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W. WETHERBEE, Architrenius, IX, vv. 233-241: «Iam lacrime deterge lutum, limoque remoto. / Post tenebras admitte iubar. Rorantia mores / ubera nutricis senior lactandus hanelas, / annosusque puer nec pectore canus ut annis, / imberbique senex animo. Iam debita menti / canicies aderit et maturabitur intus, / ne viridis putrescat homo, dabiturque petenti / dulce, quod ad saciem siciens delibet alumnus, / quo puer ex animo sordensque infancia cedat»
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Así lo señala Wetherbee, Platonism and poetry, cit., pp. 248-249: en primer lugar, Catón, Diógenes, Demócrito y Cicerón advierten al protagonista sobre los peligros de la riqueza y del afán de acumularla. A continuación, Jenócrates lanza una diatriba contra Venus y los seres contra-natura que puede engendrar. En tercer lugar, Tales, Bias y Periandro instruyen a Architrenius en la necesidad de dar culto a Dios y en la fase última, Cleobulo, Pítaco y Solón aconsejan como única vía de felicidad el justo medio y la prudencia.
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W. WETHERBEE, Architrenius, II, vv. 158-164: «Arguit exterior animum status, intimus extra / pingitur affectus, levitas occulta forensi / scribitur in cultu, cultu monstrante latentes copia fit mentis; habitus qui cetera velat, / pectora develat, aperitque abscondita morum / garrulus interpres et -mentem veste loquenti- predicat exterior internas pagina leges»
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Aunque la correspondencia entre la condición social de los personajes y el tipo genérico es un hecho constatable ya desde la Poética de Aristóteles, en la Edad Media se fue fraguando un entramado más complejo de correspondencias entre la condición social, los atributos materiales de los personajes y el subgénero y estilo literario que se les debía atribuir. Así lo refleja Juan de Garlandia en la popular Rota Virgilii (T. LAWLER, The parisiana poetria, ed. cit., pp. 38-41).