1
Las dos lecturas que se ofrecen de Aves sin nido en esta monografía («Aves sin nido: Indios, notables y forasteros» y «Aves sin nido como alegoría nacional») están separadas por un intervalo cronológico de quince años (1975-1990). En el prólogo, Cornejo Polar explica que no modifica su primera lectura de la novela porque «El trabajo intelectual tiene su historia interna, rigurosa, y es arriesgado y hasta contraproducente tratar de "actualizar" lo que se hizo hace varios años»
(7).
2
También González Prada en el «Discurso en el Politeama» (1888) describía al indígena, desde la superioridad de clase y raza, como un sujeto envilecido y reptilesco que «rastrea en las capas inferiores de la civilización [...]»
(Ver González Prada 46). Efraín Kristal en The Andes Viewed from the City: Literary and Political Discourse on the Indian in Peru 1848-1930 da un panorama bastante exhaustivo de algunos de los discursos anti-indigenistas que circulaban en la república de las letras en la época de crisis que sucedió a la derrota del Perú en la guerra del Pacífico.
3
En otro trabajo he demostrado que las mismas contradicciones que atraviesan la construcción de la identidad indígena en esta novela pueden detectarse en la elaboración de la diferencia de género. Si por un lado se exalta la identidad sentimental de un sujeto femenino doméstico, cuya virtud deriva de su aislamiento del contaminado mundo de la política, se busca al mismo tiempo demostrar la necesidad de que la mujer se inserte en ese mismo espacio público que se considera degradado. Ver Peluffo 133.
4
En «Las obreras de América del Sur» Matto de Turner se auto-representa como miembro o eslabón cultural de una cadena de literatas que «no sólo dan hijos a la patria sino prosperidad y gloria»
. Dice: «Mujer e interesada en todo lo que atañe a mi sexo, he de consagrarle el contingente de mis esfuerzos que, seguramente, en el rol de la ilustración que la mujer ha alcanzado en los postrimeros días del siglo llamado admirable, será un grano de incienso depositado en el fuego sacro que impulsa el carro del progreso, y aunque éste no producirá la columna de luz que se levanta en los Estados Unidos del Norte, él dará siquiera la blanquecina espiral que perfuma el santuario»
(Matto de Turner, Boreales, miniaturas y porcelanas 246).
5
Durante su exilio en Buenos Aires, Clorinda Matto traduce al quechua el Evangelio de San Lucas y los Hechos de los Apóstoles, para hacer llegar la palabra de Cristo a las comunidades andinas.
6
En Viaje al país de los araucanos, Estanislao Zevallos se refiere a los indígenas que habitan la pampa argentina en términos de «bárbaros o salvajes»
que necesitan ser «amansados»
. Se muestra partidario de la inmigración europea y de la expropiación de tierras a los indígenas para que puedan construirse ferrocarriles asociados en el siglo XIX con el progreso.
7
Ver por ejemplo el estudio de Susana Reisz en el que la autora dice que Clorinda Matto de Turner proclama en Aves sin nido: «[...] a thirld world feminism avant la lettre which, far from excluding "indigenous woman", establishes with her an implicit "coalition of identities -neither universal nor particular", the only such coalition visible in a colonial society, rigidly hierarchical, classist, racist and sexist, which set up and continues to set up solid barriers between women of the coast, the mountains and the jungle, between mistress and servant, between "white", "chola", "Indian", "black", "zamba", "china" or "china-chola"»
(83).
8
Por ejemplo, cuando Lucía y Fernando rescatan a Rosalía: «Juan se arrodilló ante la señora Marín, y mandó a Rosalía besar las manos de sus salvadores. Don Fernando contempló por segundos el cuadro que tenía delante, con el corazón enternecido, y dirigiéndose al sofá se echó de costado apoyando la espalda con firmeza [...]»
(67). Cuando Juan y Marcela vienen a pedir ayuda a los Marín: «Entró sin etiqueta ninguna, y se fue a arrojar a los pies de Lucía [...]. Marcela entonces, fuera de sí, prorrumpió en gritos casi salvajes y se abalanzó a los pies de Lucía [...]»
(59).
9
Para más información sobre la generación de escritoras a la que pertenece Matto de Turner consultar los trabajos de Francesca Denegrí y Maritza Villavicencio.
10
A diferencia de Cornejo Polar, que siguiendo a Mariátegui ve como una deficiencia y limitación de la novela que su autora no haya interpretado el problema indígena en términos económico-sociales, omitiendo mencionar la figura del gamonal (Cornejo Polar, Clorinda Matto de Turner novelista 53), Nelson Manrique en La piel y la pluma: Escritos sobre literatura, etnicidad y racismo, señala que: «en realidad Clorinda Matto tiene un mejor conocimiento de la realidad social que describe que aquel que sus críticos están dispuestos a concederle»
(47). Para Manrique, son los negociantes de lana y no los hacendados, los que constituyen a fines del siglo XIX «el centro de la dominación y explotación de la población india establecida desde aproximadamente seis décadas atrás»
(50). El papel de las haciendas es para Manrique en esta época y esta región completamente secundario porque: «No es tanto la hacienda sino más bien la expansión del capital comercial precapitalista la verdadera base sobre la cual se erigió la estructura de dominación gamonalista, aún cuando la propiedad de la tierra pudiera facilitar su desarrollo»
(49).