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El duende

Diego de Torres Villarroel



  —55→  
PERSONAJES
 

 
MAMARRIA.
SEBASTIANA,   mujer de Mamarria.
EL SACRISTÁN LECHUZA
Dos vecinos.
Tres vecinas.




 

(Saldrá el SACRISTÁN y SEBASTIANA con una luz.)

 
SACRISTÁN
Tengamos fandangorum, alegrías
y papatoria, Sebastiana mía.
Yo te quiero, te quiero sin mudanza,
de corazón, de estómago y de panza.
SEBASTIANA
Ya no puede tardar ese menguado 5
de Mamarria, y el chasco que has pensado
del duende, hemos de darle. Así conviene
castigarlo.
  —56→  
MAMARRIA

 (Dentro.) 

¡Ah, mujer...!
SEBASTIANA
Pero ya viene.
MAMARRIA
¡Ah, mujer! ¡Ah, mujer!, abre al instante,
que yo me vuelvo perro o estudiante, 10
según mis ganas. Abre aprisa, digo,
que el hambre me taladra hasta el ombligo.
¡Ah, Bastiana, Bastiana!
SEBASTIANA
Aguarda un poco.
Apaguemos la luz, y entre este loco,
y apenas haya entrado el mazacote, 15
ánimo, sacristán, y ande el garrote.
 

(Apagan la luz, abre SEBASTIANA la puerta y entra tanteando MAMARRIA.)

 
MAMARRIA
San Buen Ladrón, qué oscuro.
SEBASTIANA
Alza la zanca,
si no quieres pegarte con la tranca.
MAMARRIA
¿Por qué la picarona no ha traído
luz al señor Mamarria, su marido? 20
  —56→  
SEBASTIANA
Calla: ya de decirlo estoy podrida,
que el duende no me deja cosa viva;
no hice más esta noche que traerla
y el duende la apagó.
MAMARRIA
Pues encenderla.
SEBASTIANA
¿Qué avechucho es el duende, o qué demonio, 25
que tanto nos joroba?
 

(Dale el SACRISTÁN un porrazo.)

 
MAMARRIA
¡San Antonio!
¿Quién me llama a la espalda?

 (Dale de nuevo.) 

¡Ay mis jamones!
Aquí andan más de veinte procesiones
de brujos. ¡Ay!
SEBASTIANA
Mamarria, no lo entiendes,
que no te pega el brujo, sino el duende. 30
MAMARRIA
¿Duendes son éstos? ¡Ay, mis espinillas!

 (Tropieza.) 

Pues, ¿qué deben al duende mis costillas?
Yo voy por luz, que ya la puerta topo.
Válganme los ciriales y el guisopo.
 

(Va por luz MAMARRIA y entretanto se va el SACRISTÁN.)

 
  —58→  
SEBASTIANA
¡Qué bien se lo ha creído el simplonazo! 35
Con hambre, tarascada y latigazo,
y con un trato endemoniado y fiero
he de vengarme de este majadero.
Pensaba castigarme el pobre alcuza:
no mientras viva el Sacristán Lechuza. 40
 

(Sale con luz MAMARRIA.)

 
MAMARRIA
Ya traigo luz, mujer, a la cocina,
presto, presto, a indilgar la mamantina.
SEBASTIANA
¿La mamantina? ¿Qué es lo que ha dejado
el Paparón?
MAMARRIA
¿Tan presto lo ha olvidado?
Esta mujer me apura la paciencia. 45
Pues antes de que hiciese mi partencia
a trabajar al campo esta mañana,
no sabes que te dije: Bastiana,
ahora voy al majuelo del vecino,
tenme comprado del mejor cochino 50
una libreta y que te den gordura,
y a más a más un poco de asadura,
que yo a la noche volveré templado
a atestarme el bandullo del marrano.
SEBASTIANA
Ya se ve que me acuerdo y que lo traje; 55
¿pero no le he contado a mi salvaje,
que no he encontrado en esta casa modo
para que el duende no me lleve todo
lo que tengo?
  —59→  
MAMARRIA
Pues que, ¿no hay espetera
adonde esté guardada de cualquiera 60
gato la carne? ¿Que no hay garabato
donde no pueda encaramarse el gato?
SEBASTIANA
No fue gato, Mamarria; ¿no lo entiendes?
No se lo llevó el gato, sino el duende.
MAMARRIA
¿El duende? Pues si sabes que es goloso 65
este animal, ladrón y perjuicioso,
¿por qué, por qué no tienes la comida,
mujer del diablo, en el arcón metida?
SEBASTIANA
Ya le he dicho al tontón, cabalgaduro
que de este duende no hay lugar seguro. 70
MAMARRIA
Pues si aquí no hay mamurria, yo me inclino
a llenarme el jergón de pan y vino
en la taberna.

 (Vase.) 

SEBASTIANA
Vaya el mamarracho,
y cuidado con no venir borracho.
Anda con mil demonios, y Dios quiera 75
que no vuelvas acá, bastión, tronera,
que sólo estás pensando en aburrirme,
pero yo he de estar tiesa, terca y firme,
y si me diese un palo el muy menguado,
—60→
le he de pagar con otro de contado; 80
que dares y tomares, solamente
son matrimonio ya de mucha gente.
 

(Entra el SACRISTÁN.)

 
SACRISTÁN
Dómina, más que Dómina, amiga,
siempre que yo te veo, el alma pica
un rejón, que a mi cuerpo todo entero 85
le hace saltar más alto que el crucero
de la capilla, donde yo te adoro,
cantándote aleluyas en mi coro,
Kyries y Glorias porque sola eres
el arpa, y el violín de mis placeres. 90
SEBASTIANA
Aparta, loco.
SACRISTÁN
Déjame abrazarte.
¡Ay, qué regalo!
SEBASTIANA
Basta.
SACRISTÁN
He de estrujarte,
que siento reconcomios.
SEBASTIANA
¡Quita, loco!
SACRISTÁN
Reconcomios muy dulces.
  —61→  
SEBASTIANA
Oye un poco:
Mi marido se fue.
SACRISTÁN
Yo estaba alerta
95
en la esquina, mirando hacia la puerta,
y luego que salió me dio en el pecho
el reconcomio de venir derecho
a ver esa carita tan hermosa.
SEBASTIANA
Es necesario que hagas una cosa. 100
SACRISTÁN
Haré dos mil locuras, manda aprisa.
SEBASTIANA
Pues esta noche, amigo, es la precisa;
de modo que el rocín de mi marido
está a que es cierto el duende persuadido,
y para asegurarle que esto pasa, 105
quiero te quedes esta noche en casa,
oculto en este cesto.
SACRISTÁN
Eso, perdona amiga, lo protesto:
¿yo agazapado? Aquesa caravana
es arrastrar bayetas de sotana. 110
SEBASTIANA
No hay peligro ninguno, ni el más leve,
que él se acuesta al instante.
  —62→  
SACRISTÁN
No se atreve
mi valor a esconderme, ni a ocultarme.
SEBASTIANA
Pues vete ya, que a mí no ha de faltarme
quien se esconda y oculte. 115
SACRISTÁN
¿No es preciso que un hombre dificulte,
y se tema de aquello que es posible?
Yo me quedaré acá, no seas terrible;
y di, ¿qué hemos de hacer?
SEBASTIANA
Luego que sientas
que está acostado, has de salir a tientas, 120
y en conociendo que es ese simplote
menudea el porrazo y el azote.
SACRISTÁN
Digo que yo lo haré como me mandas.
SEBASTIANA
Pues dejemos respuestas y demandas.
MAMARRIA

 (En la puerta.) 

Hola, mujer.
SEBASTIANA
Que viene. Al cesto vete.
125
  —63→  
SACRISTÁN
Voy allá, aguarda. Quiera Dios respete
mi sotana, mi grado y reverendas.
SEBASTIANA
Vamos presto.
SACRISTÁN
Qué angustias tan tremendas.
 

(Entra en el cesto.)

 
MAMARRIA

 (Fuera.) 

O soy tonto u oí por la ventana
que estaba hablando mi mujer Bastiana. 130
Hola, mujer.
SEBASTIANA
Espérese el pellejo.
MAMARRIA
¿Qué va a que pillo aquí al sacristanejo?
 

(Abre SEBASTIANA la puerta y entra MAMARRIA mirando a todas partes.)

 
MAMARRIA
¿Cornicabras a mí? No, picarona.
¿Dónde está? ¿Dónde está aquella persona
con quien estaba hablando ahora a poco? 135
SEBASTIANA
¡O el hombre está borracho o viene loco!
¿Por qué de mí ha pensado tal bajeza?
  —64→  
MAMARRIA
Porque a mí se me ha puesto en la cabeza.
Diga con quien hablaba y no alborote.
SEBASTIANA
Con nadie hablaba.
MAMARRIA
Pues habrá garrote.
140
SEBASTIANA
Por más que se lo diga no lo entiende:
aquí no habla ninguno, sino el duende.
MAMARRIA
Pues ¿quién es ese duende que platica
con vos y a mí en los lomos me repica?
SEBASTIANA
Un diablo retozón.
MAMARRIA
¿Qué? ¡Guarda, Pablo!
145
¿Conversaciones tienes con el diablo?
¿Bruja, descomulgada y hechicera
la mujer de Mamarria? Espera, espera,
que yo te haré con estas sobaduras
que no andes con retozos, ni diabluras. 150

 (Dale.) 

SEBASTIANA
¡Ay, ay, ay, que me mata este bergante!
  —65→  
MAMARRIA
Al señor cura voy luego al instante
a decirle que sois una judía;
mas antes llevarás la zurra mía.

 (Dale.) 

SEBASTIANA
¡Ay, que otra vez su furia se desata! 155
¡Ay, Dios! ¿No me socorren? ¡Que me mata!
¡Ah picarón, ah simple, ah consentido!
Socorro. ¡Que me pega mi marido!
MAMARRIA
¿Su marido la pega? No lo entiendes:
No te pega el marido, sino el duende. 160

 (Estornuda el SACRISTÁN.)  

¡San Pablo! O de la oreja estoy muy rudo,
o escuché hacia el rincón un estornudo.
SEBASTIANA
Será el gato, simplón.
MAMARRIA
¡Qué es lo que pasa!
¿Que hasta el gato estornuda ya en mi casa?
SEBASTIANA
Yo no sé dónde vos tenéis el seso. 165
¿No acabáis de entender que todo eso
el duende es quien lo hace? ¿No os lo he dicho?
MAMARRIA
¡Qué! ¿También estornuda aqueste bicho?
Si yo me acuesto es cosa que nos robe.
—66→
Yo tengo que buscarlo, a fe de pobre. 170
Hacia aquí sonó el ruido, aquí está un bulto,
debajo de ese cesto estará oculto.

 (Levanta el cesto y descubre al SACRISTÁN, que se representa haciendo feísimos gestos.) 

¡Oh, señor duende! Sea bienvenido.
¡Válgame Dios! ¡Jesús, qué parecido
es al sacristanejo de la aldea! 175
Mujer, ¿es éste el duende?
SEBASTIANA
Que no vea
el salvaje lo que es. ¿No lo has notado?
 

(Levántalo del cesto MAMARRIA, agarrándolo por la mano lo va mirando con atención.)

 
MAMARRIA
Este es el sacristán pintiparado.
SEBASTIANA
Que es el duende.
MAMARRIA
¿Los duendes tienen faldas?
SEBASTIANA
Sí, tonto.
MAMARRIA
Pues también tendrán espaldas.
180

 (Dale.) 

SACRISTÁN
¡Ay, ay, de mis costillas!
  —67→  
SEBASTIANA
¿No hay quien corra,
y al pobre sacristán me lo socorra?
 

(Salen dos VECINOS y tres VECINAS.)

 
VECINO1.º
¿Qué es aquesto, vecino?
VECINO 2.º
¿Pues cómo hacéis tan grave desatino,
apaleando a un sacristán honrado 185
que por la Iglesia está beneficiado?
MAMARRIA
¡Jesús, y qué locura! ¿No lo entiende?
Que no es el sacristán, sino es el duende
y a garrotazos quiero conjurarle.

 (Dale.) 

VECINA1.º
No alborotéis la calle. 190
SACRISTÁN
¡Que me matan, vecinos!
VECINA 2.º
En efecto.
Tú no quieres guardarnos el respeto,
ni al sacristán tampoco.
MAMARRIA
No lo entiende,
que no es el sacristán, sino es el duende.
  —68→  
VECINA3.º
Cese ya, señor Mamarria, que esto ha sido 195
chasco no más.
MAMARRIA
Lo doy por recibido.
Véngase a chasquearme el que quisiere,
que al coste tomaré el que se me diere.
SACRISTÁN
¡Ay, mis lomos!
SEBASTIANA
Villano,
yo te juro asentarte bien la mano. 200
TODOS
Bailemos y acabar la peleona.
MAMARRIA

 (Canta.) 

Yo bailaré aunque sea la tontona.
VECINAS
Di, ¿por qué no has creído,
Mamarria, en el duende?
MAMARRIA
Porque ya sólo hay bobos 205
en entremés.



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