81
Ambas citas de Mao pertenecen al foro de Yenán y se publican en Cultura y Democracia, 1 (enero de 1950), p. 90, y 3 (marzo de 1950), p. 66. Esta segunda, más breve, dice: «Toda la obra artística, a cualquier clase que ella pertenezca, es siempre el reflejo y la estilización de la vida de los hombres. El arte revolucionario es el resultado obtenido por el trabajo intelectual del artista revolucionario reflejando en su obra la vida del pueblo, ya que la vida del pueblo constituye la mina que da las fuentes a la creación artística y literaria». También con el título de «Problemas de arte y literatura» la revista Nuestro Tiempo, 2 (1 de octubre de 1951), pp. 49-61, publicó «un amplio extracto» de las intervenciones de Mao en el foro de Yenán.
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«Estudiamos marxismo con el fin de aplicar el punto de vista del materialismo dialéctico y del materialismo histórico en la observación del mundo, de la sociedad, del arte y la literatura, y no con el fin de escribir disertaciones filosóficas en nuestras obras artísticas y literarias. El marxismo sólo puede abarcar, pero no reemplazar el realismo en la creación artística y literaria, igual que sólo puede abarcar, pero no sustituir las teorías atómica y electrónica en la física» (Mao Tse-tung, Intervenciones, ob. cit., p. 53). En la revista Nuestro tiempo se publica con el título de «Problemas del realismo socialista» un ensayo de Wlodzimierz Sokorski, 5 (enero-febrero de 1952), pp. 79-90. Sobre el realismo socialista puede consultarse el libro de Régine Robin, Le réalisme socialiste, une esthétique impossible (París, Payot, 1986).
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«Las fórmulas dogmáticas, vacías y secas, destruyen el impulso creador; pero no sólo eso, sino que también y en primer término, destruyen el marxismo. El «marxismo» dogmático no es marxismo sino antimarxismo. Entonces, ¿no destruye el marxismo al impulso creador? Sí, ciertamente destruirá los impulsos creadores feudales, burgueses, pequeñoburgueses, liberales, individualistas, nihilistas, del arte por el arte, aristocráticos, decadentes, pesimistas, así como todo otro impulso creador ajeno a las masas populares y al proletariado» (Mao Tse-tung, Intervenciones, ob. cit., p. 53). Una visión del proceso histórico de la literatura china, desde el movimiento del 4 de mayo de 1919 hasta la Revolución Cultural, nos lo proporciona Joaquim Schickel en China: revolución en la literatura. Barcelona, Barral Editores, 1971.
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«Existiendo un criterio político y un criterio artístico, ¿cuál es la relación entre ellos? La política no equivale al arte, ni [a] una concepción general del mundo equivale un método de creación y crítica artísticas» (Mao Tse-tung, Intervenciones, ob. cit., p. 44).
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Manuel Azcárate relata su entrevista en un hotel de Berna con Eugenio de Nora, amigo ya de Gabriel Celaya y Blas de Otero, en estos términos: Todo lo que me contaba Nora no tenía nada que ver con la «España franquista» de hambre y terror de la que se hablaba en Mundo Obrero. Claro que en 1950, cuando se produjo nuestro primer encuentro, seguía existiendo y predominando esa España negra, pero empezaba a nacer otra realidad, sobre todo entre los jóvenes. Y Nora fue el primero que nos lo hizo ver» (Derrotas y esperanzas, ob. cit., p. 323). Nora utilizó el seudónimo de «Carlos del pueblo» para publicar algunos poemas en las revistas y periódicos del PCE (ob. cit., pp. 323-324).
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La mayoría de estos nombres constan en la relación de Joan Estruch Tobella, quien indica que «esta nómina me fue facilitada amablemente por Ricardo Muñoz Suay», que dirigía por entonces «el comité de intelectuales del partido» en Madrid («Un intento de realismo socialista español (La literatura y el PCE en la década de los 50)», en AA.VV., Actas del I Simposio para profesores de lengua y literatura españolas. Barcelona, 1980, p. 143).
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En dos títulos ha utilizado Jorge Semprún el nombre de Federico Sánchez: Autobiografía de Federico Sánchez, Premio Planeta 1977 (ob. cit.), y Federico Sánchez se despide de ustedes (Barcelona, Tusquets Editores, colección Andanzas-202, 1993).
88
J. Semprún, Adiós, luz de veranos..., ob. cit., p. 210.
89
«El remate», número extraordinario de Sala de Espera, México, Distribuciones Avándaro, 1961, 25 pp.; reeditado en Historias de mala muerte, México, Joaquín Mortiz, 1965, pp. 9-42 y en Enero sin nombre. Los relatos completos del Laberinto mágico, edición de Javier Quiñones, Barcelona, Alba, 1995, pp. 461-493.
90
«El remate», en Historias de mala muerte, ob. cit., pp. 14-15.