21
Ese «no» lo encontramos en algunos de sus numerosos artículos periodísticos, fundamentalmente publicados en ABC. Véase Las terceras de «ABC», selección y prólogo de Rafael Flórez (Madrid, Prensa Española, 1976). Nunca es un «no» político o ideológico, pero a veces reclama un mayor grado de flexibilidad y modernidad propio de un espíritu tan cosmopolita como conservador en lo sustancial.
22
«Edgar Neville y lo sainetesco», Nickel Odeon, n.º 17 (invierno, 1999), pp. 102-107.
23
Véase Juan A. Ríos Carratalá, Lo sainetesco en el cine español, Alicante, Universidad de Alicante, 1997.
24
Edgar Neville: «Pero el teatro en España es así, y hoy, después de siete u ocho grandes éxitos, sigo teniendo sin estrenar cuatro comedias excelentes, a las cuales me ponen pegas empresas y compañías que luego estrenan unos engendros que les arruinan, pero en los cuales han puesto toda su buena fe» (Teatro, II, p. 165).
25
Edgar Neville sólo concibe la religión y la Iglesia como frenos necesarios para evitar las ansias revolucionarias del pueblo. Pocos meses antes de adherirse a unos golpistas que acabarían censurando obras como La tourné de Dios, publicó en Música de fondo un divertido relato, El único amigo, donde un descreído Dios, harto de que le dijesen sí a todo, comparte con «un tal Fernández», ateo, dudas y perplejidades. Como era previsible, no he encontrado una reedición durante el franquismo.
26
M. Cantos Casenave y A. Romero Ferrer (eds.), El teatro de humor en la guerra y la posguerra española, Cádiz, Universidad de Cádiz-Fund. Muñoz Seca, 2001, p. 30.
27
Citado en M. Cantos Casenave y A. Romero Ferrer (eds.), La comedia española..., cit., p. 154.
28
Al terminar la Guerra, Neville vivía en una lujosa casa de la calle Serrano, donde en tiempos de racionamiento daba menús con langosta, carne y foie, según Antonio Díaz-Cañabate, Historia de una tertulia, Madrid, Espasa Calpe, 1978. En 1946 se trasladó a un lujoso chalé en la avenida de la Moncloa, en la colonia Metropolitana. Tuvo así casa con jardín y piscina, como sus amigos de Hollywood, tal y como cuenta a la periodista Sofía Morales en Primer Plano, n.º 300 (14-VII-1946).
29
Fernando Fernán-Gómez: «... ya tenía perro, chalé, coche, piscina, amante, secretaria y mayordomo, cuando los demás teníamos café con leche», art. cit., ABC, 18-XII-1999.