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El balandrán es una ropa de abrigo larga, que llevaban por ejemplo los letrados. Véanse en nuestro libro Otra manera de leer «El Quijote», p. 457 nota 14, las indicaciones que nos ha proporcionado Carmen Bernís. Véase asimismo la edición del Quijote, dirigida por Francisco Rico, 2 vols., Barcelona, Instituto Cervantes/Crítica, 1998, II, p. 630 (1136. 16). Es muy posible que el autor esté asimismo jugando con el refrán recogido por Sebastián de Horozco en su Teatro Universal de proverbios: «Desdichado balandrán / nunca faltas de empeñado» (p. 199 n.º 736).

 

32

Lo del mortero de piedra es un recuerdo directo del texto de Boccaccio.

 

33

Sobre el sentido erótico de mortero y de majar (términos ya utilizados en la novela del Decamerón), véase supra, nota 10.

 

34

La letra va asociada al canto, como lo subraya Covarrubias: «Cerca de los músicos, la letra se opone al punto, porque al principio desta arte enseñan a cantar el punto, y después a poner la letra» (Tesoro, artículo «letra», p. 763 b). Pero la letra viene a ser una especie de canción, como lo deja sentado el Diccionario de Autoridades (artículo «letra»): «Se llama asimismo la composición métrica que se hace para cantar». Sobre la «letra», dentro de esta óptica, véase la tesis de nuestra discípula, SÉVERINE DELAHAYE, La voix d'Orphée. De la musique dans la poésie du Siècle d'Or espagnol: Garcilaso de la Vega, Luis de León, Jean de la Croix, Géngora, París, Université de la Sorbonne Nouvelle, 2000, pp. 296-297.

 

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Acerca de las «normas» del entremés, véase MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ LÓPEZ, El entremés: radiografía de un género, Toulouse, Presses Universitaires du Mirail, 1997.

 

36

Véanse J. L. ALONSO HERNÁNDEZ, Léxico del marginalismo, p. 409 b y S. DE COVARRUBIAS, Tesoro, art. «gorra», p. 650 a (final de la página).

 

37

Estas características sobresalen en muchos entremeses: véase M.ª JOSÉ MARTÍNEZ LÓPEZ, El entremés, pp. 114-115.

 

38

Ibid., p. 114.

 

39

Cf.: «Ni mula mohína, ni moza Marina, ni poio a la puerta, ni abad por vezino, ni mozo Pedro en kasa, ni moral ni higera en el korral» (G. CORREAS, Vocabulario de refranes, p. 238 b); «Ni moza Marina, ni adivina, ni muxer latina, ni mozo Pedro en kasa...» (ibid., p. 238 a); etc. Sobre el particular, véase M. JOLY, La bourle, pp. 417-419.

 

40

Véase el comentario de COVARRUBIAS: «ay costumbre en algunas aldeas que, acabando de bailar, el moço abraça la moça, y devió ser el abraço que dieron a esta Marina tan descompuesto que escandalizó y dio que dezir al lugar todo, de donde nació el proverbio y aplícase a la muger que desenvueltamente haze o dize alguna cosa por la qual se le sigue alguna nota» (Tesoro, art. «bayle», p. 185 a). Véase también lo que dice SEBASTIÁN DE HOROZCO, con relación a este refrán, en su Teatro universal de proverbios (p. 554 n.º 2833). Para otros textos, véase M. FRENK, Antigua lírica popular hispánica, p. 709 n.º 1501.

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