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En mi libro Cómicos ante el espejo (Alicante, Universidad de Alicante, 2001) analizo el reflejo de esta circunstancia en las memorias escritas por actores españoles.
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Y todavía sigue. Memorias de un hombre de cine, Barcelona, Ediciones B, 2002. Juan Antonio Bardem explicó en repetidas ocasiones que su redacción fue fruto de un encargo editorial. Se apoyó en un diario y en numerosas notas que conservaba, pero echamos de menos un trabajo de selección con más rigor y, sobre todo, una voluntad reflexiva más abierta a la autocrítica individual y colectiva. Su hermana Pilar publicó más tarde sus memorias: La Bardem (Barcelona, Plaza y Janés, 2005), parcas en la información acerca del director -no da cuenta, por ejemplo, de su fallecimiento- y con las carencias habituales en este tipo de publicaciones donde el encargo editorial se suele resolver de forma un tanto rutinaria.
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La ciudad provinciana. Literatura y cine en torno a Calle Mayor, Alicante, Universidad de Alicante, 1999.
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La entrevista y la grabación tuvieron lugar el 18 de abril de 2002. Los guiones son los de Calle Mayor y Regreso a la Calle Mayor. Asimismo, en el catálogo de la BVMC también podemos encontrar varios estudios críticos sobre la citada película y su director.
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En sus citadas memorias, Juan Antonio Bardem explica que el proyecto de Regreso a la calle Mayor surgió en 1986, con motivo de una proyección pública de Calle Mayor organizada por Fernando Méndez Leite y que reunió en Madrid a los intérpretes todavía vivos. En esas mismas memorias, finalizadas en agosto de 2001, manifiesta su empeño de sacar adelante la película, para la que pidió financiación en repetidas ocasiones y en público. Fue comentada, por ejemplo, su intervención cuando recogió el Goya a su carrera cinematográfica: «Por cierto, ¿hay en la sala algún productor?».
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Ya estudié este tema en la Introducción a la edición crítica de Carlos Arniches, La señorita de Trevélez. Los caciques, Madrid, Castalia, 1996. Posteriormente, analicé esta adaptación cinematográfica, junto con otras, en El teatro en el cine español, Alicante, Universidad de Alicante, 2000.
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Betsy Blair es el nombre artístico de Elizabeth Winifred Boger (1923), ahora Elizabeth Reisz. Vive actualmente en el Reino Unido, a donde se trasladó tras un período en Francia y después de sufrir graves problemas en Estados Unidos por su vinculación con sectores progresistas e izquierdistas del cine norteamericano.
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Este trabajo fue, en parte, realizado por Versión española, de La 2, gracias a la emisión de Calle Mayor el 24 de abril de 2006 acompañada de un reportaje que incluía una entrevista a Betsy Blair. Por ejemplo, explicó la necesidad de no realizar gestos que evidenciaran su origen norteamericano. Tampoco se propuso imitar los que veía por entonces a su alrededor. La opción elegida fue partir del interior de un personaje bien analizado, que resulta coherente con su formación como actriz «del método» que explica en sus memorias. Sólo cabe lamentar que el tiempo disponible para la emisión nos privara de ver la totalidad de lo grabado. Si RTVE estuviera de acuerdo, la entrevista completa podría incorporarse a las citadas ediciones digitales de la BVMC.
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The Memory of All That, Nueva York, Alfred A. Knopf, 2003. Sorprende, por desgracia, que Juan Antonio Bardem en sus citadas memorias no aborde estas circunstancias y se muestre parco e inexacto a la hora de hablar de una mujer a la que tanto debía. No es la única sorpresa en este capítulo, pues cuando relata su detención y el posterior interrogatorio obvia que la transcripción del mismo había sido publicada por Roberto Mesa en Jaraneros y alborotadores. Documentos sobre los sucesos estudiantiles de febrero de 1956 en la Universidad Complutense de Madrid (Madrid, UCM, 1982, pp. 209-215). Es evidente que sus palabras no coinciden siempre con lo reflejado en un documento cuyo contenido, tan comprensible, dista un tanto de la imagen que de sí mismo quería dar Juan Antonio Bardem a través de sus memorias, injustas con una Betsy Blair que las desmiente sin pretenderlo. También lo son con respecto a Edgar Neville, de quien tomó algunas escenas y claves para adaptar La señorita de Trevélez. El orgullo y la soberbia suelen deparar estas injusticias a la hora de redactar unas memorias.
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Según declaró Betsy Blair a Versión española, fue la única escena que debió repetir, pues Juan Antonio Bardem pensaba que había salido «demasiado guapa» en la primera toma. ¿Cómo sería esa primera sonrisa...? El origen, más que probable, de esta escena lo podemos encontrar en la adaptación cinematográfica que Edgar Neville rodó a partir de La señorita de Trevélez.