31
Ibídem, p. 852.
32
Montesinos, José F., Costumbrismo y novela, Madrid, Castalia, 1972, p. 91.
33
Este artículo es el que abre la segunda serie de Escenas Matritenses y resulta muy iluminador de las verdaderas intenciones del autor en dicha obra. Mesonero, tras insistir en que aspira a pintar las costumbres y los tipos de la época, concluye reflexionando sobre el estilo y el destinatario de sus obras: «Por último, mi pluma, renunciando al estilo metafórico y campanudo, que a su pesar ha tomado en este obligado introito, seguirá como siempre el impulso de mi carácter, la libertad de mi pensamiento, que consiste en escribir para todos, en estilo común, sin afectación ni desaliño; pintar las más veces; razonar pocas; hacer llorar nunca; reír casi siempre; criticar sin encono; aplaudir sin envidia, y aspirar, en fin, no a la gloria de grande ingenio, sino a la reputación de verídico observador»
, en Mesonero Romanos, Ramón de, Obras, ed. Carlos Seco, Madrid, B.A.E, Tomo ducentésimo, 1967, p. 11.
34
Mesonero Romanos, Ramón, Escenas matritenses. Segunda, ed. Carlos Seco, Madrid, B.A.E., 1967, 11.
35
Aunque con menos profusión que en Francia estas fisiologías se divulgaron muy pronto en España, de manera algo caótica, como todo lo francés se difundía entonces entre nosotros. Para una nómina de las principales traducciones, Montesinos, José F., Costumbrismo y novela, op. cit., pp. 102-104.
36
Pérez Galdós, Benito, Ensayos de crítica literaria, op. cit., p. 159.