11
Cf. el conocido ensayo de V. Propp, Morfología del cuento, Madrid, Fundamentos, 1971.
12
Cf. Tz. Todorov, Teoría de la literatura de los formalistas rusos, Buenos Aires, Ediciones Signos, 1970.
13
Declara E. A. Poe, en la reseña a Twice Told Tale, de Hawthorne, en 1842, que un buen autor de cuentos debe proponerse un efecto y con fines a este efecto combinar los acontecimientos; ninguna palabra escrita puede dejar de dirigirse, directa o indirectamente, a este diseño preestablecido. Cf. E. A. Poe, The Complete Works, New York, AMS Press, 1965, XI, p. 108.
14
G. Mora, ob. cit., p. 85.
15
E. Anderson Imbert, Teoría y técnica del cuento, Buenos Aires, Marymar, 1979, p. 52.
16
Escribe G. Mora en
su obra citada, p. 87: «La cantidad de estudios teóricos
contemporáneos sobre el relato y el relatar es inmensa;
imposible de abarcar en todos sus aspectos en un trabajo de tipo
general».
17
Cf. E. A. Poe, The Complete Works, ob. cit., p. 106.
18
Otra
definición nos ofrece Seymour Mentón en su
«Prólogo» a El cuento hispanoamericano
(Antología crítico histórica), México,
Fondo de Cultura Económica, 1972 (1.ª
reimpresión de la 3.ª ed.), I, p. 8: «El cuento
es una narración fingida en todo o en parte, creada por un
autor, que se puede leer en menos de una hora y cuyos elementos
contribuyen a producir un solo efecto».
La definición es aceptable, a no ser por la tajante medida temporal. Discutible nos parece la relación verdad-ficción.
19
M. Á. Asturias, «Los brujos de la tormenta primaveral», en Leyendas de Guatemala, Madrid, Salvat-Alianza, 1970, p. 94.
20
P. Neruda, Canto General, I, La lámpara en la tierra: «Amor América», ahora en Obras Completas, Buenos Aires, Losada, 19734, I.