sin embargo, en su estudio reunió valiosa información histórica sobre los hechos que Encina refiere, distintos de los aportados en el trabajo de Jones.

 

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L. R. Harvey, R. O. Jones y K. Whinnom, «Lingua Franca in a Villancico by Encina», Revue de Littérature Comparée, 41 (1967), pp. 572-579.

 

7

Edición de R. O. Jones y C. Lee, Clásicos Castalia, 62, Madrid, Castalia, 1975, n.º 135-138.

 

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Sobre este personaje tenemos la monografía de J. González Moreno, «Don Fadrique Enríquez de Ribera, I Marqués de Tarifa», Archivo Hispalense, 122 (1963), pp. 201-280, pero debe tenerse también en cuenta la historia del linaje escrita por M. A. Ladero Quesada, «De Per Afán a Catalina de Ribera. Siglo y medio en la historia de un linaje sevillano (1371-1514)», en En la España Medieval. IV. Estudios dedicados al profesor D. Ángel Ferrari Núñez, tomo I, Madrid, Universidad Complutense, 1984, pp. 447-497 y el capítulo correspondiente de su Andalucía en el siglo XV. Estudios de historia política, Madrid, CSIC, 1973. Un documento inestimable nos lo facilitan las Batallas y quincuagenas de Gonzalo Fernández de Oviedo, en edición reciente de J. B. Avalle-Arce, Salamanca, Diputación Provincial, 1989, donde se le dedica un capítulo (pp. 111-117) y que ha pasado desapercibido a sus biógrafos; entre otros detalles jugosos, nos cuenta que el Marqués añadió unos bordones y unas veneras a su escudo como consecuencia del viaje a Jerusalén.

 

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Este relato, a pesar del interés reciente por los libros de viajes, no parece haber atraído la atención de los investigadores, pues falta, quizá por su cronología, en J. Rubio Tovar, Libros españoles de viajes medievales, col. Temas de España, 167, Madrid, Taurus, 1986. Tampoco aparece en las dos misceláneas recientes sobre el tema: «Estudios sobre libros de viajes», en Dicenda. Cuadernos de Filología Hispánica, 6 (1987), Arcadia. Estudios y textos dedicados a Francisco López Estrada, pp. 281-332, y Los libros de viajes en el mundo románico, Revista de Filología Románica, Anejo, I, Madrid, Universidad Complutense, 1991. Para una visión de conjunto de los aspectos literarios de estos relatos, puede consultarse M. Á. Pérez Priego, «Estudio literario de los libros de viajes medievales», en Epos, 1 (1984), pp. 217-239, y, para otros aspectos, J. Richard, Les récits de voyages et de pélerinages, en Typologie des Sources du Moyen Age Occidental, fasc. 38, Brepols, Toumhout, 1981, así como la Mise à jour del mismo autor, título y colección, Brepols, Toumhout, 1985, B. Taylor, «Los Libros de viajes de la Edad Media Hispánica: bibliografía y recensión», en Literatura medieval. Actas do IV Congresso da Associação Hispânica de Literatura Medieval, vol. I, Lisboa, 1993, pp. 57-70. Del Viaje que nos ocupa han tratado, aunque sólo para aspectos concretos, F. Meregalli, «Venecia en las letras hispánicas», en Rassegna Iberistica, 5 (octubre de 1979), pp. 3-48, «Il marchese di Tarifa in Italia», en Studi di Iberistica in memoria di G. C. Rossi, Napoli, AION, 1986, pp. 141-150, donde hace un repaso de su itinerario, y «Venezia nella letteratura spagnola», en Venezia e la Spagna, Milano, Electa, 1988, pp. 143-154. Desde el punto de vista del itinerario y su entorno histórico, véase también J. González Moreno (vid. «Don Fadrique Enríquez de Ribera, I Marqués de Tarifa»), y F. Márquez Villanueva («La Trivagia y el problema de la conciencia religiosa de Juan del Encina», en Estudios en honor de Albert A. Sicroff. La Torre. Revista de la Universidad de Puerto Rico, 1 (1987), pp. 473-500, especialmente pp. 473-487) aunque el objeto de su trabajo no es el Viaje, que deja a un lado, sino la Trivagia, con semejantes contenidos narrativos. También entra en esta perspectiva el interesante trabajo de N. Baranda, «La Tribagia y otras peregrinaciones a Tierra Santa», en Literatura medieval. Actas do IV Congresso da Associação Hispânica de Literatura Medieval, vol. IV, Lisboa, Cosmos, 1993, pp. 199-203, que aborda el poema en relación con los relatos medievales de peregrinaciones a Jerusalén, algo que, aunque tangencialmente, puede verse también en Meregalli. Hoy comenzamos a tener acceso a los relatos de los peregrinos judíos, frecuentes e importantes: véase R. Magdalena Nom de Déu, Libro de los viajes de Benjamín de Tudela, Barcelona, Riopiedras ediciones, 1989 y Relatos de viajes y epístolas de peregrinos judíos a Jerusalén (1481-1523), Sabadell, AUSA, 1987, mucho más interesante por su cronología. En los últimos años, los historiadores se han visto interesados por los viajes medievales, los viajeros, y sus condiciones materiales y logísticas; recomiendo las excelentes aportaciones de M. A. Ladero Quesada, El mundo de los viajeros medievales, Madrid, Anaya, 1992 y, especialmente, M. Wade Labarge, Viajeros medievales. Los ricos y los insatisfechos, Madrid, Nerea, 1992. También ha visto la luz, en el CD-ROM Admyte 1, el facsímil del incunable de Bemhard von Breydenbach, Peregrinatio in Terram Sanctam. Viaje siquier peregrinación de la tierra sancta, Zaragoza, 13-10-1524.

 

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Aparte del manuscrito, conservamos las siguientes ediciones: ESTE LIBRO ES DE / el viaje que hize a Ierusalen / de todas las cosas que en el / me pasaron, desde que sali de / mi casa de Bornos miércoles / 24 de Nouiembre de 518 hasta / 20 de Otubre de 520 que / entre en Sevilla / YO DON FADRIQVE /ENRRIQUEZ DE RIVERA / MARQUES DE TARIFA, Sevilla, [Francisco Pérez], 1606, de la que he usado el ejemplar de la Biblioteca Nacional, R-12740, que perteneció a Gayangos y cuya portada está restaurada (véase la referencia de A. Domínguez Guzmán, La imprenta en Sevilla en el siglo XVII. 1601-1650 (Catálogo y análisis de su producción), Sevilla, Universidad, 1992). La Bibliografía de la literatura hispánica de J. Simón Díaz cita además las siguientes ediciones: Lisboa, [Antonio Álvarez], 1608, Madrid, Francisco Martínez Abad, 1733 y Madrid, Pantaleón Aznar, 1786, de las que localiza ejemplares (vol. IX, Madrid, CSIC, 1979, n.º 4650-4654). He podido ver también la de Madrid, Francisco Martínez Abad, 1748, en cuya Advertencia de Francisco Manuel de Mena al que leyere, sin foliar, que abre la edición, se advierte que en la del mismo editor de 1733 «quedaron sin imprimir los Principios, y Tablas, y la Obra, aunque impressa, sepultada en eterno olvido» (cito por el ejemplar de la Biblioteca de Catalunya, R-434 4.º). Debemos a N. Antonio Sánchez la ficha siguiente: D. Federicus Henriquez de Ribera, El Viage que hizo a Ierusalem desde xxiv de Noviembre de MDXVIII que salió de su villa de Bornos hasta xx. de Octubre de MDXX. que entró en Sevilla, Olisipone Prodiit 1580 in 4.° (Bibliotheca Hispana Nova sive Hispanorum Scriptorum Qui ab anno MD. ad MDCLXXXIV Fluorere Notitia... Nunc primum prodit recognita emendala aucta ab ipso auctore, Matriti, Joachimum de Ibarra Typographum Regium, 1783, p. 364), de la que no he conseguido encontrar documentación ni siquiera a través del servicio del Patrimonio Bibliográfico Español; he de subrayar aquí mi agradecimiento a los bibliotecarios del Servicio de Reserva de la Biblioteca de la Universidad de Barcelona, D.ª Neus Verzer y D.ª Montserrat Lamarca, por la paciencia y eficacia con que han atendido siempre mis consultas y por sus gestiones al respecto. El frontispicio de la edición de 1606 hace probable la conjetura de una primera edición en vida del autor y vigilada por él mismo. Por su parte, el único editor moderno del Viaje, J. González Moreno, afirma la existencia de una edición «del 1521, dada a la estampa en la propia imprenta del Palacio de la collación de San Esteban» (Desde Sevilla a Jerusalén, Sevilla, Caja de Ahorros de Sevilla, 1974, p. vii), de la que tampoco he conseguido localizar ningún ejemplar y de la que él mismo no da más datos.