611
Arturo Serrano Plaja, La mano de Dios pasa por este perro (Cadena de blanco-spirituals para matar el tiempo como Dios manda), Madrid, Rialp (Adonais, CCXXVIII-CCXXIX), 1965. Previamente se publicaron unos cuantos poemas del libro en Cuadernos Hispanoamericanos, 151 (julio 1962), pp. 17-33. Definió a este volumen su autor: «Como el libro del sentimiento filial y de la dignidad. Cuando vuelvo a Jesucristo, me siento indigno y filial, así pues me siento como un perro, metafóricamente, claro», en Francisco Caudet, «Visita al poeta...» art. cit., p. 17.
612
Josep Maria Sala Validaura, La fotografía de una sombra. Instantáneas de la generación poética de los cincuenta, Barcelona, Anthropos (Autores, Textos y Temas. Literatura 16), 1993, p. 49.
613
Blas de Otero, «Lástima», en Redoble de conciencia, Barcelona, Instituto de Estudios Hispánicos, 1951, p. 24. El título original del poema era «Déjame», pero tuvo que ser cambiado por razones de censura y no se recuperó hasta la antología de 1969 Expresión y reunión (Madrid, Alfaguara). Los paralelismos entre ambos poetas, a pesar de una evolución temática casi inversa, son muy numerosos. Algunos de ellos se señalan por parte de Emilio Miró (art. cit., pp. 142-143), y Alicia M. Rafucci de Lockwood, Cuatro poetas de la «Generación del 36» (Miguel Hernández, Serrano Plaja, Rosales y Panero). Universidad de Puerto Rico (colección Uprex. Serie Estudios Literarios), 1974, pp. 128-130.
614
Luis Jiménez Martos indica que este planteamiento «tiene algo de teatral, se desenvuelve a base de dos tonos: el de la emotividad ansiosa y sostenida y el de un humor realista», en «Poesía escogida de Arturo Serrano Plaja», Nueva Estafeta, 48-49 (noviembre-diciembre 1982), p. 115.
615
En su ensayo «Los espías de Dios», Serrano Plaja explica su idea del libre albedrío: lo que Dios otorga es la libertad en forma de conciencia; ser «bueno» o ser «malo» es un posible que existe gracias a la Libertad, porque sin ella sólo podríamos ser como animales. Y parejo a ello considera que «gracias a la Gracia, poder hacer esto o aquello. Poder pecar, sí. O poder no pecar (...). El libre albedrío, vivito y coleando, viene a ser el exorbitante regalo de Dios», en ¿Es la religión el opio del pueblo?, Madrid, José Porrúa Turanzas, 1978, pp. 91 y ss. De nuevo el autor reformula principios fundamentales en sus anteriores etapas; ello permitiría constatar la evolución existente en conceptos como el de la Libertad desde El hombre y el trabajo («Canto a la Libertad», ob. cit., pp. 137-143), pasando por las significativas supresiones de versos de este poema en su nueva publicación en Versos de guerra y paz (Buenos Aires, Editorial Nova, 1945, p. 75), hasta estas últimas reflexiones.
616
Pedro Provencio, «Arturo Serrano Plaja. De la poesía social a la vanguardia», Cuadernos de la Fundación Españoles en el Mundo, 11 (1994), especialmente pp. 24-25.
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Ernst-Edmund Keily y Jenaro Taléns, en su intento de tipificación de los caracteres del expresionismo, señalan rasgos que coinciden con algunos contenidos que Serrano Plaja desarrolla: «La escritura sustituye a la literatura y cada obra se transforma en la creación de un ámbito entre cuyos límites el discurso se hace a sí mismo. Ámbito cuya relación con lo real se establece invocando para sí su propia y específica materialidad. No autosuficiencia, pero tampoco reflejo: autonomía como premisa imprescindible, sin la cual no puede existir la posibilidad crítica de la escritura», en su «Introducción» a Stadier, Heym, Trakl, Poesía expresionista alemana, Madrid, Hiperión (Poesía Hiperión, 36), 1981, pp. 16-17. El expresionismo es una categoría problemática en su aplicación sobre lo literario, pero la fluctuación entre elementos romántico-simbolistas y de radical vanguardismo lo convierten en un concepto muy útil al acercarnos a la obra de Serrano Plaja. Vid., Jean Michel Gliksohn, L'expressionisme littéraire, París, PUF (Littératures Modernes), 1990.
618
Serrano Plaja conoció a César Vallejo en el Madrid de los años treinta y fue figura clave en su formación política (Véase la carta que dirigió a Manuel Aznar Soler, ob. cit., p. 379). Años más tarde, ya lo considera el poeta «más representativo de su época» («La materia de cierta poesía o el poético mercado de pulgas», Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura, París, 69 (febrero 1963), p. 47, reproducido con el título de «Del sentir al decir, o la materia bruta de cierta poesía», en El arte comprometido..., ob. cit., p. 73). Y en «Escribo como hablo. Pero ¿cómo hablo?», el último articulo del autor donde sintetiza su poética a partir del comentario de su novela La cacatúa atmosférica (México D.F., Joaquín Mortiz, 1977), Vallejo es el escogido como modelo a seguir, el que inaugura en la poesía española «el infralenguaje transformado en pura materia poética» frente a la «presunta implicación de «realismo»» de otros autores y escuelas, Cuadernos Hispanoamericanos, 334 (abril 1978), p. 121.
619
Francisco Caudet, «Visita al poeta...», art. cit., p. 17.
620
«Escribo como hablo. Pero ¿cómo hablo?», art. cit., p. 121.