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21

J. Estruch Tobella, ob. cit., p. 44.

 

22

Entre 1945 y 1949 Montiel publicó los siguientes artículos en Nuestra Bandera, «revista mensual de orientación política, económica y cultural» del PCE: «Con toda urgencia: unidad republicana», 9 (agosto de 1946), pp. 37-47; «Con los católicos que quieren liquidar el fascismo en España, podemos y debemos estar unidos», 15 (febrero de 1947), pp. 127-138; «Leyes nazis, crímenes nazis en España: una ola de terror y de muerte», 18 (junio de 1947), pp. 473-481; «La Conferencia de Petrópollis. Una enmienda a la doctrina de Monroe: «América para los norteamericanos», 21 (septiembre de 1947), pp. 799-806, y «España fue una República Popular y volverá a serio», 23 (diciembre de 1947), pp. 1027-1049.

 

23

Francisco Félix Montiel, «Don Quijote, caballero de la acción». Boletín de la Unión de Intelectuales Españoles, París, 36-37 (noviembre-diciembre de 1947), pp. 4-6.

 

24

La delegación española estuvo compuesta por Honorato de Castro (presidente), José Giral, Félix Montiel, Pablo Picasso y Wenceslao Roces (secretario). El Boletín de la UIE francesa informó sobre «El Congreso Mundial de intelectuales por la Paz» en su número último, 45-46-47 (agosto-septiembre-octubre de 1948), pp. 2-4, en donde resume las intervenciones de Roces, Montiel y Giral. El discurso del soviético Alexander Fadeiev, titulado «La ciencia y la cultura en la lucha por la paz, el progreso y la democracia», fue reproducido por Nuestra Bandera, 30 (septiembre-octubre de 1948), pp. 787-798.

 

25

Según comenta el propio Montiel en una «Carta abierta a los miembros no comunistas de la Casa de Cultura de Santiago de Chile». Acción Socialista, 27-28 (15 de marzo de 1952); apud J. Estruch Tobella, ob. cit., p. 172. Sin embargo, Nuestra Bandera había publicado de José Broz Tito un par de artículos: «La característica fundamental de la lucha de liberación y de transformación revolucionaria en la nueva Yugoeslava», 20 (agosto de 1947), pp. 707-713, y «Los fundamentos de la democracia de nuevo tipo», 21 (septiembre de 1947), pp. 807-815. A «La campaña contra el titismo en los partidos comunistas de Occidente» ha dedicado Fernando Claudín algunas páginas de su libro La crisis del movimiento comunista. De la Komintern al Kominform (Barcelona, Ibérica de Ediciones y Publicaciones, Libros de Ruedo Ibérico, 1977, pp. 488-499, con un «Prefacio» de Jorge Semprún; primera edición: París, Ruedo Ibérico, 1970).

 

26

«Félix Montiel volvió a romper con el partido, esta vez definitivamente» (J. Estruch Tobella, ob. cit., p. 44), y creó en 1950 el Movimiento de Acción Socialista (MAS), «un grupo de orientación pro yugoslava» según G. Morán (ob. cit., p. 162).

 

27

Félix Montiel, «Los intelectuales y la lucha antifranquista». Problemas de España, México, 4 (julio de 1947), pp. 8-11. Problemas de España era el «suplemento de orientación política, económica y cultural de España Popular», cuyo primer número había aparecido en México, editado también por el PCE, en abril de 1947. A partir de este momento, todas las citas se anotarán en el propio texto con la indicación entre corchetes del número de página. Así, por ejemplo: [p. 8].

 

28

«Al poner fuera de la ley a la democracia, el franquismo soterró la cultura, mató el espíritu creador, y hoy España, en manos de los usurpadores, se asemeja a una inmensa y estéril paramera donde, al no poder florecer la democracia que infunde vida al árbol de la cultura, éste ve secarse una por una sus ramas y sumirse la literatura, las ciencias y las artes en la más completa degradación», afirma el editorial «Al lector» de Cultura y Democracia, 1 (enero de 1950), p. 1.

 

29

Gregorio Morán es autor de El maestro en el erial. Ortega y Gasset y la cultura del franquismo (Barcelona, Tusquets Editores, colección Andanzas-324, 1998), que ha merecido un pintoresco comentario de Pedro Laín Entralgo en un artículo publicado por el diario El País (16 de abril de 1998), p. 14 y titulado rotundamente «No todo fue un erial», en donde -al hilo de un artículo anterior de Julián Marías titulado «La vegetación del páramo»- niega la existencia del erial con una nómina en que, pese a que «queda aparte, claro está, la mención de la valiosa obra de los intelectuales españoles forzados al exilio», sitúa tanto a Rosa Chacel como a Mercé Rodoreda bajo el epígrafe de «prosa literaria».

 

30

«Porque conocieron aquella República que abrió centenares de escuelas, que elevó el nivel cultural del pueblo, que incrementó la instrucción técnica, que abrió las Universidades para las mujeres, que creó el Consejo de Cultura, que desarrolló con fuerte impulso antiguas instituciones como el Centro de Estudios Históricos y la junta de Ampliación de Estudios, que organizó las Misiones Campesinas [sic] y puso en práctica iniciativas como «La Barraca» y las Universidades Populares, que dio nuevos aires a la libertad de pensamiento, separó la enseñanza de la iglesia, y rodeó de las más altas consideraciones a los profesores, a los sabios, a los artistas, a los escritores» (F. Montiel, ob. cit., pp. 9-10).