31
Paz Octavio: La llama doble. Amor y erotismo, Seix Barral, Barcelona 1993.
32
En «Los astros del abismo», P. C., p. 363, op. cit.
33
«Ofrendando el Libro. A Eros», en Los cálices vacíos, p. 277, P. C., op. cit.
34
En «Los cálices vacíos», pp. 278-79, P. C., op. cit.
35
«Nocturno», en Los cálices vacíos, P. C., p. 278, op. cit.
36
Gandolfo, op. cit.
37
«El cisne», en Los cálices vacíos bajo el subtítulo «De Fuego, de sangre y de Sombra», P. C., pp. 308-310, op. cit.
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Manuel Ugarte (1875-l951), tiene 11 años más que Delmira y muere en Niza (Francia) envenenado con gas, no se sabe si accidente o suicidio. Vive en París donde publica sus primeras obras prologadas por reconocidos escritores, entre ellos Miguel de Unamuno, Rubén Darío, Pío Baroja. Enarbola dos tempranas banderas: la reivindicación de la cultura nacional y la convocatoria a la hermandad de todos los intelectuales latinoamericanos, lo que él llamaba la reconstrucción de la Patria Grande. Estos dos postulados van a atravesar toda su prédica. Junto a las actividades de político combativo lleva una vida bohemia, es una especie de dandy, y al mismo tiempo se destaca como orador entusiasta y excelente escritor. En 1809 realiza un viaje a EU a partir del cual crecerá su crítica hacia el imperialismo. En 1903 ingresa al Partido Socialista Argentino liderado por Juan B. Justo, Nicolás Repetto, Dickman y al que representará en Congresos Internacionales. Se convierte en portavoz de la incipiente corriente nacional dentro del partido e intenta enraizar el socialismo en la Argentina con la concepción nacional-latinoamericana. Colabora en periódicos y revistas de la Argentina, Francia y España. Recorre América durante dos años divulgando sus ideales. Funda la Asociación Latinoamericana. A raíz de discrepancia de criterios es expulsado del partido en 1913. Entre sus escritos literarios podemos mencionar: Paisajes parisienses (1901), Crónicas del boulevard, La novela de las horas y los días (1903), La joven literatura hispanoamericana (1906), El arte y la democracia (1909), El porvenir de la América española (1910), Cuentos de la pampa (1920), Poesías completas (1921), El dolor de escribir (1933), Escritores iberoamericanos del 900 (1942), El naufragio de los argonautas (1951). Su prédica puede sintetizarse así: antimperialismo, latinoamericanismo y socialismo.
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Muchas cartas estaban en poder del escritor Hugo Barbagelatta, residente en París, a quien Ugarte se las había confiado mucho tiempo después de la muerte de Delmira, para salvarlas de la furia destructiva de su esposa, quien había logrado ya romper varias. Actualmente casi todas están en la Biblioteca Nacional del Uruguay, donadas por el mismo Barbagelatta, Magdalena Badin de Agustini, Alina Reyes y Antonio M. Trabal. Gran parte de ellas carece de indicación de lugar de procedencia y de fechas, lo que ha dificultado su ordenación. (Ver Epistolario Íntimo en Jiménez Faro Luzmaría: Delmira Agustini, Manantial de la Brasa, Ed. Torremozas, Madrid, 1991).
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La «serpiente» a la que se refiere Ugarte en la carta alude al poema de Delmira titulado «Serpentina» que había aparecido en la Revista Fray Mocho en enero de 1914 y que luego fue incluido en Los astros del abismo, P. C., op. cit.